Desarrollo psicomotor normal en el niño de 18 a 24 meses de edad

El desarrollo normal en el niño de dieciocho a veinticuatro meses de edad comprende varios aspectos.

Desarrollo físico
En este los niños van mejorando el equilibrio y su coordinación física, de forma que empiezan a correr y subir escaleras. La ganancia de peso y talla ya son más lentas y el crecimiento cefálico se va enlenteciendo también, más en proporción al resto del cuerpo.

Desarrollo intelectual
A esta edad empiezan a poder resolver problemas sencillos basados en la relación causa-efecto y empieza a jugar de forma abstracta, simulando situaciones con juguetes.

Desarrollo emocional
El niño es más consciente del entorno y por eso resurge el apego a los padres, con la aparición de la “angustia de separación” incluso para dormir. A veces los juguetes o prendas hacen de sustitutos de estos al tenerlos el niño asociados a su presencia. A pesar de ello el niño seguirá mostrando su independencia en ocasiones, negando las órdenes de los padres. En esta etapa el niño ya sabe que hay cosas que no pueden o no deben hacerse y aunque en ocasiones se contendrá, en otras cederá a la tentación de su deseo.

Desarrollo del lenguaje
Es lo más llamativo de esta época pues el vocabulario pasa de diez a más de cien palabras, con las que el niño además ve que puede conseguir cosas al llamarlas por su nombre. Además empiezan a construir sus primeras frases y a tener una comprensión más profunda de su entorno a través de las palabras.

Papel de los padres
El niño tiene mayor libertad e independencia y por tanto empieza a ser más importante el control verbal que el físico: es difícil poner límites a su movilidad y es más fácil explicarle que no debe separarse de los padres si el entorno no es conocido, por ejemplo. Otra opción es recurrir a lugares seguros para que el niño tenga mayor facilidad de movimiento e independencia. Los padres pueden ayudar al desarrollo del lenguaje de los niños si le enseñan y corrigen con frases y palabras sencillas pero bien expresadas. De nuevo es importante el uso de cuentos o libros con imágenes que fomenten la comunicación y el vocabulario. También es importante a esta edad la adquisición de ciertas rutinas diarias cotidianas ya que aportan regularidad y estabilidad al niño y le enseña a adaptarse al entorno.

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