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Encefalitis en niños.

La encefalitis es un cuadro, poco frecuente en edad infantil, que consiste en una inflamación del encéfalo, zona que incluye el cerebro, cerebelo y el bulbo raquídeo. En función de la zona afectada, el germen causal, la edad del niño y otros factores puede ser un cuadro potencialmente severo. Es un cuadro diferente de las meningitis, aunque pueden aparecer asociados en un proceso que se denomina meningoencefalitis.

Las encefalitis en edad infantil pueden estar producidas por varias causas. Muchas de ellas se deben a procesos inflamatorios reactivos que se producen como reacción a una infección, por alteraciones del sistema defensivo del niño tras una infección por agentes como por ejemplo el virus del sarampión, rubeola o varicela. Muy raramente, algunas vacunas también pueden producir este efecto no deseado, aunque esto es cada vez más raro. Dentro de las producidas por gérmenes, los virus con los causantes más habituales, aunque hay bacterias que también pueden producirlas. Como cualquier otra infección pueden contagiarse, aunque en general el riesgo no es alto. También depende del virus o agente que esté causando el cuadro y del estado inmunitario del niño susceptible de contagiarse.

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Regurgitación en lactantes.

La regurgitación consiste en el paso de alimento desde el estómago hacia la boca sin que el niño haga ningún tipo de intención o esfuerzo para que eso ocurra, es decir, sucede de forma espontánea. Es un cuadro que sucede de forma muy frecuente durante la época de la lactancia.

Suele suceder porque los lactantes tienen un esfínter en la parte baja del esófago que aún está poco maduro. Este esfínter está en la zona que une el esófago con el estómago y su función consiste en cerrarse cuando el alimento ha pasado al estómago. Sin embargo en estos niños el esfínter no se cierra del todo o lo hace con poca fuerza, de forma que con los movimientos del estómago el alimento (generalmente leche) sale hacia arriba, apareciendo de nuevo en la boca.

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Mareos y vértigo en niños.

La sensación de mareo en un niño suele deberse a dos causas. La primera y la más frecuente (con diferencia) es la presencia de vértigos, que es la sensación de que el entorno se mueve. El vértigo es la sensación que percibe el niño de que él o su entorno se mueven de forma incontrolada. Generalmente este movimiento se percibe como rotatorio, de forma que el niño tiene la sensación de que su entorno gira alrededor de él. El problema de los vértigos suele residir en el oído y genera esa sensación que de forma común, se denomina como mareo. El origen de este tipo de mareo en algunas ocasiones también puede deberse a alteraciones en el sistema nervioso central.

Las causas que pueden producir este cuadro son variadas. Entre ellas destacan por su frecuencia las otitis medias o los cuadros de vértigo paroxístico benigno, que suelen tener buena evolución y pronóstico. Menos frecuentes son los problemas en el oído interno.

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Vómitos persistentes en el recién nacido o estenosis hipertrófica de píloro

La estenosis pilórica o estenosis hipertrófica de píloro es una patología que suele afectar a recién nacidos con pocas semanas de vida, en los que existe una obstrucción a la salida del estómago que genera un cuadro de vómitos bruscos y persistentes que de forma típica se producen justo tras las tomas. La obstrucción de la salida del estómago se produce por un crecimiento excesivo de las fibras musculares de esa zona. Este engrosamiento impide que el alimento pase desde el estómago del niño al intestino, lo que hace que sea expulsado en forma de vómitos bruscos tras las tomas.

Suele existir un componente genético que predispone a padecer este cuadro y en ocasiones se asocia con otras malformaciones del esófago o de la boca. Es raro que se presente en lactantes mayores de seis meses, pero los profesionales lo sospechan siempre que aparezcan los síntomas típicos, ya que el tratamiento no se puede demorar. En este post se explican los síntomas que hacen sospecharla y, además de cómo se diagnostica y se trata, se detallan las complicaciones que pueden surgir en caso de que el cuadro evolucione.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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Bocanadas y reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.

Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.

Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.

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Dolor de barriga (dolor abdominal) agudo

El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.

En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.

Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.

El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.

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