Terminada mi tercera novela.

Apenas puedo creerlo, por fin he entregado mi tercera novela. A falta de las pequeñas correcciones que puedan surgir durante la revisión por parte de Ediciones B y algún que otro retoque nimio, el resultado de más de dos años de trabajo ya está en manos de la editorial para iniciar un proceso que desembocará en su publicación, en enero de 2015.

Poco puedo decir sobre ella, ni siquiera el título, aunque sí puedo adelantar que es una novela de aventuras, basada en unos hechos reales que acontecieron a principios del siglo XX y en los que algo que relatan sus protagonistas quedó sin explicar. En ese algo es donde introduzco una parte de ficción que me sirve para enlazar con una historia que me puso los pelos de punta y que confío atrape al lector desde la primera página, en un viaje donde espero comparta sentimientos encontrados junto a sus protagonistas.

Serán ciento treinta mil palabras, aunque en realidad he escrito cientos y cientos de miles, pues la documentación ha sido ardua y exhaustiva, un trabajo de cientos de horas que me ha hecho escarbar incluso en lo más hondo de librerías de segunda mano en Nueva York para encontrar textos imposibles que relataban los pormenores de las vidas de unas personas que se merecían un homenaje como el que he intentado ofrecerles.

He utilizado una cantidad abrumadora de libros, documentales y mapas durante dos años de mi vida. Miles de horas para pensar, desarrollar, documentar, planificar, escribir y pulir una obra que espero tenga mucha más calidad que las anteriores. No sé si lo habré conseguido pero sí que, a pesar de lo mucho, muchísimo que he invertido, y de las muchas cosas que he sacrificado…  estoy muy contento con el resultado.

Será en enero de 2015 cuando me someta al juicio de las personas más importantes de todo esto, los lectores. Confío en que el trabajo y el tiempo invertidos hayan merecido la pena. Ojalá sea así, ojalá logre transportar a ese otro sitio, árido y mágico, en el que se vieron envueltos los protagonistas de la historia. Y ojalá los lectores encuentren, en el texto, lo mismo que encontraron ellos allí. Algo más que a sí mismos. Nos vemos en las librerías.

Hurtos o pequeños robos en niños y adolescentes

Los hurtos son pequeños robos que se pueden ver casi a cualquier edad, y es que no es raro que casi todos los niños, sobre todo los más pequeños, hurten alguna vez en su vida. Y es que los niños en edad preescolar tienen mayor dificultad para distinguir lo que es suyo de lo que pertenece a otros niños o a otras personas o entornos, como por ejemplo los juguetes que se exponen en una tienda o que puedan ver en un parque, aunque se les puede enseñar. A veces la mera presencia del objeto delante de ellos es suficiente para que lo consideren de su propiedad.

Sin embargo es más preocupante cuando estos hurtos son repetidos ya que pueden poner de manifiesto alguna carencia psicológica, y sobre todo los que se producen en niños que ya están en edad escolar o por encima, como los adolescentes.

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Aumento de enzimas hepáticos o transaminasas (hipertransaminasemia) en niños.

Una hipertransaminasemia es un aumento de determinadas sustancias, denominadas transaminasas, que se encuentran almacenadas en el interior de las células del hígado.

Este aumento se produce por la destrucción de las células del hígado por diferentes causas y su hallazgo suele producirse porque se realiza una analítica por otro motivo y se encuentra este hallazgo de forma casual, o bien porque se pida a propósito en casos donde se puede sospechar su presencia, como sucede en algunas infecciones virales o incluso en cuadros de obesidad. En caso de confirmarse el aumento de transaminasas, es decir, la hipertransaminasemia, esta se estudia con el fin de determinar su origen y plantear los posibles tratamientos.

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Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) en niños.

La hepatomegalia es el término que se utiliza en medicina para definir un aumento de tamaño del hígado. Cuando se detecta, suele ser un hallazgo de la exploración por parte del pediatra al palpar el abdomen del niño, un acto que suele hacerse de forma rutinaria en casi todas las consultas. El hígado sobresale por debajo de las costillas en los recién nacidos y en los lactantes, mientras que en los niños mayores queda por debajo de ellas. Hay numerosas causas que pueden producir aumento del tamaño del hígado.

A veces lo que ocurre es que parece aumentado a la palpación pero realmente no lo está, como por ejemplo puede ocurrir en niños que estén delgados. En los casos en los que sí existe un aumento real del tamaño del hígado puede deberse a causas relacionadas con infecciones, anemias, ingesta de determinados fármacos o, más raros en la infancia, problemas cardíacos, enfermedades del metabolismo, síndrome de Reye, sangrados o incluso tumores. Lo más frecuente, en los casos en los que existe una causa, es que se produzca por infecciones. En este post se explica en qué consiste este aumento de tamaño del hígado en niños y cómo se realizan los estudios en caso de encontrar este hallazgo.

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Hepatitis C en niños

La hepatitis C consiste una infección e inflamación del hígado producida por el denominado como «virus de la hepatitis C». El problema de este virus es que el riesgo de hacerse crónico es  elevado y que se presenta asociado a la hepatitis B. En función de si el virus produce la enfermedad junto con el de la hepatitis B (coinfección) o la produce después de la hepatitis B (sobreinfección) el pronóstico es diferente.

Tradicionalmente se ha asociado su transmisión a las transfusiones sanguíneas ya que se contagia por la sangre pero hay que recordar que también puede contagiarse por intercambio de jeringas en casos de consumo de drogas y por prácticas sexuales sin protección, algo que es posible en adolescentes, aunque fácil de prevenir siguiendo una serie de medidas básicas.

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Hepatitis B en niños

La Hepatitis B es una infección e inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B. Este virus está presente por todo el planeta aunque en los países en los que se vacuna a la población es menos frecuente. En niños puede llegar a ser incluso asintomática.

El contagio suele ser por vía «parenteral», que ocurre cuando la sangre del niño entra en contacto con la sangre de otra persona (por ejemplo, transfusiones), o bien por vía sexual, debido a un contacto de esta índole, algo que no debería ocurrir en niños pequeños pero que sí puede suceder en adolescentes. En general, los contagios se producen porque entran en contacto líquidos corporales, por eso es poco frecuente en la edad infantil, en niños pequeños. Sin embargo, en los adolescentes el riesgo sube ya que al inicio de las prácticas sexuales se añade el posible uso de tatuajes o de drogas intravenosas, lo que incrementa el riesgo a cotas elevadas en caso de usar material no esterilizado. En los recién nacidos que son hijos de madres que poseen la enfermedad sí que existe un riesgo elevado. Este es el grupo de edad donde es más fácil adquirir una hepatitis en la infancia. El problema de las hepatitis en niños es que tienen riesgo de hacerse crónicas, mayor cuanto más pequeño es el niño.

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Hepatitis A en niños

La hepatitis A es una infección localizada en el hígado y causada por el llamado virus de la hepatitis A. Aunque no lo parezca, y a diferencia de otras hepatitis como la B o la C, la hepatitis A sí es relativamente frecuente en la edad infantil.

Es bastante contagiosa, y más en los niños ya que la vía de contagio suele ser fecal-oral, es decir, el niño que la padece puede tocarse con la mano en el área del pañal, o en las nalgas, y luego tocar a otro niño que se lleva su mano a la boca. El contagio también puede ser a través de agua o alimentos contaminados por el virus, aunque esto es poco frecuente en países desarrollados. Es la forma de hepatitis más frecuente en la infancia.

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