Review de Vesta, para Nintendo Switch.

Me encantan los juegos de clase media o, como se denominan ahora, los juegos indie. Me gustan porque algunos me recuerdan a esas joyas que muchos tuvimos la oportunidad de jugar, allá por los ochenta, con las maravillosas series medias que publicaban casas como Codemasters. Nada te daba más alegría que, por la cuarta parte de lo que te podía costar un juego «grande» (no sabíamos lo que era eso de «triple A»), encontrarte con un juego que podía durarte meses y que, por algún motivo (temática, jugabilidad, historia…) te tocaba la fibra sensible. Pues bien, hace poco tenía la suerte de poder hablar de un juego que lograba todo eso, Beach Buggy Racing. Y ahora le toca el turno a Vesta, una genialidad de Finalboss Games, que también me ha tocado la fibra sensible. Veamos por qué.

Lágrimas de Head over Heels.
Los viejunos, los que conocéis Head Over Heels (aquí lo tenéis en Wikipedia y aquí, en Youtube, para aquellos que no), me diréis que Head Over Heels (HOH, en adelante) no era precisamente un juego de clase media, dado que estaba programado por Jon Ritman y Bernie Drummond, dos estrellas en una época en la que era complicado ser una estrella en esto. Y publicado por Ocean, una de las compañías más importantes, si no la que más. Vale, de acuerdo. Pero sí estaremos de acuerdo en que HOH supuso no solo una pequeña revolución técnica, sino que también fue una joya jugable, con un carisma impresionante, que planteó algo que (creo) que no se había visto antes: resolver puzzles y plataformas utilizando a dos protagonistas, a veces por separado, a veces juntos, en un juego que era mucho más grande que la plataforma que lo albergaba, un humilde ZX Spectrum de tan solo 48 Kbytes.

Captura de pantalla 2018-01-25 a las 22.03.35Pues algo parecido, muy parecido, es lo que nos ofrece Vesta, una genialidad de juego en el que tendremos que resolver una cantidad enorme de puzzles, matar enemigos, transportar energía o encontrar secretos, a lo largo de treinta y seis niveles repartidos en cuatro mundos, estrujándonos el coco para manejar a sus dos protagonistas. Una chica y un robot, a veces juntos y a veces por separado, que irán adquiriendo habilidades. Una de ellas, oh sorpresa, la posibilidad de que el robot pueda transportar a la chica en brazos. ¿Os suena, viejunos? Pues no ha sido lo único que me ha recordado a ese maravilloso Head Over Heels, al que tantísimas horas (y conversaciones de patio de colegio) dediqué.

Pero, ¿cómo se juega?
Vesta comienza con una introducción, como si se tratara de un cómic, en la que nos relata una historia algo intrascendente pero relatada con un estilo visual que atrapa. Estilo que se mantiene durante el juego, donde se nota el trabajo que han puesto sus creadores, ya que, tanto a nivel visual como auditivo, el juego es una delicia.

Captura de pantalla 2018-01-25 a las 22.03.13A la hora de jugar, que es lo que de verdad cuenta, manejamos a sus personajes, cada uno con una serie de habilidades (la chica puede transportar energía, el robot puede alzar y lanzar a la chica, etc.), con los que tendremos que resolver los puzzles de cada nivel. En algunos sitios han asemejado estos puzzles a los que solemos encontrar en el interior de las mazmorras de Zelda. Vaya, qué casualidad, otro juegazo. Pues, aunque esa comparación me parece acertada, y mucho, a mí el juego me ha recordado bastante más a Head Over Heels que a Zelda. Dado que he dejado claro que —también— considero a HOH como una obra maestra, creo que, si unos se acuerdan de Zelda y otros nos acordamos de HOH, con eso estamos diciendo mucho, muchísimo, y muy bueno, de Vesta.

Captura de pantalla 2018-01-25 a las 22.03.22Hay algunos fallos nimios, como que el juego se ralentiza al inicio y al final de los niveles (solo unos segundos, y no cuando se juega), o que la forma de apuntar del robot, con su arma, es extraña, pues al girarlo usando el stick analógico derecho, su posición cambia de forma brusca entre las ocho diagonales clásicas, en vez de girar suavemente 360º, lo que resulta confuso a la hora de apuntar. Pero son defectos mínimos, que en absoluto empañan una experiencia jugable sobresaliente que puede durar entre 15 y 20 horas, según lo hábil que uno esté con los puzzles, trampas, enemigos y secretos escondidos.

Conclusiones.
Vesta es un juego impresionante. Desde el primer detalle se nota que está realizado con un mimo enorme por parte de sus creadores. A nivel técnico, su realización es más que notable. A nivel artístico, sobresaliente. Y a nivel jugable, ahí, amigos, alcanza cotas sublimes, porque cada vez que resuelves un puzzle te sientes un auténtico genio. Y a cada paso que das, a cada «pantalla» que avanzas (así lo decíamos antes, en los ochenta, «pantallas»), el juego destila un aire a clásico moderno de los ochenta (toma paradoja), que te mantiene con la sonrisa puesta, mientras juegas. Y eso es todo lo que le pido a un juego: que me obligue a ser hábil con el mando, que me estruje las neuronas y, sobre todo, que me haga sonreír. Vesta no solo consigue todo eso, sino que me tocado la fibra sensible. Y encima, a precio de indie. O de clase media. O como quieras llamarlo. Pero es un juegazo. Así que hazte un favor: cómpratelo ya, y regresa a los mejores ochenta.

Nota final: 9/10.
Muy recomendado. Obligado si tienes Switch, te gusta Zelda o si amas los ochenta.
Very recommended. A must buy if you have a Switch, or like Zelda, or love 80’s.

Código para reseña proporcionado por Finalboss Games.
Reseña realizada de forma independiente, sin ningún compromiso con terceros.

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