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Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan), YA disponible.

cubiertafrontalgrande_ninosmarte 2Por fin, y después de muchos meses de trabajo, Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan) YA está disponible, tanto en formato papel en librerías (a 14,95€) como en digital en tiendas online como Amazon o iTunes (4,75€ y 4,99€ respectivamente), donde además podrás leer el comienzo totalmente gratis.

En esta guía hablo de pediatría, sí, pero en tono de humor y como ningún otro pediatra te la había contado antes. Es una forma diferente de explicar las cosas con la que, si no aprendes, al menos espero… que te lo tomes con humor. Porque lo de los hijos, sinceramente, es casi de otro mundo.

Si deseas más información, puedes acceder a esta página de mi web o directamente a la editorial, donde además puedes solicitar ejemplares en caso de estar interesado en venderla en tu librería o centro sanitario.

¿Por qué algunos niños tienen una talla baja?

打印La talla del niño, especialmente una posible talla baja, es un motivo frecuente de preocupación por parte de los padres ya que es inevitable compararla a la de otros niños. Sin embargo, la talla no se valora de forma absoluta, sino en relación a la edad del niño y en función de unos valores que se consideran como normales.

Decimos que existe una talla baja cuando está por debajo de las curvas de normalidad para su edad, y para valorar la talla es necesario valorar la velocidad de crecimiento, que también se ajusta por edad y por tablas de referencia. Calcular la velocidad de crecimiento necesita mediciones seriadas y separadas como mínimo por varios meses.

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Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan).

cubiertafrontalgrande_ninosmarte 2¿Abrigáis a vuestro bebé como si se aproximara una glaciación? ¿Miráis el termómetro como si fuera el muñeco diabólico? ¿Tenéis pesadillas con los gases? ¡Tranquilos! Aunque no lo creáis, la solución no es tan complicada. En este libro, que será publicado por Amat editorial en febrero de 2016, tenéis consejos y respuestas para esos clásicos quebraderos de cabeza con los que todos los padres se encuentran habitualmente.

Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan) es una guía para padres que andan algo perdidos, os descubrirá todo lo que podéis mejorar y lo que debéis saber sobre vuestros hijos, desde cómo son y cómo cogerlos hasta enseñarles a acudir a la consulta sin que lloren (¡sí, es posible!). Quedarán resueltos casi todos sus problemas, desde que nacen hasta llegar a la adolescencia, incluidos mocos, fiebres, toses, cuando no comen o no duermen y hasta cómo educarles. ¡No hay que ser superhéores para conseguirlo, basta con ser súperpadres! Después, difícilmente resistiréis la tentación de comentar a vuestros amigos qué aspectos pueden mejorar de sus propios hijos, aunque si sois piadosos, les aconsejaréis este libro.

¿Cuándo estará disponible?
En febrero de 2016, en librerías de toda la vida y, por supuesto, en tiendas online. Edita Amat editorial.

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Síndrome de Sandifer en niños.

El llamado Síndrome de Sandifer consiste en un cuadro relacionado con la enfermedad por reflujo gastroesofágico, en el que el niño mueve la cabeza de forma espasmódica en relación con los episodios de regurgitación. Se suele ver más en niños pequeños, sobre todo desde las pocas semanas de vida hasta los tres años de edad.

Se produce en relación con el reflujo, de forma que cuando se producen los episodios de reflujo del alimento desde el estómago hacia el esófago, se pueden producir movimientos de la cabeza del niño, de forma espasmódica, hacia un lado. Parece que con estos movimientos el niño mejora los síntomas, entre ellos el posible dolor, que puedan originar los episodios de reflujo.

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Hipervitaminosis D (ingesta excesiva de Vitamina D en niños).

La hipervitaminosis D consiste en un exceso de vitamina D en el organismo. La vitamina D es una sustancia necesaria para vivir, que se sintetiza en las células de la piel con la ayuda del sol. Este proceso de síntesis es más lento en las personas morenas y es menos eficaz durante el invierno, al haber menos luz solar. Los lactantes suelen tener sus necesidades cubiertas durante los primeros meses de vida ya que han recibido y almacenado vitamina D durante su vida fetal, procedente de la madre. Sin embargo, aunque las leches artificiales suelen contener suplementos de esta vitamina, la leche de la madre suele ser deficitaria, y por eso la Asociación Española de Pediatría recomienda dar un suplemento extra a los niños que están alimentados de forma exclusiva con lactancia materna. Pero en algunos casos, y sobre todo en niños mayores, es posible que se realice una ingesta excesiva.

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Hipervitaminosis A (ingesta excesiva de vitamina A en niños).

La hipervitaminosis A consiste en un exceso de presencia de vitamina A en el organismo. La vitamina A es un nutriente de los llamados esenciales, es decir, de los que necesitamos ingerir para vivir, y que solo puede ser sintetizada por las plantas, en forma de los denominados carotenos, tan presentes en los tomates o en las zanahorias. También la ingerimos en los cereales y las verduras, con la carne e incluso con los lácteos.

Esta vitamina, al igual que otras muchas, es liposoluble, es decir, se disuelve en grasa, y para que se absorba en el organismo bien debe ir acompañada de una proporción adecuada de proteínas y grasas en la dieta. Sin embargo, y precisamente al ser liposoluble, puede acumularse con facilidad en el organismo, donde existen gran cantidad de grasas que pueden hacer de almacén, en caso de que se ingiera en exceso. Y eso es algo que puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas, que en algunas ocasiones se usan de forma inadecuada, dándolos sin necesidad o en una cantidad excesiva, a pesar de las precauciones que se señalan en los prospectos.

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Diabetes en niños.

La diabetes insulín-dependiente es una enfermedad en la que se produce una falta de la hormona insulina, lo que produce un cuadro complejo y severo que se caracteriza por el aumento de las cifras de glucosa en sangre, por incapacidad para usarla, que requiere tratamiento y control médico de por vida. En el caso de un buen tratamiento y seguimiento el niño puede realizar una vida prácticamente normal. La mayoría de los casos en la edad infantil suelen aparecer entre los siete y los doce años, y aunque es raro en lactantes, se puede ver casi a cualquier edad.

No está del todo claro su origen. Parece que existen una serie de factores genéticos que predisponen a padecerla y cuando el niño entra en contacto con un hipotético desencadenante, como posibles infecciones virales, se produce una destrucción de las células del páncreas que segregan la insulina.

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