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Niños que se hacen caca sin querer (encopresis).

EncopresisLa encopresis consiste en la ausencia de control de esfínter rectal, es decir, en la emisión involuntaria de heces, de forma que un niño mayor de cuatro años realiza la defecación pero sin controlar su emisión. Suele estar producida por cuadros de estreñimiento, ya que cuando no hay espacio para retener más heces en el tramo final del intestino, el niño hace deposición por «rebosamiento». El problema reside en que si estos niños tienden a retener las heces, el organismo se hace menos sensible al estímulo de su llenado (que es lo que genera las ganas de defecar) y se perpetúa el círculo vicioso.

A veces lo que sucede es que el niño retiene las heces de forma voluntaria porque tiene una fisura que le genera dolor o porque no quiere hacer deposición fuera de casa, como sucede por ejemplo cuando comienzan a ir al colegio, porque les da vergüenza pedirlo. Otras causas como determinados procesos neurológicos (enfermedad de Hirschsprung) o endocrinos (hipotiroidismo, diabetes) son mucho menos frecuentes.

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Presencia de sangre en las heces (rectorragia) en niños.

Rectorragia es el término médico que define a la presencia de sangre en heces. Aunque es un cuadro que suele alarmar mucho, es fácil de ver en pediatría, ya que muchos procesos banales, como las fisuras anales o las gastroenteritis, pueden provocar su aparición. La rectorragia normalmente consiste en sangre de color rojo, es visible y suele proceder de partes bajas del intestino.

Muchas de las causas que pueden producir la presencia de sangre en el aparato digestivo son banales. Sin embargo, otras sí pueden ser reflejo de un cuadro más importante, por lo que ante su hallazgo se debe acudir siempre al pediatra o incluso a urgencias, si el sangrado es abundante o el niño tiene mal aspecto.

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Parásitos en niños. Giardiasis o infección por Giardia lamblia.

La giardiasis es una parasitación producida por la Giardia lamblia, un parásito bastante común en niños y también en adultos. Esta es una infección no solo relativamente frecuente, sino que es fácil que pase inadvertida ya que es habitual que no produzca síntomas o que estos sean complicados de detectar, aunque en este post se explica cómo sospechar este cuadro en muchos de los casos.

El parásito puede entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados pero también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro, cuando un niño que lo padece sigue acudiendo a la guardería o al colegio, algo que, por otro lado, es normal si no se ha detectado el cuadro al no padecer el niño que la padece síntoma alguno. Parece que podría existir una mayor facilidad de infección en niños con fibrosis quística y enfermedad de Crohn, por lo que estos niños a veces deben realizar controles periódicos, dentro de sus revisiones habituales.

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Deposiciones en el recién nacido

Las deposiciones en el recién nacido varían con el tiempo y pueden ser muy diferentes en frecuencia, color, aspecto o frecuencia de realización.

Por ejemplo, en el primer y segundo día de vida el bebé ensuciará el pañal con una sustancia llamada «meconio» (en algunos sitios la llaman «la pez») que es de color oscuro casi negro y muy espesa. Son restos almacenados en el intestino durante el embarazo y que comprenden células del intestino, bilis y restos de líquido amniótico.

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Diarrea (o gastroenteritis aguda)

La gastroenteritis aguda o diarrea es una inflamación de la mucosa del estómago y del intestino que normalmente se acompaña de deposiciones líquidas ó más blandas de lo habitual y en alto número junto con fiebre, vómitos y dolor abdominal. Es una enfermedad muy frecuente que puede ser grave en determinados casos, sobre todo si asocian vómitos, ya que entonces existe mayor riesgo de deshidratación.

En este post se explica por qué pueden producirse las diarreas, sus síntomas más frecuentes (y los más graves, como la deshidratación), cómo las diagnostican los pediatras y, lo que es más importante, como se pueden tratar y prevenir con el fin de evitar complicaciones.

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