Archivo de la categoría: Niño sano

Mareos y vértigo en niños.

La sensación de mareo en un niño suele deberse a dos causas. La primera y la más frecuente (con diferencia) es la presencia de vértigos, que es la sensación de que el entorno se mueve. El vértigo es la sensación que percibe el niño de que él o su entorno se mueven de forma incontrolada. Generalmente este movimiento se percibe como rotatorio, de forma que el niño tiene la sensación de que su entorno gira alrededor de él. El problema de los vértigos suele residir en el oído y genera esa sensación que de forma común, se denomina como mareo. El origen de este tipo de mareo en algunas ocasiones también puede deberse a alteraciones en el sistema nervioso central.

Las causas que pueden producir este cuadro son variadas. Entre ellas destacan por su frecuencia las otitis medias o los cuadros de vértigo paroxístico benigno, que suelen tener buena evolución y pronóstico. Menos frecuentes son los problemas en el oído interno.

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Cabeza pequeña (microcefalia).

La microcefalia es una disminución del tamaño de la cabeza en relación a la edad del niño, que se constata mediante la medición del perímetro craneal. Para poder decir que una niño tiene microcefalia el tamaño de su cráneo ha de ser comparado al del resto de los niños de su edad, por lo que para ello se utilizan unas tablas estandarizadas que ajustan el tamaño por edad y sexo.

Hay múltiples causas que pueden producir una disminución del tamaño de la cabeza del niño respecto al resto de los niños de su edad, de hecho una microcefalia no tiene por qué ser  sinónimo de patología, ya que existen cuadros de microcefalias familiares que se se heredan sin patología añadida.

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Hurtos o pequeños robos en niños y adolescentes

Los hurtos son pequeños robos que se pueden ver casi a cualquier edad, y es que no es raro que casi todos los niños, sobre todo los más pequeños, hurten alguna vez en su vida. Y es que los niños en edad preescolar tienen mayor dificultad para distinguir lo que es suyo de lo que pertenece a otros niños o a otras personas o entornos, como por ejemplo los juguetes que se exponen en una tienda o que puedan ver en un parque, aunque se les puede enseñar. A veces la mera presencia del objeto delante de ellos es suficiente para que lo consideren de su propiedad.

Sin embargo es más preocupante cuando estos hurtos son repetidos ya que pueden poner de manifiesto alguna carencia psicológica, y sobre todo los que se producen en niños que ya están en edad escolar o por encima, como los adolescentes.

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Dificultad para escribir o disgrafia

La disgrafia consiste en un cuadro en el que la capacidad del niño para la escritura se encuentra por debajo de la esperada para su edad.

No suelen tener un trastorno o enfermedad de base que la justifique y no se conoce exactamente el motivo de por qué se produce este cuadro, pero sí parece que existe un componente familiar y hereditario claro ya que es frecuente ver más casos dentro de la familia. Parece que podría haber una relación con el retraso en la capacidad de adquisición del habla, que podría influir en la aparición de la disgrafia.

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Dificultad para articular determinados sonidos, dificultad para hablar o disartria

La disartria es una dificultad en la capacidad del niño para articular ciertos sonidos por una imposibilidad física. Existen muchas causas que pueden producir disartria. Los cuadros denominados periféricos son más frecuentes y se producen cuando el niño tiene problemas en la cara, boca o garganta.

Entre los cuadros periféricos más habituales están la hipertrofia adenoidea, las maloclusiones dentales, los aparatos de ortodoncia o las fisuras palatinas. Sin embargo, no es habitual que el frenillo lingual produzca un cuadro de disartria.

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Conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o niños pasotas

Las llamadas conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o, de forma más popular, «niños pasotas», se presentan en niños que parecen no hacer caso (o «que pasan») de las indicaciones que se les dan por parte de padres o tutores. No tienen especial motivación para realizar ninguna de las actividades correspondientes a su edad como pueden ser los deberes, quedar con amigos o incluso deportes en equipo, salvo que les interese especialmente.

Por qué se producen
Las causas suelen ser muchas. Hay niños que tienen una personalidad más pasiva que otros, pero ciertos comportamientos pueden ayudar a que aparezca esta forma de actuar. Entre ellos se encuentran la falta de atención, que puede verse en hogares con padres muy ocupados, una educación incongruente cuando los padres se contradicen por falta de comunicación o de tiempo; o bien un exceso de permisividad llevado al límite, donde la libertad del niño es tan grande que no encuentra estímulo en alcanzar las metas que se le proponen.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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