Rubeola en el recién nacido (rubeola congénita)

La rubeola congénita es una enfermedad producida por una infección por el virus de la rubeola en un niño recién nacido. Puede ocurrir al pasar el virus de una mujer embarazada al feto. Esto es raro aunque posible en las mujeres que han pasado la infección o bien están vacunadas, por lo que las mujeres embarazadas siempre deben evitar el contacto con enfermos de rubeola. El riesgo de infección del feto es mayor cuantas menos semanas de gestación, por lo que es más probable en el primer trimestre, menos en el segundo y hasta tres veces menos probable en el tercero.

Qué síntomas puede dar
Uno de los mayores problemas de esta enfermedad es que al nacimiento el niño puede estar asintomático pero lo normal es que el virus afecte al recién nacido. Lo más frecuente es que el niño presenta ya un retraso del crecimiento incluso dentro del propio útero materno. En el caso de que la infección sea severa el recién nacido podría presentar cataratas, alteraciones cardíacas, lesiones en la piel e incluso pérdida de audición o hasta sordera. También se pueden afectar el hígado, pulmones, huesos e incluso el sistema nervioso del niño, por lo que se puede considerar una enfermedad muy severa.

Qué complicaciones puede producir
En función de los órganos a los que afecte puede producir severas alteraciones en el niño. Desde abortos a malformaciones neurológicas, cardíacas, sordera, ceguera u otros múltiples problemas. Puede llegar a ser un proceso muy grave en el que el aspecto más importante es la prevención.

Cómo se diagnostica
Es difícil de sospechar salvo que se conozcan los resultados de las serologías del embarazo en la madre. En caso de sospecha por estas serologías el diagnóstico de confirmación es mediante el estudio de anticuerpos en sangre frente al virus. Si estos anticuerpos están presentes en el recién nacido confirman su infección. También se puede realizar mediante cultivo de virus aunque esta técnica es más compleja y dificultosa.

Tratamiento
Se trata la afectación de cada órgano con el fin de amortiguar las posibles secuelas.

Qué pronóstico tiene
El pronóstico es mejor cuantos menos órganos tenga afectados al nacimiento, que son los que normalmente se infectan en las fases más tardías del embarazo. En los casos en los que se afectan varios órganos el pronóstico es mucho peor.

Cómo prevenirla
Lo más importante en esta enfermedad es la prevención: una correcta vacunación y evitar la exposición a personas enfermas de rubeola en el embarazo son las dos opciones existentes hoy en día.

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