Archivo de la categoría: Síntomas comunes

Mareos y vértigo en niños.

La sensación de mareo en un niño suele deberse a dos causas. La primera y la más frecuente (con diferencia) es la presencia de vértigos, que es la sensación de que el entorno se mueve. El vértigo es la sensación que percibe el niño de que él o su entorno se mueven de forma incontrolada. Generalmente este movimiento se percibe como rotatorio, de forma que el niño tiene la sensación de que su entorno gira alrededor de él. El problema de los vértigos suele residir en el oído y genera esa sensación que de forma común, se denomina como mareo. El origen de este tipo de mareo en algunas ocasiones también puede deberse a alteraciones en el sistema nervioso central.

Las causas que pueden producir este cuadro son variadas. Entre ellas destacan por su frecuencia las otitis medias o los cuadros de vértigo paroxístico benigno, que suelen tener buena evolución y pronóstico. Menos frecuentes son los problemas en el oído interno.

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Cabeza pequeña (microcefalia).

La microcefalia es una disminución del tamaño de la cabeza en relación a la edad del niño, que se constata mediante la medición del perímetro craneal. Para poder decir que una niño tiene microcefalia el tamaño de su cráneo ha de ser comparado al del resto de los niños de su edad, por lo que para ello se utilizan unas tablas estandarizadas que ajustan el tamaño por edad y sexo.

Hay múltiples causas que pueden producir una disminución del tamaño de la cabeza del niño respecto al resto de los niños de su edad, de hecho una microcefalia no tiene por qué ser  sinónimo de patología, ya que existen cuadros de microcefalias familiares que se se heredan sin patología añadida.

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Aumento de enzimas hepáticos o transaminasas (hipertransaminasemia) en niños.

Una hipertransaminasemia es un aumento de determinadas sustancias, denominadas transaminasas, que se encuentran almacenadas en el interior de las células del hígado.

Este aumento se produce por la destrucción de las células del hígado por diferentes causas y su hallazgo suele producirse porque se realiza una analítica por otro motivo y se encuentra este hallazgo de forma casual, o bien porque se pida a propósito en casos donde se puede sospechar su presencia, como sucede en algunas infecciones virales o incluso en cuadros de obesidad. En caso de confirmarse el aumento de transaminasas, es decir, la hipertransaminasemia, esta se estudia con el fin de determinar su origen y plantear los posibles tratamientos.

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Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) en niños.

La hepatomegalia es el término que se utiliza en medicina para definir un aumento de tamaño del hígado. Cuando se detecta, suele ser un hallazgo de la exploración por parte del pediatra al palpar el abdomen del niño, un acto que suele hacerse de forma rutinaria en casi todas las consultas. El hígado sobresale por debajo de las costillas en los recién nacidos y en los lactantes, mientras que en los niños mayores queda por debajo de ellas. Hay numerosas causas que pueden producir aumento del tamaño del hígado.

A veces lo que ocurre es que parece aumentado a la palpación pero realmente no lo está, como por ejemplo puede ocurrir en niños que estén delgados. En los casos en los que sí existe un aumento real del tamaño del hígado puede deberse a causas relacionadas con infecciones, anemias, ingesta de determinados fármacos o, más raros en la infancia, problemas cardíacos, enfermedades del metabolismo, síndrome de Reye, sangrados o incluso tumores. Lo más frecuente, en los casos en los que existe una causa, es que se produzca por infecciones. En este post se explica en qué consiste este aumento de tamaño del hígado en niños y cómo se realizan los estudios en caso de encontrar este hallazgo.

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Hepatitis A en niños

La hepatitis A es una infección localizada en el hígado y causada por el llamado virus de la hepatitis A. Aunque no lo parezca, y a diferencia de otras hepatitis como la B o la C, la hepatitis A sí es relativamente frecuente en la edad infantil.

Es bastante contagiosa, y más en los niños ya que la vía de contagio suele ser fecal-oral, es decir, el niño que la padece puede tocarse con la mano en el área del pañal, o en las nalgas, y luego tocar a otro niño que se lleva su mano a la boca. El contagio también puede ser a través de agua o alimentos contaminados por el virus, aunque esto es poco frecuente en países desarrollados. Es la forma de hepatitis más frecuente en la infancia.

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Parásitos en niños. Giardiasis o infección por Giardia lamblia.

La giardiasis es una parasitación producida por la Giardia lamblia, un parásito bastante común en niños y también en adultos. Esta es una infección no solo relativamente frecuente, sino que es fácil que pase inadvertida ya que es habitual que no produzca síntomas o que estos sean complicados de detectar, aunque en este post se explica cómo sospechar este cuadro en muchos de los casos.

El parásito puede entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados pero también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro, cuando un niño que lo padece sigue acudiendo a la guardería o al colegio, algo que, por otro lado, es normal si no se ha detectado el cuadro al no padecer el niño que la padece síntoma alguno. Parece que podría existir una mayor facilidad de infección en niños con fibrosis quística y enfermedad de Crohn, por lo que estos niños a veces deben realizar controles periódicos, dentro de sus revisiones habituales.

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Apneas del lactante o episodio aparentemente letal

El llamado episodio aparentemente letal, también conocido como apnea del lactante, consiste en cuadros en los que el lactante realiza pequeñas pausas respiratorias, de unos cinco a quince segundos, que llaman mucho la atención ya que puede presentar cambio de coloración en el que la piel puede adquirir un tono azulado o pálido, un mal tono muscular y un mal aspecto en general. A veces el niño puede presentar movimientos de extremidades que son percibidos como alarmantes por los padres, que tienen la sensación de que el niño parece que se está muriendo. Es, por lo tanto, un cuadro bastante llamativo y que puede generar una considerable alarma, bastante justificada, en el entorno familiar. Sin embargo, y a pesar de la sensación de enorme gravedad que producen, estos episodios duran poco y el niño se recupera tras ellos. En todo caso y ante la presencia de uno siempre se debe acudir a un servicio de urgencias.

Estos episodios no suelen ser letales a pesar de su apariencia, pero es cierto que podrían estar relacionados con el Síndrome de muerte súbita del lactante. Los episodios aparentemente letales son más frecuentes que los de muerte súbita, se ven en niños de menor edad y predominan durante el día, mientras que los episodios de muerte súbita suelen ser nocturnos. En este post se explican una serie de aspectos que nos ayudan a conocer mejor los episodios aparentemente letales.

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