Reseña de Lost Cities (Exploradores), de Devir.

Si te gustan los juegos de mesa, en concreto los de cartas, lo normal es que te alguna vez hayas escuchado hablar de Lost Cities (o Exploradores, que es como se le conoce también en español). Es normal que hayas oído hablar de él ya que, como te adelanto, haciendo un mini-spoiler de la review, se trata de un juegazo imprescindible para dos jugadores. Y si me apuras, para más, con un pequeño truco, muy sencillito y no siempre aplicable a todos los juegos de este tipo, que contaremos más adelante. ¿Ya te ha picado la curiosidad? Bienvenido entonces, al mundo de Exploradores 😉

IMG_8131Lost Cities es un juego de cartas desarrollado originalmente por Reiner Knizia, un doctor en matemáticas que ha sabido sacar buen provecho de sus conocimientos académicos. El juego en sí es bastante sencillo, dado que se compone de un tablero de cartón (que puede llegar incluso a ser innecesario, pero que queda precioso, sobre la mesa) y sesenta cartas: cuarenta y cinco de Expedición (numeradas del 2 al 10) y quince de Inversión. La presentación es estupenda, con una caja de tamaño mediano-pequeño (aunque podría ser un poco más pequeña, la verdad, con el fin de facilitar su transporte) y unos materiales y unos diseños muy atractivos para caja, tablero y cartas, con una elección de colores bastante agradable. El tacto de las cartas también ayuda, y a primera vista no solo son grandes, sino aparentemente resistentes. Y eso es importante, porque este es un juego al que le vas a dar caña. ¿Y por qué? Descúbrelo a continuación.

¿Cómo se juega?
Su mecánica es tan sencilla que cualquiera que no lo haya probado nunca puede estar disfrutándolo en apenas unos minutos, lo que se tarda en explicar cómo se juega y en preparar la partida. En ella usaremos el tablero, que servirá para indicarnos dónde debemos poner las cartas de las exploraciones, y que queda entre los dos jugadores. Las cartas se mezclan, se barajan y se reparten ocho a cada jugador, de forma que quedará un mazo de cartas al lado, para robar.

Cada jugador podrá jugar una carta, que podrá colocar en su lado del tablero, bajo el color de la expedición que corresponda. Pero con un matiz, el valor de la carta que se ponga (o se baje) no puede ser menor que el de otra ya puesta en esa expedición. La idea, poner todas las cartas posibles (idealmente todas, del 2 al 10) en orden ascendente. Y si encima puedes poner una o más cartas de negociación genial, porque esas multiplican los puntos de las cartas ahí colocadas. Pero las cartas de negociación cuentan como de valor 1, por lo que han de ponerse al inicio. Si no se desea bajar una carta, se puede descartar una, boca abajo, sobre la expedición del color correspondiente. Y finalmente, se roba una carta del mazo central o bien de una de las descartadas sobre las expediciones. Y aquí es donde está toda la gracia del juego.

IMG_8161Y es que si bien el juego es sencillo, porque en realidad se basa en apilar cartas de colores en orden ascendente, la verdadera estrategia reside en manejar nuestra mano de ocho cartas: tenemos que tener cartas que poder bajar a nuestras expediciones, sí. Pero también quedarnos cartas que podrían ser útiles para nuestro adversario o bien descartarlas cuando creamos que ya no le pueden ser útiles. Pero claro, a veces no será posible hacer todo esto, y tendremos que jugárnosla: ¿aguantamos cartas útiles para el rival a expensas de no puntuar nosotros en este turno? ¿Jugamos cartas altas porque no sabemos si la que queremos la tiene nuestro adversario en su mano, y perdemos la posibilidad de usar cartas de valores más bajos? Y es que al final no solo habrá puntos positivos, sino que cada expedición tiene un coste de salida de menos veinte puntos, por lo que si comenzamos a poner cartas en una expedición y estas no suman un mínimo de veinte, en esa expedición lograremos puntos negativos que nos afectarán al total. Eso, por no hablar de que si en una expedición logramos colocar al menos ocho cartas, lograremos veinte puntos adicionales. Vamos, una locura, evaluar en cada jugada las mil posibilidades que se pueden abrir en el momento en que decidimos bajar o descartar una simple carta 🙂 Pues bien, así un turno tras otro, tomando decisiones a la velocidad del rayo, mientras las columnas de las expediciones van aumentando de forma frenética 😀

Una vez agotado el mazo de cartas para robar finaliza la partida, y toca contar los puntos: se suman los valores de las cartas colocadas en cada expedición, y se le restan los veinte puntos que cuesta organizar esa expedición. Ese resultado, positivo o negativo, se multiplica en función de las cartas de negociación que se hubieran colocado (si es negativo se multiplica también, claro). Y por último, si hubiera ocho cartas o más, se suman veinte puntos adicionales. Se repite esa operación por cada una de las expediciones, y se suman todas (restando las negativas). El jugador con más puntos gana la ronda, y se juega a tres rondas, que suelen durar entre veinte y cuarenta minutos, como mucho, que se pasan volando.

En conclusión: sí, es un juegazo.
Por si no te ha quedado claro, Exploradores, Lost Cities o como quieras llamarlo, es un juegazo. Es muy sencillo de aprender, muy rápido de jugar y es un imán para las miradas. Y sí, es solo para dos jugadores, pero se puede jugar perfectamente a cuatro (o más) si se hacen equipos en los que los compañeros se ayuden entre ellos, de forma que no es problema si comienzas a jugarlo con alguien y al final terminas siendo cuatro (o más) en una partida. Yo lo he probado y no solo se puede jugar, sino que encima es divertido, porque de verdad pica mucho eso de susurrar con tu compañero sin que los otros adivinen vuestras intenciones. ¡No te imaginas lo que puede uno concluir con solo ver las miradas de sus adversarios! Y en su forma normal, la de dos jugadores, el juego es sencillo pero a la vez una batalla campal de pura estrategia. No habrá momento en el que no estés planteando tus siguientes jugadas al mismo tiempo que tratas de adivinar qué narices está tratando de ocultar tu adversario. ¡Si es que tratarás de intuir dónde pone sus pupilas, con tal de adivinar qué expedición le interesa más en ese momento!

En resumen, y como estarás deduciendo, Lost Cities de Devir es un juegazo. Sencillo, divertido pero con varias capas de profundidad que resultarán atractivas a aquellos que no busquen azar puro y duro. Porque en un juego de cartas siempre lo hay, pero en este mucho menos que en otros. Vamos, que para mí —y no soy el único que lo piensa— este es un juego imprescindible. Para dos personas… o qué narices, para más también. Y esto es algo que no siempre es posible, en juegos para dos personas. Si te pica la curiosidad, hazte con uno ya mismo. No te arrepentirás 🙂

Puntuación final.
10 sobre 10. Imprescindible para dos jugadores… o más.

Enlaces de interés:
Puedes comprar Lost Cities en Amazon y en otras muchas tiendas.
También puedes ver el juego en la página oficial de Devir.
Y si lo deseas, puedes descargar el PDF con las instrucciones en español.

Principio de transparencia de patrocinadores:
Copia del juego proporcionada por Devir de forma gratuita. Reseña realizada de forma independiente, sin ningún compromiso con terceros (pincha aquí para conocer los Principios y Normas de esta web), y sin recibir compensación económica alguna.

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