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Aumento de tamaño del pecho (o ginecomastia) en adolescentes.

La ginecomastia del adolescente, es decir, el crecimiento del pecho en niños consiste en el aumento de tamaño del pecho en los varones. Es un cuadro relativamente frecuente que ocurre en la mayoría de los niños al inicio del desarrollo de la pubertad, lo que supone un elevado número de consultas, en la mayoría de los casos por dolor que localizan en la zona del pezón o porque el aumento de tamaño del pecho les genera vergüenza a la hora de estar con sus compañeros, especialmente al hacer deporte o al acudir a la playa o piscina. Por eso las consultas suelen producirse sobre todo en épocas de calor, aunque no es raro verlas a lo largo de todo el año, ya que cuando aparece suele preocupar a los adolescentes.

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Adrenarquia prematura o desarrollo precoz de vello púbico o axilar en niños.

La adrenarquia prematura consiste en el desarrollo caracteres sexuales secundarios, es decir, la aparición precoz de vello púbico o en las axilas, pero sin que existan otros signos de inicio de desarrollo puberal, como por ejemplo aumento de tamaño de los testículos en los niños o  crecimiento del pecho en las niñas. La adrenarquia es un cuadro que se ve con relativa frecuencia en consulta, en niños preadolescentes, y es más frecuente en niñas.

En realidad, no se conoce la verdadera causa de este proceso, aunque se piensa que se debe a un aumento de la presencia de determinadas hormonas que se originan en las glándulas suprarrenales, que se localizan encima de los riñones y cuya producción hormonal está relacionada, entre otras cosas, con el desarrollo de caracteres sexuales llamados «secundarios», como la aparición de vello.

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Dificultad para escribir o disgrafia

La disgrafia consiste en un cuadro en el que la capacidad del niño para la escritura se encuentra por debajo de la esperada para su edad.

No suelen tener un trastorno o enfermedad de base que la justifique y no se conoce exactamente el motivo de por qué se produce este cuadro, pero sí parece que existe un componente familiar y hereditario claro ya que es frecuente ver más casos dentro de la familia. Parece que podría haber una relación con el retraso en la capacidad de adquisición del habla, que podría influir en la aparición de la disgrafia.

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Dificultad para realizar cálculos o discalculia

La discalculia consiste en una dificultad del niño para resolver operaciones matemáticas, por lo que esta capacidad está por debajo de la esperada para su edad. Parece que su presencia está relacionada con posibles déficits en el lenguaje o en otras áreas espaciales o cognitivas, por lo que se cree que puede ser derivada de otros procesos, como una falta de desarrollo del lenguaje.

La sospecha de la presencia de una discalculia se produce cuando el niño tiene un déficit para realizar cálculos matemáticos de forma que su capacidad está por debajo de la esperada para los niños de su edad, y no es raro que asocie otros déficits, como el del lenguaje o de memoria.

La discalculia suele pasar inadvertida ya que no es fácil detectarla incluso en el colegio o en el ámbito familiar, ya que a veces es leve o puede confundirse con poco esfuerzo por parte del niño que la padece. Esto debe ser una situación a evitar siempre que sea posible ya que el tratamiento puede ayudar en muchas ocasiones a los niños con este cuadro.

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Dislalia o incapacidad para pronunciar ciertos sonidos

La dislalia consiste en la incapacidad del niño para producir ciertos sonidos pero sin que exista ningún trastorno en la boca, garganta o sistema nervioso que se lo impida. Parece que se da debido a un retraso leve en la maduración que no tiene ninguna trascendencia a ningún otro nivel.

Qué síntomas produce
El niño no puede articular con facilidad ciertos sonidos como la «r» o bien simplifica algunos sonidos para hacer el habla más sencilla. Es frecuente, y de hecho sucede de forma normal, en todos los menores de cuatro años, donde a veces persiste durante un tiempo más sin que suponga ningún tipo de patología o trastorno.

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Agresividad en la infancia

La agresividad es una actitud preocupante a cualquier edad que puede acarrear numerosos problemas al niño y a su entorno cercano, sobre todo su familia. Sin embargo, se puede considerar como normal en una etapa concreta del desarrollo.

Casi todos los niños son agresivos alrededor de los dos años ya que no responden bien a las frustraciones, como sucede por ejemplo cuando se les regaña por algo. El problema de la agresividad en la infancia, cuando no remite, es que los padres o la familia tienden a pensar que la maduración del niño solucionará este problema por sí solo, algo que no suele ocurrir. Y en caso de permitir que evolucione, esa agresividad aceptable a los dos años puede transformarse en una agresividad más seria, y por lo tanto peligrosa, a partir de los cuatro.

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Discapacidad intelectual o del aprendizaje en niños (retraso mental)

打印El a veces mal denominado «retraso mental», también conocido como discapacidad intelectual o discapacidad del aprendizaje, es un trastorno que engloba un amplio conjunto de procesos, enfermedades o déficits que desembocan en un funcionamiento intelectual inferior al esperado o a la media de los niños de la edad del niño que lo padece.

Es importante tener en cuenta que el funcionamiento intelectual se puede medir por el cociente de inteligencia, pero esta no siempre es una medición igual de válida en todos los niños por lo que se deben valorar otras capacidades como la capacidad de adaptación del niño al entorno. Esta capacidad de adaptación es la que permite al niño desenvolverse de forma adecuada en su entorno en todos los ámbitos: relaciones sociales, juegos, lenguaje, capacidad de autocuidarse, etc. Por eso es un buen medidor de la capacidad intelectual del niño y de si este presenta algún tipo de retraso o discordancia con el resto de sus compañeros. Actualmente se tienden a usar términos como «discapacidad de aprendizaje» ya que el término «retraso mental» está en discusión por las connotaciones negativas que puede acarrear.

Es un proceso que puede al 2% de la población infantil pero que puede pasar desapercibido ya que la mayoría de los casos son leves, difíciles de percibir y por tanto complicados de diagnosticar, con el agravante de que se pueden confundir con otros procesos como el autismo. Por eso a veces se logra el diagnóstico en niños algo que ya tienen ocho o nueve años de edad. Los casos graves son menos frecuentes pero más fáciles de diagnosticar.

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