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Inflamación de la adenoides (o adenoiditis).

La adenoiditis consiste en una inflamación de la amígdala faríngea —o adenoides—, normalmente de origen infeccioso. Afecta sobre todo a niños de entre cinco años y la adolescencia y es más frecuente en invierno. Su origen habitualmente es infeccioso, y una de las bacterias más frecuentes e importantes que suelen producirla es el estreptococo del grupo A (EGA).

Se contagia por las secreciones respiratorias y es bastante contagiosa, sobre todo en época escolar. El problema de las infecciones es que pueden producir aumento de tamaño (o hipertrofia) de la adenoides, y si las infecciones son repetidas esta hipertrofia se puede hacer crónica, lo cual genera un círculo vicioso ya que la hipertrofia hace que circule menos el aire, acumulándose las secreciones y aumentando el riesgo de nuevas infecciones. A veces, puede estar incluso indicada su extirpación, aunque en casos muy concretos.

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Infecciones vaginales (o vulvovaginitis) en niñas.

Las vulvovaginitis (o infecciones vaginales) consisten en infecciones del área vulvar o vaginal. Es un cuadro que no es raro ver en pediatría ya que la falta de estrógenos en la edad infantil hace que la vagina sea fácilmente colonizable por gérmenes. Por este y otros motivos, son más frecuentes entre los seis y los nueve años, aunque pueden verse a otras edades.

¿Por qué se producen las vulvovaginitis en edad infantil?
En muchos casos, y relacionado también con la edad, existe un cierto componente de malos hábitos de higiene, como limpiarse el área genital de atrás hacia delante, de forma que se arrastran gérmenes del área anal hacia el área vaginal. Otro factor podría ser el uso de ropa ajustada que favorece la sudoración e impide la transpiración, de forma que los gérmenes pueden crecer mejor. O el roce con superficies duras, como el suelo, cuando juegan en él. Además, en la edad infantil la entrada a la vagina no está tan cubierta por la vulva y los labios mayores como sí lo está en la mujer adulta, por lo que está más expuesta. Y la mucosa que la recubre y protege por dentro es de menor tamaño, pues la niña aún no tiene niveles suficientes de estrógenos, que aparecerán a lo largo de la adolescencia, y que hacen que la mucosa sea más madura y más gruesa.

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Púrpura de Schönlein-Henoch en niños.

A pesar de ser un proceso poco frecuente, no es raro diagnosticar una púrpura de Schönlein-Henoch en edad infantil. Lo más complicado suele ser pensar en ella, y por eso es adecuado conocer cómo se puede presentar, ya que uno de sus signos, la petequias, nunca pueden pasar desapercibidos para unos padres.

La púrpura de Schönlein-Henoch es una enfermedad en la que se afectan los vasos sanguíneos pequeños, mediante un proceso de inflamación que es conocido como vasculitis. Debido a la afectación de estos pequeños vasos se suelen producir síntomas en la piel y a nivel de todo el organismo. Debido a la forma de las lesiones que produce en la piel se engloba dentro del grupo de las llamadas púrpuras. Puede aparecer de forma periódica.

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Mastoiditis en niños.

La mastoiditis es una infección de las llamadas celdillas mastoideas, unos huecos que se encuentran en el interior del hueso craneal y que se localizan detrás de la oreja. Es un cuadro bastante relacionado con las otitis medias ya que puede producirse como una complicación de estas. Esto es así porque esas celdillas que hay dentro de la región mastoidea están comunicadas con el oído medio y pueden verse afectadas por la infección del oído, es decir, la otitis.

Siempre que hay un cuadro de otitis media se afectan estas celdillas pero por lo general es de forma leve y que responde bien al tratamiento. Pero si progresa puede ser grave, por lo que ante su sospecha se debe consultar siempre sin demora. En este post se explican qué son las mastoiditis, cómo se tratan y, sobre todo, cómo se sospechan.

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Fiebre reumática en niños

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria seria en la que lo característico es que puede afectar a corazón, articulaciones, sistema nervioso y la piel, que afortunadamente es poco frecuente en edad infantil. Suele darse más en niños de cinco a dieciocho años y parece que es un poco más frecuente en climas fríos y húmedos.

Suele aparecer tras una infección de la garganta por un germen denominado Streptococo del grupo A, que típicamente se suele ver unas semanas antes de empezar el cuadro de fiebre reumática. El verdadero riesgo ocurre cuando se padecen brotes repetidos por este germen que no reciben tratamiento o el que reciben no es de forma adecuada. Los casos que son correctamente tratados con el antibiótico adecuado y que eliminan el streptococo de la garganta suelen prevenir la aparición de la fiebre reumática.

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Epilepsia en niños (II): situaciones especiales.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales, que pueden desencadenar los ataques o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico debe tener estos ataques de forma repetida. En general el seguimiento se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y grado de epilepsia que padezca.

Situaciones especiales en el niño epiléptico
En los niños con epilepsia conviene prestar atención a una serie de situaciones que pueden ser algo más complejas en relación a su manejo. Entre ellas están las enfermedades severas, las intervenciones quirúrgicas o las vacunaciones, por ejemplo. También es útil conocer qué hacer en situaciones de vómitos, presencia de crisis aisladas o descompensadas, o saber cuándo se debe acudir a urgencias con un niño con epilepsia.

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Sarampión

El sarampión es una enfermedad infecciosa y muy característica que se encuentra aún presente en casi todo el planeta aunque es poco frecuente en los países donde se vacuna a la población infantil. Se produce por un virus, denominado virus del sarampión, y normalmente afecta a niños mayores de un año ya que antes suelen estar protegidos por anticuerpos que han recibido de la propia madre a través de la leche materna.

El contagio se suele producir por las gotas de la saliva y es un virus muy contagioso. Los niños son contagiosos desde varios días antes del inicio de la erupción en la piel y contagian durante varios días más una vez que ha aparecido dicha erupción.

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