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Mis libros de pediatría, gratis durante tres días.

Sé que el trabajo ha de ser remunerado. Dar tu trabajo gratis en realidad solo lo devalúa, por eso nadie debería trabajar gratis. Sin embargo, cuando uno realiza una labor médica, y además centrada en esos seres tan inocentes, alegres e indefensos que son los niños, es imposible no caer en ciertas tentaciones… como por ejemplo, dar tu trabajo gratis.

Amazon es una tienda, y como tal, no es especialmente amiga de lo gratuito. Y es lógico. Sin embargo, cuando publicas libros con ellos, bajo ciertas condiciones, tienes la opción de ofrecerlos gratis durante unos días cada varios meses. Y sinceramente, es complicado resistirse a algo así, sobre todo cuando los dos libros que tengo ahora mismo publicados de forma independiente, están centrados en algo tan sensible como son los niños.

Así que sí, a partir de este momento y durante tres días, puedes descargar para leer completamente gratis en tu Kindle, tablet, móvil, ordenador o donde quieras —Amazon tiene aplicaciones de lectura gratuitas para casi cualquier cacharro—, los dos libros que tengo publicados en esa tienda de forma independiente: la Guía de supervivencia para padres novatos, en la que aporto una serie de nociones elementales para los padres primerizos, y El niño ante la enfermedad, un texto donde afronto algo en lo que poca gente se detiene a reflexionar: qué sienten los niños cuando están enfermos y cómo afrontan su enfermedad.

Dos libros que creo que son esenciales para comprender un poco mejor a nuestros pequeños, ayudaros a vosotros con información útil y contrastada y, sobre todo, mejorar la salud en general. Y es que muchos consejos de los que doy para ellos, son perfectamente válidos para nosotros.

Si te gusta la iniciativa, ya puedes descargártelos gratis —ojo, solo durante tres días— y, mejor aún, enviarle este post o un mail o un aviso o un whatsapp o lo que quieras, a cualquier persona que conozcas que tenga hijos, para que se los descargue sin que le cueste un duro. Confío en que esa persona te lo agradezca. Y mucho. Y yo, a pesar de no haber ganado nada de esa descarga (legal, por cierto), también estaré feliz.

Anemia del lactante (o anemia fisiológica de la lactancia)

La anemia del lactante, conocida en términos médicos como anemia fisiológica de la lactancia, consiste en un descenso de las cifras de hemoglobina, la sustancia que permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, durante los primeros meses de vida.

Este descenso de hemoglobina es lo que define a las anemias, de las que existen otros tipos como la generada por falta de hierro o las relacionadas con procesos crónicos. Sin embargo, la anemia del lactante forma parte de la adaptación de la sangre a la vida fuera del útero, y hay quien considera que no es una anemia sino una transición normal en la sangre del lactante.

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Regurgitación en lactantes.

La regurgitación consiste en el paso de alimento desde el estómago hacia la boca sin que el niño haga ningún tipo de intención o esfuerzo para que eso ocurra, es decir, sucede de forma espontánea. Es un cuadro que sucede de forma muy frecuente durante la época de la lactancia.

Suele suceder porque los lactantes tienen un esfínter en la parte baja del esófago que aún está poco maduro. Este esfínter está en la zona que une el esófago con el estómago y su función consiste en cerrarse cuando el alimento ha pasado al estómago. Sin embargo en estos niños el esfínter no se cierra del todo o lo hace con poca fuerza, de forma que con los movimientos del estómago el alimento (generalmente leche) sale hacia arriba, apareciendo de nuevo en la boca.

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Presencia de sangre en las heces (rectorragia) en niños.

Rectorragia es el término médico que define a la presencia de sangre en heces. Aunque es un cuadro que suele alarmar mucho, es fácil de ver en pediatría, ya que muchos procesos banales, como las fisuras anales o las gastroenteritis, pueden provocar su aparición. La rectorragia normalmente consiste en sangre de color rojo, es visible y suele proceder de partes bajas del intestino.

Muchas de las causas que pueden producir la presencia de sangre en el aparato digestivo son banales. Sin embargo, otras sí pueden ser reflejo de un cuadro más importante, por lo que ante su hallazgo se debe acudir siempre al pediatra o incluso a urgencias, si el sangrado es abundante o el niño tiene mal aspecto.

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Cabeza pequeña (microcefalia).

La microcefalia es una disminución del tamaño de la cabeza en relación a la edad del niño, que se constata mediante la medición del perímetro craneal. Para poder decir que una niño tiene microcefalia el tamaño de su cráneo ha de ser comparado al del resto de los niños de su edad, por lo que para ello se utilizan unas tablas estandarizadas que ajustan el tamaño por edad y sexo.

Hay múltiples causas que pueden producir una disminución del tamaño de la cabeza del niño respecto al resto de los niños de su edad, de hecho una microcefalia no tiene por qué ser  sinónimo de patología, ya que existen cuadros de microcefalias familiares que se se heredan sin patología añadida.

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Labio leporino y fisura palatina en niños.

El labio leporino y la fisura palatina son dos cuadros distintos pero que se suelen asociar dado que están relacionados. El labio leporino es una malformación del labio superior en la que este no está cerrado del todo. La fisura palatina es una separación entre las dos mitades superiores del paladar. Son raros, aunque es un poco más frecuente el labio leporino.

Suelen ser defectos genéticos que el niño presenta al nacimiento, por eso es frecuente que haya antecedentes en la familia. A veces se relacionan con otras malformaciones genéticas. Hay casos en los que parece que su aparición podría estar relacionada con un déficit de vitamina B6 o de ácido fólico. En algunos casos parece que se asocia al consumo de determinados fármacos durante el embarazo, como la fenitoína.

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Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) en niños.

La hepatomegalia es el término que se utiliza en medicina para definir un aumento de tamaño del hígado. Cuando se detecta, suele ser un hallazgo de la exploración por parte del pediatra al palpar el abdomen del niño, un acto que suele hacerse de forma rutinaria en casi todas las consultas. El hígado sobresale por debajo de las costillas en los recién nacidos y en los lactantes, mientras que en los niños mayores queda por debajo de ellas. Hay numerosas causas que pueden producir aumento del tamaño del hígado.

A veces lo que ocurre es que parece aumentado a la palpación pero realmente no lo está, como por ejemplo puede ocurrir en niños que estén delgados. En los casos en los que sí existe un aumento real del tamaño del hígado puede deberse a causas relacionadas con infecciones, anemias, ingesta de determinados fármacos o, más raros en la infancia, problemas cardíacos, enfermedades del metabolismo, síndrome de Reye, sangrados o incluso tumores. Lo más frecuente, en los casos en los que existe una causa, es que se produzca por infecciones. En este post se explica en qué consiste este aumento de tamaño del hígado en niños y cómo se realizan los estudios en caso de encontrar este hallazgo.

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