Adenopatías o ganglios inflamados en niños

En este vídeo se comparten aspectos importantes sobre las denominadas adenopatías, que consisten en la inflamación de los ganglios normales. Las adenopatías son un motivo de consulta frecuente y, aunque lo normal es que estén relacionadas con infecciones, es importante conocer una serie de aspectos.

¿Te gustan estos vídeos? ¡Ayúdanos a mejorar realizando esta encuesta! https://forms.gle/K1ZBJRDXCT6Airp98

¿Qué son las adenopatías?
Las adenopatías son ganglios linfáticos que se inflaman o aumentan de tamaño. Los ganglios linfáticos son pequeñas formaciones que forman parte del sistema inmunológico de los niños, y que se encuentran diseminados por el cuerpo. Por ejemplo, en la zona del cuello y en la región inguinal. Estos ganglios se inflaman cuando se activa el sistema inmune, por ejemplo, por infecciones, pero también por otras causas, algunas de riesgo. Cuando aumentan mucho de tamaño se denominan adenopatías, y se palpan como bultos o tumoraciones. Las que más frecuentemente se suelen detectar se localizan en el cuello, bajo la mandíbula o en la parte posterior de la cabeza, ya que son más superficiales.

¿Qué síntomas producen las adenopatías?
El principal síntoma que producen las adenopatías es la presencia de un bulto que puede ser palpable o incluso visible, especialmente cuando el niño mueve el cuello. A veces pueden estar acompañados de dolor o de inflamación en la zona afectada. En algunos casos, las adenopatías pueden ser el único síntoma. Otras veces, pueden aparecer junto a fiebre, febrícula u otros signos de infección, o bien otros relacionados con su posible origen, como por ejemplo alguna herida.

¿Cómo se estudian las adenopatías?
Para estudiar una adenopatía, el pediatra examina al niño y recoge información detallada sobre los síntomas y el historial médico, sobre todo buscando síntomas o signos que puedan estar relacionados con su origen, ya que, si bien en la casi totalidad de los casos son benignas, algunas podrían reflejar una patología severa. Por eso, es importante relatar al médico cualquier dato clínico que pueda estar relacionado, aunque parezca irrelevante. Dependiendo de los hallazgos y del tiempo de evolución, el pediatra puede solicitar pruebas adicionales. Las pruebas más comunes para estudiar adenopatías, en casos concretos, son análisis de sangre, radiografías o ecografías, aunque en función de cada caso pueden ser necesarias otras.

¿Cómo se tratan las adenopatías?
El tratamiento va a depender en gran medida de la posible causa. Muchas veces, si se trata de una infección viral, no se necesita tratamiento específico y solo se observa la evolución, ya que suelen remitir en días o pocas semanas. Si la adenopatía es causada por una infección bacteriana, esta se tratará con antibióticos y se vigilará la evolución. El pediatra puede recomendar antiinflamatorios si hay dolor, inflamación, o son necesarios por otro motivo. La mayoría de las adenopatías desaparecen en varias semanas, pero si persisten, o incluso aumentan de tamaño o este es considerable, es posible que se realicen más estudios, para descartar causas que puedan ser más severas.

¿Cuándo es preocupante la presencia de adenopatías?
Las adenopatías son muy frecuentes y no hay forma de prevenirlas, ya que normalmente suelen ser una respuesta del cuerpo a infecciones. Sin embargo, en casos puntuales sí pueden ser la manifestación de una enfermedad grave. Por eso, aunque la mayoría sean benignas y con un pronóstico excelente, siempre debe consultarse a un pediatra ante su aparición. Si además el niño asocia otros síntomas como decaimiento, palidez, pérdida de peso o mal aspecto, se debe acudir sin demora, ya que puede que sea necesario realizar una valoración de manera rápida.

En resumen…
Las adenopatías generalmente son manifestaciones de infecciones, dando lugar a tumoraciones benignas que remiten en días o pocas semanas, normalmente en el cuello o bajo la mandíbula. Sin embargo, hay ocasiones en que algunos aspectos, como su tamaño, la evolución o su localización, obligan a la realización de pruebas para descartar otras causas. Por eso, en todos los casos en que aparezcan, se debe consultar con el pediatra.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.