Archivo de la categoría: Psicología

Hurtos o pequeños robos en niños y adolescentes

Los hurtos son pequeños robos que se pueden ver casi a cualquier edad, y es que no es raro que casi todos los niños, sobre todo los más pequeños, hurten alguna vez en su vida. Y es que los niños en edad preescolar tienen mayor dificultad para distinguir lo que es suyo de lo que pertenece a otros niños o a otras personas o entornos, como por ejemplo los juguetes que se exponen en una tienda o que puedan ver en un parque, aunque se les puede enseñar. A veces la mera presencia del objeto delante de ellos es suficiente para que lo consideren de su propiedad.

Sin embargo es más preocupante cuando estos hurtos son repetidos ya que pueden poner de manifiesto alguna carencia psicológica, y sobre todo los que se producen en niños que ya están en edad escolar o por encima, como los adolescentes.

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Apneas del lactante o episodio aparentemente letal

El llamado episodio aparentemente letal, también conocido como apnea del lactante, consiste en cuadros en los que el lactante realiza pequeñas pausas respiratorias, de unos cinco a quince segundos, que llaman mucho la atención ya que puede presentar cambio de coloración en el que la piel puede adquirir un tono azulado o pálido, un mal tono muscular y un mal aspecto en general. A veces el niño puede presentar movimientos de extremidades que son percibidos como alarmantes por los padres, que tienen la sensación de que el niño parece que se está muriendo. Es, por lo tanto, un cuadro bastante llamativo y que puede generar una considerable alarma, bastante justificada, en el entorno familiar. Sin embargo, y a pesar de la sensación de enorme gravedad que producen, estos episodios duran poco y el niño se recupera tras ellos. En todo caso y ante la presencia de uno siempre se debe acudir a un servicio de urgencias.

Estos episodios no suelen ser letales a pesar de su apariencia, pero es cierto que podrían estar relacionados con el Síndrome de muerte súbita del lactante. Los episodios aparentemente letales son más frecuentes que los de muerte súbita, se ven en niños de menor edad y predominan durante el día, mientras que los episodios de muerte súbita suelen ser nocturnos. En este post se explican una serie de aspectos que nos ayudan a conocer mejor los episodios aparentemente letales.

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Dificultad para escribir o disgrafia

La disgrafia consiste en un cuadro en el que la capacidad del niño para la escritura se encuentra por debajo de la esperada para su edad.

No suelen tener un trastorno o enfermedad de base que la justifique y no se conoce exactamente el motivo de por qué se produce este cuadro, pero sí parece que existe un componente familiar y hereditario claro ya que es frecuente ver más casos dentro de la familia. Parece que podría haber una relación con el retraso en la capacidad de adquisición del habla, que podría influir en la aparición de la disgrafia.

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Conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o niños pasotas

Las llamadas conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o, de forma más popular, «niños pasotas», se presentan en niños que parecen no hacer caso (o «que pasan») de las indicaciones que se les dan por parte de padres o tutores. No tienen especial motivación para realizar ninguna de las actividades correspondientes a su edad como pueden ser los deberes, quedar con amigos o incluso deportes en equipo, salvo que les interese especialmente.

Por qué se producen
Las causas suelen ser muchas. Hay niños que tienen una personalidad más pasiva que otros, pero ciertos comportamientos pueden ayudar a que aparezca esta forma de actuar. Entre ellos se encuentran la falta de atención, que puede verse en hogares con padres muy ocupados, una educación incongruente cuando los padres se contradicen por falta de comunicación o de tiempo; o bien un exceso de permisividad llevado al límite, donde la libertad del niño es tan grande que no encuentra estímulo en alcanzar las metas que se le proponen.

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Conductas demandantes de atención (o niños payaso)

No es raro el hallazgo, en muchos niños, de lo que se denominan conductas demandantes de atención, lo que hace que estos niños sean más coloquialmente conocidos como «niños payaso».

Son niños que hacen continuas bromas y burlas, se ríen de los demás y se hacen notar continuamente, por lo que llaman mucho la atención en general y suelen destacar en el colegio ya que sus actuaciones o comportamientos en busca de atención hacen que los compañeros estén predispuestos a escuchar sus comentarios o bromas con especial atención y sean el centro de atención con facilidad, lo que a su vez puede estimular ese comportamiento.

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Dislalia o incapacidad para pronunciar ciertos sonidos

La dislalia consiste en la incapacidad del niño para producir ciertos sonidos pero sin que exista ningún trastorno en la boca, garganta o sistema nervioso que se lo impida. Parece que se da debido a un retraso leve en la maduración que no tiene ninguna trascendencia a ningún otro nivel.

Qué síntomas produce
El niño no puede articular con facilidad ciertos sonidos como la «r» o bien simplifica algunos sonidos para hacer el habla más sencilla. Es frecuente, y de hecho sucede de forma normal, en todos los menores de cuatro años, donde a veces persiste durante un tiempo más sin que suponga ningún tipo de patología o trastorno.

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Agresividad en la infancia

La agresividad es una actitud preocupante a cualquier edad que puede acarrear numerosos problemas al niño y a su entorno cercano, sobre todo su familia. Sin embargo, se puede considerar como normal en una etapa concreta del desarrollo.

Casi todos los niños son agresivos alrededor de los dos años ya que no responden bien a las frustraciones, como sucede por ejemplo cuando se les regaña por algo. El problema de la agresividad en la infancia, cuando no remite, es que los padres o la familia tienden a pensar que la maduración del niño solucionará este problema por sí solo, algo que no suele ocurrir. Y en caso de permitir que evolucione, esa agresividad aceptable a los dos años puede transformarse en una agresividad más seria, y por lo tanto peligrosa, a partir de los cuatro.

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