Fiebre sin motivo aparente

En la mayoría de los casos en edad infantil la fiebre suele tener un origen no grave y que se resuelve favorablemente. Sin embargo, hay ocasiones en las que la fiebre no muestra signos claros de cuál puede ser su origen, de forma que no se conoce la causa (o foco) de esa fiebre. Este problema es mayor en los lactantes, ya que a esta edad los niños suelen mostrar menos síntomas aunque el cuadro pueda ser paradójicamente más severo.

Por lo tanto se considera una fiebre sin foco como aquél cuadro febril en el que tras una exploración del niño y tras la realización de las pruebas que hayan podido ser oportunas, no se evidencia una causa para ese proceso febril. En este post se explican los diferentes grupos de edad en los que puede verse este cuadro y se hace una especial mención a los signos de gravedad, como las petequias.

Lactantes menores de 3 meses
En la mayoría de este grupo de edad los procesos febriles suelen estar producidos por virus, generando procesos que no son graves. Sin embargo en este grupo de edad el riesgo de padecer un cuadro grave es considerablemente mayor, por lo que en los niños que no evidencian un foco claro la actitud suele ser muy prudente ya que pueden tener infecciones por bacterias que pueden pasar a sangre con el consiguiente riesgo de hacer una sepsis (una infección generalizada grave, ver capítulo). Por lo tanto cuando no existe un foco claro o el pediatra no está seguro del origen de la fiebre en general se recomienda la evaluación en un servicio de urgencias de los niños menores de tres meses.

En los casos en los que el niño pueda presentar mal aspecto (mal color, mal tono muscular, falta de hambre) siempre se le debe llevar a un servicio de urgencias y sin ninguna demora ya que estos son signos habitualmente de una posible infección severa. Allí se realizarán una serie de pruebas y probablemente se inicie tratamiento intravenoso. En los casos en los que el lactante tenga un aspecto normal el pediatra hará una evaluación detenida que puede estar apoyada por alguna prueba complementaria, como una analítica de sangre, de orina o incluso cultivos. En función del estado del niño y de los resultados de las pruebas que haya podido solicitar se determinará la actitud a seguir, que puede oscilar desde el seguimiento seriado ambulatorio hasta el ingreso.

En los menores de un mes normalmente se ingresan para completar estudios y en función del estado del niño y de los resultados de las pruebas se iniciará tratamiento antibiótico. En los niños con edad entre uno y tres meses se valorarán una serie de criterios de bajo riesgo. Si cumple todos los criterios de bajo riesgo puede ser ingresado en espera de resultados o bien seguido de forma ambulatoria. Esta decisión se realiza de forma individual ya que aún cumpliendo los criterios de bajo riesgo existen otros que establecen que el niño debe ser ingresado (como por ejemplo que los padres vivan lejos del hospital o no dispongan de medios propios para acudir de forma rápida si lo necesitan).

Entre los criterios de bajo riesgo se encuentran algunos como que el niño haya nacido a término, no tengan enfermedades de base, no haya ingresado antes o que no haya recibido antibióticos antes. También hay ciertos parámetros relacionados con resultados de la analítica.

Niños entre 3 meses y 3 años
En estos niños ya es más fácil encontrar signos y síntomas que orientan sobre la posible causa de la infección, aunque en un tercio de los casos puede que no se evidencie nada. La frecuencia de paso de bacterias a sangre es unas tres veces menor que en los menores de 3 meses, pero sigue existiendo. Uno de los gérmenes que más suele producir esto es el neumococo, de ahí la recomendación de vacunar a toda la población infantil con esta vacuna específica.

Los niños con mayor riesgo de hacer infecciones graves son aquellos con fiebre superior a los 39ºC o con analíticas de sangre alteradas, a pesar de que es imposible predecir cuándo el niño la puede hacer con seguridad. Incluso aunque un niño presente un paso de bacterias a sangre puede que no sufra ninguna alteración o secuela, pero también es cierto de que el riesgo de que haga una enfermedad grave es considerable. Por ese motivo los niños con mal aspecto se suelen ingresar para iniciar tratamiento y completar los estudios necesarios. Los niños con fiebre inferior a 39ºC sin foco, pero con buen estado general y que coman bien en principio podrían ser seguidos en consulta, aunque para ello se debe acudir siempre al pediatra y seguir sus indicaciones.

En los casos en los que la fiebre sube de 39ºC y no existe foco pero el niño tiene muy buen estado general el pediatra puede optar por pedir pruebas complementarias e incluso iniciar un tratamiento mientras se reciben los resultados de las pruebas. Como es lógico, todas estas actuaciones son individualizadas, están guiadas siempre por el pediatra y suelen estar consensuadas con los padres para garantizar las posteriores revisiones del niño, ya que a veces estas son incluso cada 24 horas hasta que se localiza el foco o se evidencia que la infección no es potencialmente grave.

Estas actitudes pueden ir cambiando en función de la exploración del niño, su respuesta a la medicación y los resultados de las pruebas. En el momento en que el niño impresione de grave o alguna de las pruebas lo indique, el tratamiento será en medio hospitalario. De ahí la importancia de que los padres tengan controlado al niño y conozcan los signos de alarma de una infección grave: como mal color de la piel, mal tono muscular, mal estado general del niño o la presencia de petequias (ver más abajo) siempre son motivos para acudir a un servicio de urgencias sin demora, para una valoración por un profesional.

Niños mayores de 3 años
En este grupo de niños lo normal es que muestren con mayor facilidad el origen del cuadro febril, siendo mucho menor el riesgo de hacer una infección generalizada por paso de bacterias a la sangre, aunque el riesgo sigue existiendo. La ventaja es que el niño suele ayudar relatando los posibles síntomas, aunque de forma orientada cuanto menor sea la edad. En los casos en los que existe alteración del estado general se planteará, como con cualquier grupo de edad, el ingreso en medio hospitalario. En los casos en los que el estado general sea bueno el pediatra irá solicitando las pruebas complementarias que puedan ser oportunas en función de los posibles hallazgos o de los días de evolución. En función de los días de evolución y de la fiebre puede plantearse el ingreso para estudio aunque el niño presente buen estado general. A partir de los 7 días podría considerarse el cuadro como “Fiebre de origen desconocido”.

Petequias y signos de gravedad en un cuadro con fiebre
Las petequias son manchas de color rojo vino y que normalmente no desaparecen al pasar el dedo por encima (a diferencia de otros muchos exantemas o erupciones). Pueden ser indicadores de una infección grave. Esto es aún más cierto en los casos en los que el niño presenta mal color, tono muscular o sensación de enfermo, y es el motivo por el que se suele indicar que ante un cuadro de fiebre y petequias (o mal color y tono) el niño siempre sea valorado en un servicio de urgencias. En los casos en los que el niño tiene mal aspecto se suelen ingresar para iniciar tratamiento intravenoso.

Los niños con fiebre y petequias pero con buen aspecto general (buen color, buen tono muscular, conservan el apetito) normalmente son explorados y se les suelen pedir algunas pruebas complementarias, como analítica de sangre y cultivos, además de que suelen ser observados durante horas para observar la evolución clínica del niño ya que en algunos casos estas petequias pueden ser secundarias al esfuerzo realizado por la presencia de vómitos o tos muy persistente. En los casos en los que tras varias horas el niño sigue bien y las analíticas son normales el pediatra puede plantear el alta y el seguimiento ambulatorio, aunque esta decisión es individualizada, depende de los profesionales sanitarios y depende de múltiples factores.

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4 pensamientos en “Fiebre sin motivo aparente

  1. paola Bustamante

    mi hijo lleva 3 días de fiebre. En algunos casos llega a ser mayor a39 y generalmente es 38.5 y no presenta síntomas ni manchas ni nada y su estado general cambia a veces es Bueno y otros decae. Los médicos me dicen que hay que esperarí pero no quiero que se llegué a algo grave

    Responder
  2. Miguel Angel

    Mi hermana tiene fiebre casi siempre pero no hay razon ninguna su fiebre llega desde 37 y 40 pero no hay motivo pero tambien tiene mucho bomito lleva muchas semanas asi y los medicos no pueden detectarlos ya la sometieron a estudios pero la verdad es que no le dan un diagnostico.

    Responder
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