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Epilepsia en niños (II): situaciones especiales.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales, que pueden desencadenar los ataques o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico debe tener estos ataques de forma repetida. En general el seguimiento se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y grado de epilepsia que padezca.

Situaciones especiales en el niño epiléptico
En los niños con epilepsia conviene prestar atención a una serie de situaciones que pueden ser algo más complejas en relación a su manejo. Entre ellas están las enfermedades severas, las intervenciones quirúrgicas o las vacunaciones, por ejemplo. También es útil conocer qué hacer en situaciones de vómitos, presencia de crisis aisladas o descompensadas, o saber cuándo se debe acudir a urgencias con un niño con epilepsia.

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Epilepsia en niños (I): orientación y control del niño epiléptico.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales y que puede desencadenar los denominados «ataques» o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico ha de tener estos episodios de forma repetida en el tiempo. En general, el seguimiento de estos casos se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y el grado de epilepsia que padezca, por lo que uno de los objetivos principales de la actuación global sobre el niño es reducir la frecuencia y la intensidad de los cuadros para que no afecten a su vida normal ni a su desarrollo psicomotor.

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Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles en la infancia son cuadros de crisis convulsivas que se producen en el contexto de un proceso febril y que tienen unas características muy concretas. Es un cuadro relativamente frecuente dentro de la población infantil normal (hasta un 5% las pueden presentar) y lo habitual es verlas en el rango de edad comprendido entre los seis meses de vida y los cinco años.

Se pueden distinguir dos tipos de convulsiones febriles en función de las características, su origen y su pronóstico. Las más frecuentes son las denominadas típicas ó simples, que se deben diferenciar de las denominadas atípicas ó complejas. Las típicas o simples constituyen la inmensa mayoría de los cuadros que se ven en la edad pediátrica.

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Sustos y ataques de pánico

Los sustos y los ataques de pánico son episodios en los que el niño puede sentir una enorme angustia acompañada generalmente de otros síntomas. En general se producen en niños con cierta facilidad para asustarse o que son más vulnerables a cambios del entorno o impresionables. Lo normal es que haya algún factor externo que le desencadene el ataque de pánico.

Normalmente se caracterizan porque el niño siente una enorme angustia que se acompaña de síntomas típicos de ansiedad además de palidez, sudoración intensa y aceleración del ritmo cardíaco.

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Tics

Los tics consisten en movimientos rápidos, repentinos y estereotipados, de determinados grupos musculares, normalmente de forma involuntaria y que suelen verse sobre todo en cara y cuello, tronco y manos.

No suelen tener un ritmo claro y pueden producirse en cualquier grupo muscular. Son un motivo de preocupación y de consulta frecuente. Normalmente los tics se suelen controlar si el niño se esfuerza en hacerlo y además no se presentan cuando está dormido o relajad, y son más frecuentes cuando el niño está nervioso o cansado.

Estos aspectos son importantes ya que ayudan a distinguirlos de otros tipos de cuadros que pueden producir contracciones musculares, como por ejemplo ciertos tipos de epilepsia que se le pueden parecer. Otro dato que ayuda es que el niño es plenamente consciente de los tics mientras que en el caso de la epilepsia lo normal es que pierda el conocimiento (aunque sea unos segundos) y luego no recuerde las contracciones.

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Contener o aguantar la respiración

打印A veces —y habitualmente en el contexto de las denominadas rabietas— los niños pequeños hacen episodios en los que contienen o aguantan la respiración, aguantando sin respirar durante varios segundos, que se pueden hacer eternos para los padres, ya que pueden ponerse con el rostro congestionado, morado o incluso ir más allá, perdiendo el conocimiento o hasta presentando convulsiones en los casos más extremos (aunque afortunadamente estos son muy poco frecuentes).

En este post se explica en qué consisten esos episodios y cómo actuar frente a ellos, sobre todo para prevenirlos o que, cuando se produzcan, sean más leves. Para más información, se puede consultar también el post sobre rabietas.

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