Archivo de la categoría: Adolescentes

Fiebre reumática en niños

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria seria en la que lo característico es que puede afectar a corazón, articulaciones, sistema nervioso y la piel, que afortunadamente es poco frecuente en edad infantil. Suele darse más en niños de cinco a dieciocho años y parece que es un poco más frecuente en climas fríos y húmedos.

Suele aparecer tras una infección de la garganta por un germen denominado Streptococo del grupo A, que típicamente se suele ver unas semanas antes de empezar el cuadro de fiebre reumática. El verdadero riesgo ocurre cuando se padecen brotes repetidos por este germen que no reciben tratamiento o el que reciben no es de forma adecuada. Los casos que son correctamente tratados con el antibiótico adecuado y que eliminan el streptococo de la garganta suelen prevenir la aparición de la fiebre reumática.

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Epilepsia en niños (II): situaciones especiales.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales, que pueden desencadenar los ataques o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico debe tener estos ataques de forma repetida. En general el seguimiento se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y grado de epilepsia que padezca.

Situaciones especiales en el niño epiléptico
En los niños con epilepsia conviene prestar atención a una serie de situaciones que pueden ser algo más complejas en relación a su manejo. Entre ellas están las enfermedades severas, las intervenciones quirúrgicas o las vacunaciones, por ejemplo. También es útil conocer qué hacer en situaciones de vómitos, presencia de crisis aisladas o descompensadas, o saber cuándo se debe acudir a urgencias con un niño con epilepsia.

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Epilepsia en niños (I): orientación y control del niño epiléptico.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales y que puede desencadenar los denominados «ataques» o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico ha de tener estos episodios de forma repetida en el tiempo. En general, el seguimiento de estos casos se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y el grado de epilepsia que padezca, por lo que uno de los objetivos principales de la actuación global sobre el niño es reducir la frecuencia y la intensidad de los cuadros para que no afecten a su vida normal ni a su desarrollo psicomotor.

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Enfermedades de transmisión sexual (ETS) en adolescentes

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son un grupo de enfermedades que no se parecen pero cuyo nexo común es que se contagian por vía sexual, es decir, al mantener relaciones sexuales sin utilizar medios de protección como los preservativos. El problema en los adolescentes reside en que sus conductas son más despreocupadas que las de los adultos y tienen prácticas sexuales sin recordar que existe riesgo no ya solo de embarazos no deseados, sino de contagio de enfermedades que pueden ser fácilmente curables o bien graves e incluso potencialmente peligrosas para la vida del adolescente a largo plazo. Algunas de estas enfermedades graves son el SIDA, la sífilis, la hepatitis B u otras.

En los últimos años está aumentando la incidencia de ETS ya que los adolescentes tienden a tener relaciones sexuales a edades más tempranas. Aún siendo un grupo tan diverso de enfermedades es cierto que algunas de ellas comparten una serie de características comunes que permiten que puedan ser englobadas.

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Enfermedad de Crohn

Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn forman parte del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales. La enfermedad de Crohn se caracteriza por una inflamación que puede afectar a cualquier porción del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano. Parece que se produce por factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos como ciertas infecciones, algunos hábitos alimenticios o la flora bacteriana propia del niño. En cuanto al componente genético o hereditario, es fácil encontrar antecedentes de esta enfermedad en los familiares del niño que la padece.

Estos factores externos lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación que puede extenderse por parte o por todo el intestino, afectando de forma indistinta a intestino delgado y grueso, aunque las zonas que más se suelen afectar son la parte final del intestino delgado y la parte inicial del intestino grueso, situada a continuación. Lo típico es que se afecten zonas en forma de parches o segmentos de forma que hay zonas afectadas junto a zonas sanas. Es frecuente que se produzcan también abscesos o fístulas.

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Dificultad para escribir o disgrafia

La disgrafia consiste en un cuadro en el que la capacidad del niño para la escritura se encuentra por debajo de la esperada para su edad.

No suelen tener un trastorno o enfermedad de base que la justifique y no se conoce exactamente el motivo de por qué se produce este cuadro, pero sí parece que existe un componente familiar y hereditario claro ya que es frecuente ver más casos dentro de la familia. Parece que podría haber una relación con el retraso en la capacidad de adquisición del habla, que podría influir en la aparición de la disgrafia.

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Dificultad para tragar o disfagia

La disfagia consiste en la dificultad del niño para tragar (o deglutir) el alimento. Puede deberse a múltiples motivos que se pueden englobar en dos grandes grupos, los problemas estructurales o físicos del esófago, como posibles malformaciones, o bien problemas del funcionamiento de la boca, la garganta o el esófago.

Para entender en qué consiste una disfagia es útil saber que la deglución consta de dos fases. En la primera la lengua empuja el alimento hacia la garganta y se abre la parte superior del esófago, es la denominada fase orofaríngea de la deglución, ya que se produce entre la boca (oral) y la garganta (faringe). En la segunda fase el esófago, que acaba de recibir el alimento, se contrae para empujarlo hacia abajo, en dirección al estómago.

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Dificultad para realizar cálculos o discalculia

La discalculia consiste en una dificultad del niño para resolver operaciones matemáticas, por lo que esta capacidad está por debajo de la esperada para su edad. Parece que su presencia está relacionada con posibles déficits en el lenguaje o en otras áreas espaciales o cognitivas, por lo que se cree que puede ser derivada de otros procesos, como una falta de desarrollo del lenguaje.

La sospecha de la presencia de una discalculia se produce cuando el niño tiene un déficit para realizar cálculos matemáticos de forma que su capacidad está por debajo de la esperada para los niños de su edad, y no es raro que asocie otros déficits, como el del lenguaje o de memoria.

La discalculia suele pasar inadvertida ya que no es fácil detectarla incluso en el colegio o en el ámbito familiar, ya que a veces es leve o puede confundirse con poco esfuerzo por parte del niño que la padece. Esto debe ser una situación a evitar siempre que sea posible ya que el tratamiento puede ayudar en muchas ocasiones a los niños con este cuadro.

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Dificultad para articular determinados sonidos, dificultad para hablar o disartria

La disartria es una dificultad en la capacidad del niño para articular ciertos sonidos por una imposibilidad física. Existen muchas causas que pueden producir disartria. Los cuadros denominados periféricos son más frecuentes y se producen cuando el niño tiene problemas en la cara, boca o garganta.

Entre los cuadros periféricos más habituales están la hipertrofia adenoidea, las maloclusiones dentales, los aparatos de ortodoncia o las fisuras palatinas. Sin embargo, no es habitual que el frenillo lingual produzca un cuadro de disartria.

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Conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o niños pasotas

Las llamadas conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o, de forma más popular, «niños pasotas», se presentan en niños que parecen no hacer caso (o «que pasan») de las indicaciones que se les dan por parte de padres o tutores. No tienen especial motivación para realizar ninguna de las actividades correspondientes a su edad como pueden ser los deberes, quedar con amigos o incluso deportes en equipo, salvo que les interese especialmente.

Por qué se producen
Las causas suelen ser muchas. Hay niños que tienen una personalidad más pasiva que otros, pero ciertos comportamientos pueden ayudar a que aparezca esta forma de actuar. Entre ellos se encuentran la falta de atención, que puede verse en hogares con padres muy ocupados, una educación incongruente cuando los padres se contradicen por falta de comunicación o de tiempo; o bien un exceso de permisividad llevado al límite, donde la libertad del niño es tan grande que no encuentra estímulo en alcanzar las metas que se le proponen.

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