Sarna (o escabiosis) en niños

La sarna o escabiosis es una infestación de la piel producida por el Sarcoptes scabiei, un ácaro que penetra en la capa más externa de la piel y que da un cuadro muy típico pero que no siempre es fácil de diagnosticar.

Este ácaro tiene varias subespecies y la que afecta al ser humano es la denominada hominis. La sarna que afecta a los animales solo produce cuadros transitorios en los niños. Existe una variedad, denominada «Noruega», que es extremadamente contagiosa, y que se puede dar en instituciones o en sitios donde haya muchos niños conviviendo juntos.

Cuando una hembra entra en contacto con un niño penetra en su piel, donde deja sus huevos, de los que salen las crías. Las nuevas hembras crearán nuevos surcos repitiendo así el ciclo.

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Sarampión

El sarampión es una enfermedad infecciosa y muy característica que se encuentra aún presente en casi todo el planeta aunque es poco frecuente en los países donde se vacuna a la población infantil. Se produce por un virus, denominado virus del sarampión, y normalmente afecta a niños mayores de un año ya que antes suelen estar protegidos por anticuerpos que han recibido de la propia madre a través de la leche materna.

El contagio se suele producir por las gotas de la saliva y es un virus muy contagioso. Los niños son contagiosos desde varios días antes del inicio de la erupción en la piel y contagian durante varios días más una vez que ha aparecido dicha erupción.

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Trabajando en la tercera novela

Policia_ManhattanY a destajo. Para explicar un poco qué estoy haciendo, os diré que esta novela contará con unas 120.000 a 140.000 palabras, que ya es una buena extensión. Pues bien, antes de que la revisaran en Ediciones B, había escrito, solo como material de apoyo, 153.000 palabras que están contenidas en diferentes carpetas del apartado «Research» de Scrivener. Después de que en Ediciones B la hayan revisado y me hayan hecho una serie de propuestas de mejora, me he releído siete de los casi veinte libros que he utilizado para documentarla.

De esos siete libros, he tomado notas y apuntes con el fin de mejorarla, incrementando así en 10.000 palabras el apartado «Research». Y aún así, ayer pedí a Amazon España tres libros más, de esos difíciles de encontrar (y en inglés, por supuesto, ya que no están traducidos) con el fin de poder documentar unos cuantos detalles y nuevas escenas que quiero introducir en la novela. Tras su lectura, subrayado y anotaciones, el número de palabras del apartado «Research» seguirá creciendo, de forma que, en unas semanas o meses, en función del tiempo que pueda arañar y de lo propicios que sean los hados, podré desmembrar, arreglar, retocar, pulir y reconstruir esa tercera novela. Es decir, que habré invertido entre 18 y 24 meses en su elaboración, utilizando casi cualquier resquicio de tiempo disponible para ello y optimizando este como no lo había hecho antes, en ninguna de las dos anteriores novelas.

Si explico todo esto es porque sé que a muchos de vosotros os gusta conocer cómo es el proceso de elaboración de una novela, algo que quizás algún día me anime a escribir, pero que mientras os cuento así, a pie de calle, encantado. Porque una vez terminada, y dado que he intentado ser mucho más serio y ambicioso y que me meto en un género nuevo, es posible que guste… o que no, todo es cuestión de gustos. Pero de lo que no cabrá la menor duda es de que habré invertido cientos y cientos (quizás miles) de horas, muchos meses, mucho esfuerzo, tiempo y dinero en escribirla. No sé qué saldrá al final, de verdad, porque a veces me da casi miedo pensar en el género en el que pretendo irrumpir, aún manteniendo mi estilo, y que es donde compiten los grandes escritores españoles, en la aventura histórica. En la editorial ya me han dicho que es una apuesta arriesgada pero que se nota el trabajo que he hecho, aunque me han pedido arañar un poco más para que el resultado sea mayúsculo, desde su punto de vista. No sé si lo conseguiré, porque al final y como me dicen ellos, son los lectores quienes deciden si habrá merecido la pena o no.

Solo quería contar que estoy en ello, que me estoy dejando la piel y que aún me queda un largo camino hasta poder dar la novela de verdad por terminada. Y quería compartirlo con vosotros. Solo espero que de verdad merezca la pena. Por cierto, la foto es en Nueva York, hablando con un agente, González, en una de las comisarías más antiguas, de «Holocausto Manhattan», quien me estuvo contando cosas que superan a la ficción que escribí y que por motivos obvios, me guardo (de momento). Solo os diré que él fue uno de los agentes que estuvo sacando a gente de las torres el fatídico 11-S, de hecho me enseñó una foto donde él aparecía y que ponía los pelos de punta. Es un pequeño homenaje, como lo era mi anterior novela, a todas esas personas valientes que ayudan a los demás sin importarles el riesgo. Novela, por cierto, a la que espero superar, con creces, con esta en la que me encuentro inmerso y en la que aún me quedan por invertir largas y numerosas horas. Solo deseo que al final te guste. Es lo único que ansío. Gracias por acompañarme en el viaje.

Rubeola en el recién nacido (rubeola congénita)

La rubeola congénita es una enfermedad producida por una infección por el virus de la rubeola en un niño recién nacido. Puede ocurrir al pasar el virus de una mujer embarazada al feto. Esto es raro aunque posible en las mujeres que han pasado la infección o bien están vacunadas, por lo que las mujeres embarazadas siempre deben evitar el contacto con enfermos de rubeola. El riesgo de infección del feto es mayor cuantas menos semanas de gestación, por lo que es más probable en el primer trimestre, menos en el segundo y hasta tres veces menos probable en el tercero.

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Sabañones en niños

Los sabañones son unas lesiones que se producen en zonas como las manos o los pies, como consecuencia del frío. Normalmente se ven como erupciones de color rojizo aunque a veces se ven con aspecto ulcerado. Suelen verse de forma típica en las orejas, las manos, los pies y otras zonas de la piel que están más expuestas al frío.

Además del aspecto característico estas lesiones pueden picar o incluso llegar a doler. Al cabo de unas días pueden pasar a fase de costra. Suelen durar varias semanas y posteriormente desaparecen. Son típicas de la época invernal y en zonas de más frío cuando los niños llevan zonas expuestas a temperaturas bastante bajas.

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Rubeola

La rubeola es una infección vírica producida por el virus de la rubeola y caracterizada por la presencia de fiebre, ganglios en la cabeza y cuello y una erupción cutánea muy característica. Hoy en día es una enfermedad poco frecuente gracias al uso de la vacuna. Es muy contagiosa ya que se transmite por vía aérea fundamentalmente. También se llama «sarampión de los tres días» ya que en determinados aspectos recuerda a esa enfermedad pero con una evolución más rápida.

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Discapacidad intelectual o del aprendizaje en niños (retraso mental)

打印El a veces mal denominado «retraso mental», también conocido como discapacidad intelectual o discapacidad del aprendizaje, es un trastorno que engloba un amplio conjunto de procesos, enfermedades o déficits que desembocan en un funcionamiento intelectual inferior al esperado o a la media de los niños de la edad del niño que lo padece.

Es importante tener en cuenta que el funcionamiento intelectual se puede medir por el cociente de inteligencia, pero esta no siempre es una medición igual de válida en todos los niños por lo que se deben valorar otras capacidades como la capacidad de adaptación del niño al entorno. Esta capacidad de adaptación es la que permite al niño desenvolverse de forma adecuada en su entorno en todos los ámbitos: relaciones sociales, juegos, lenguaje, capacidad de autocuidarse, etc. Por eso es un buen medidor de la capacidad intelectual del niño y de si este presenta algún tipo de retraso o discordancia con el resto de sus compañeros. Actualmente se tienden a usar términos como «discapacidad de aprendizaje» ya que el término «retraso mental» está en discusión por las connotaciones negativas que puede acarrear.

Es un proceso que puede al 2% de la población infantil pero que puede pasar desapercibido ya que la mayoría de los casos son leves, difíciles de percibir y por tanto complicados de diagnosticar, con el agravante de que se pueden confundir con otros procesos como el autismo. Por eso a veces se logra el diagnóstico en niños algo que ya tienen ocho o nueve años de edad. Los casos graves son menos frecuentes pero más fáciles de diagnosticar.

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