Archivo de la categoría: Alimentación

Enfermedad de Crohn

Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn forman parte del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales. La enfermedad de Crohn se caracteriza por una inflamación que puede afectar a cualquier porción del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano. Parece que se produce por factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos como ciertas infecciones, algunos hábitos alimenticios o la flora bacteriana propia del niño. En cuanto al componente genético o hereditario, es fácil encontrar antecedentes de esta enfermedad en los familiares del niño que la padece.

Estos factores externos lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación que puede extenderse por parte o por todo el intestino, afectando de forma indistinta a intestino delgado y grueso, aunque las zonas que más se suelen afectar son la parte final del intestino delgado y la parte inicial del intestino grueso, situada a continuación. Lo típico es que se afecten zonas en forma de parches o segmentos de forma que hay zonas afectadas junto a zonas sanas. Es frecuente que se produzcan también abscesos o fístulas.

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Dificultad para tragar o disfagia

La disfagia consiste en la dificultad del niño para tragar (o deglutir) el alimento. Puede deberse a múltiples motivos que se pueden englobar en dos grandes grupos, los problemas estructurales o físicos del esófago, como posibles malformaciones, o bien problemas del funcionamiento de la boca, la garganta o el esófago.

Para entender en qué consiste una disfagia es útil saber que la deglución consta de dos fases. En la primera la lengua empuja el alimento hacia la garganta y se abre la parte superior del esófago, es la denominada fase orofaríngea de la deglución, ya que se produce entre la boca (oral) y la garganta (faringe). En la segunda fase el esófago, que acaba de recibir el alimento, se contrae para empujarlo hacia abajo, en dirección al estómago.

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Colitis ulcerosa en niños

La colitis ulcerosa, junto con la enfermedad de Crohn, forman parte del grupo de las denominadas «enfermedades inflamatorias intestinales» o «EII». La colitis ulcerosa se caracteriza por una inflamación que ocurre en forma de episodios repetidos y que se localiza en el intestino grueso, que es la parte final del aparato digestivo.

No se conoce cuál es la causa que provoca esta enfermedad de origen inflamatorio, aunque parece que es una combinación de factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos. Entre estos últimos están ciertas infecciones o algunos hábitos alimenticios. Estos factores, internos y externos, lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación en el intestino grueso que afecta al tramo final, el recto y que puede extenderse por una parte o bien por todo el intestino grueso, lo cual es lo más frecuente en la edad infantil. No afecta al intestino delgado.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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Alergias alimentarias en niños

Las alergias alimentarias son reacciones que produce el sistema defensivo del niño frente a determinados alimentos o frente a determinados componentes de estos alimentos.

El diagnóstico debe estar siempre confirmado, no siendo válida la mera sospecha por parte de los padres, así que ante esta siempre se debe acudir a un pediatra para la realización de un estudio. No es raro encontrarlas en niños que tienen antecedentes de dermatitis atópica moderada o severa.

Los alimentos que más las suelen producir son la leche de vaca, el huevo y algunos pescados. Otros también frecuentes son determinados mariscos, las fresas, los melocotones o los frutos secos. Cualquier alimento puede producirla y no es raro que haya antecedentes familiares de la misma alergia en la familia, por lo que conviene recordar estos antecedentes a la hora de consultar al pediatra.

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Deposiciones en el recién nacido

Las deposiciones en el recién nacido varían con el tiempo y pueden ser muy diferentes en frecuencia, color, aspecto o frecuencia de realización.

Por ejemplo, en el primer y segundo día de vida el bebé ensuciará el pañal con una sustancia llamada «meconio» (en algunos sitios la llaman «la pez») que es de color oscuro casi negro y muy espesa. Son restos almacenados en el intestino durante el embarazo y que comprenden células del intestino, bilis y restos de líquido amniótico.

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Alimentación en la edad escolar

La edad escolar en general es aquella que está comprendida entre los cinco y los doce años y la alimentación en esta etapa tiene una serie de peculiaridades en cuanto a las necesidades de nutrientes para el desarollo, el crecimiento y por supuesto el ejercicio físico y su actividad intelectual.

El aporte calórico debe ser adecuado a la edad y la actividad del niño pero vigilado con especial atención con el fin de evitar la obesidad infantil, un problema creciente en nuestra y más en este rango de edades. Las calorías no pueden ser las mismas para un niño de cinco años con poca actividad que para uno de doce que entrene baloncesto a diario. Pero además hay que recordar que las calorías no lo son todo, pues hay alimentos con bajo valor nutricional como los refrescos azucarados y otros que sin embargo tienen un elevado valor nutricional, como el aceite de oliva, a pesar de tener este el doble de calorías por gramo que un refresco de cola, por ejemplo.

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Ya disponible la «Guía de supervivencia para padres novatos»

_papel_200Un recién nacido siempre es una fuente de alegría pero también de incertidumbre. Desde antes del parto los padres ya adquieren una responsabilidad que puede ser fuente de ansiedad, planteándose si lo harán bien. El objetivo de esta guía —disponible en digital y en papel y de la que puedes consultar el índice y los primeros temas— es ayudar a los padres desde antes del parto para que puedan aprender qué pueden esperar de su futuro hijo, y un manual de consulta para afrontar los problemas que pueden surgir una vez que ya tienen a su hijo con ellos.

En la primera mitad se explica el aspecto normal de un recién nacido, su desarrollo neurológico inicial y cómo se adapta y reacciona el niño a su nuevo entorno. Se trata el sueño y cómo generar buenos hábitos de este y, por supuesto, cómo interpretar el llanto del bebé para saber qué es lo que quiere o necesita. También se detalla la lactancia materna y artificial y cómo evolucionan las deposiciones, sin olvidar la higiene, los cuidados del cordón umbilical, la ropa, los paseos, la seguridad y la prevención de accidentes. Y algo que pocos padres conocen, los signos de alerta más fiables que de verdad pueden avisar de que algo no marcha bien, y consejos para conocer y prevenir la temida muerte súbita.

En la segunda mitad se relatan los problemas, dudas o motivos de consulta más frecuentes como la presencia de gases, bocanadas, temblores, tos, mocos o incluso la ictericia. De la piel se explican las principales manchas o marcas, las dermatitis, las infecciones o las lesiones como posibles bultos, tumoraciones e incluso hernias. De la cabeza se comentan las deformidades del cráneo, su tamaño o los problemas en el pelo como la costra láctea o la calvicie. De los ojos se explican los ojos bizcos, las conjuntivitis o por qué a veces no dejan de lagrimear. A nivel digestivo se tratan las intolerancias y los estreñimientos. A nivel osteomuscular, las posibles lesiones de brazos, clavículas, caderas e incluso parálisis de nervios. En los genitales, las adherencias de los labios en las niñas y la fimosis y la ausencia de testículos en niños. Por último se explican cuadros como la fiebre, poco habitual en estos niños, o los llamados «soplos» en el corazón.

Esta guía está realizada con información científica avalada por autores de prestigio y por las sociedades americana y española de pediatría, pero también basada en mi experiencia personal de quince años tratando con niños, en la que he aprendido que no todo viene en los libros y que, en la mayoría de las ocasiones, el miedo y la incertidumbre se solucionan con información, pura y simple información explicada de forma sencilla.

Pronto estará disponible en formato papel y en digital. Y si se adquiere en formato papel, Amazon incluirá la versión Kindle completamente gratis. Más información aquí.

Intoxicaciones en pediatría. Ideas fundamentales.

打印Las intoxicaciones consisten en la ingesta o contacto del niño con un producto o agente tóxico o potencialmente tóxico. Casi la mitad de los cuadros de intoxicaciones que se atienden en urgencias corresponden a la edad infantil y casi todas ellas ocurren en el propio hogar del niño.

Normalmente se deben a la ingestión de algún producto. Aunque se suele pensar en los fármacos como los agentes más frecuentes, lo cierto es que suelen ser menos de la mitad de los casos. Es mucho más habitual ver niños que han ingerido accidentalmente productos de limpieza u otras sustancias que se almacenan en el hogar. De los casos producidos por medicamentos los más frecuentes son los antitérmicos y analgésicos y los jarabes para la tos.

La mayor parte de los casos ocurre en niños menores de 5 años a los que no se les estaba prestando atención en el momento de la intoxicación. Es muy raro que ocurran a partir de los 5-6 años y cuando se ven en adolescentes en muchas ocasiones son intencionadas, motivo por el cual a esta edad pueden ser más graves y de mayor riesgo incluso para la vida del niño. Uno de los mayores riesgos para que un niño se intoxique con un producto es que este le resulte familiar y tenga buen sabor, algo que ocurre en muchos de los fármacos que tienen presentación pediátrica, por ejemplo los jarabes en general.

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Déficit de calcio

El déficit de calcio es un problema que surge en los niños cuando la dieta que reciben es deficitaria en calcio, algo bastante difícil de ver en los países desarrollados y en los niños que reciben lactancia materna ya que esta leche es rica en ese mineral. Los alimentos que aportan calcio son los lácteos sobre todo pero no son los únicos, como se constata en el tratamiento.

Si se produce un déficit de ingesta de leche en un lactante o bien hay un exceso de consumo de cereales y verduras de hojas verdes que puedan interferir en la absorción del mineral o se da una dieta desequilibrada a cualquier edad durante semanas o meses, entonces sí se puede producir un déficit de calcio a cualquier edad, uno de los motivos por los que por ejemplo no deben hacerse dietas de adelgazamiento estrictas en niños.

Una de las causas de déficit de calcio puede residir en la no ingesta de lácteos en los lactantes con alergia a las proteínas de la leche de vaca, ya que algunos de los sustitutos, como la leche de soja, pueden no llevar calcio. Sin embargo, las fórmulas artificiales que se usan como sustitutos sí van suplementadas.

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