Archivo de la categoría: Síntomas comunes

Exantema súbito en niños.

El denominado exantema súbito consiste en una infección viral que cursa con una erupción más o menos característica en la piel, aunque en realidad lo característico es la cronología de su aparición, más que su aspecto en sí.

Lo normal es ver este cuadro en niños de entre seis meses y tres años de edad, aunque puede presentarse en otros rangos de edad. Lo más característico de esta infección, lo que realmente la define y lo que permite sospecharla y diagnosticarla, es la forma de evolucionar la fiebre y el cuadro de erupción cutánea.

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Eritema infeccioso en niños.

打印El eritema infeccioso en niños consiste en una enfermedad viral cuya principal característica es la presencia de una erupción cutánea muy característica, denominada de forma técnica «megaloeritema», y cuya imagen a veces puede recordar a una mejilla abofeteada, lo que hace que este cuadro sea relativamente fácil de reconocer, cuando se presenta esta erupción tan característica.

El eritema infeccioso se presenta normalmente en relación a una infección producida por el parvovirus B19, un virus que se transmite a través de secreciones respiratorias, siendo por eso bastante contagiosa, y más en niños pequeños, sobre todo en edad de acudir a guardería.

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Presencia de bultos o tumoraciones en los recién nacidos.

En ocasiones se pueden apreciar, en los recién nacidos, algunos tumores o masas que pueden llamar la atención y preocupar a los padres. Muchos de ellos son benignos e incluso normales, pero ante su presencia se debe consultar siempre.

Muchos de estos tumores o bultos pueden tener orígenes muy diferentes en función del propio bulto o tumoración, de su localización o de otros aspectos que hay que tener en cuenta. Algunos de ello, relativamente frecuentes, son los angiomas o hemangiomas, que se pueden localizar en cualquier sitio. En otras ocasiones el bulto se puede corresponder con hernias umbilicales, hernias inguinales o incluso relacionados con deformidades o bultos en la cabeza del recién nacido, o la presencia de ganglios. Lógicamente, la actuación depende del posible origen de cada uno de ellos.

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Infección del conducto lagrimal (dacriocistitis) en niños.

La dacriocistitis, también llamada infección del conducto lagrimal, consiste en una infección del sistema de drenaje lagrimal, que es el que permite el paso de las lágrimas desde la superficie del ojo hacia el interior de las fosas nasales. Este conducto también es el denominado lacrimonasal.

La dacriocistitis puede producirse como complicación de una conjuntivitis o, más frecuentemente, como consecuencia de un episodio de obstrucción del conducto nasolacrimal.

Qué síntomas produce la dacriocistitis en niños.
En los casos de infección aguda suele manifestarse como una inflamación (o celulitis) que se nota en la parte inferior del lado interno del ojo, es decir, pegado a la nariz. Si se palpa puede dar la impresión de que hay un pequeño bulto que incluso puede aparecer de color rojo, y en ocasiones puede verse pus. En los casos de infección crónica puede parecerse a un cuadro de obstrucción del conducto lagrimal, ya que produce lagrimeo continuo, que puede ser en menor cantidad pero sí es más característico el que tenga aspecto purulento.

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Objetos o cuerpos extraños en la garganta de los niños.

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En este caso lo que suele ocurrir es que se queda impactado en la faringe —o parte posterior de la garganta—. Lo normal es que se produzca por espinas de pescado, aunque hay muchos otros objetos que pueden clavarse, sobre todo si son afilados o puntiagudos. Es un cuadro frecuente que se ve a cualquier edad, muchas veces en relación con la ingesta de pescado, y por eso se debe sospechar si el niño lo ha comido.

Qué síntomas produce un cuerpo extraño en la garganta.
Normalmente, si son espinas, suelen producir dolor intenso en el momento del pinchazo que luego se transforma en molestia y en una sensación extraña al deglutir saliva. Lo normal es que el niño sea llevado a urgencias en el momento en que se produce el cuadro.

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Aspecto normal del recién nacido.

Muchos padres tienen dudas acerca de qué es normal —y qué no— en su bebé recién nacido. Y aunque siempre son explorados en el hospital antes de ser dados de alta, es bueno que se conozcan una serie de aspectos que se consideran normales en las primeras horas o días de vida, y que a veces pueden generar dudas.

La piel.
La piel de un recién nacido es de color rosado, caliente al tacto y suave, aunque puede mostrar aspecto un poco seco o descamado los primeros días. No es extraño ver una especie de dibujo en forma de red (llamado «cutis reticular») en relación a los cambios de temperatura: esto es transitorio y es normal, siempre que el niño no tenga fiebre ni mal color. También, durante los primeros días de vida se pueden ver aparecer erupciones cutáneas leves, como el llamado «eritema tóxico» (pequeñas manchas rojas con un punto blanco en medio) que son normales y desaparecen espontáneamente. En ocasiones se aprecia algún hemangioma o formación abultada de color rojo que sobresale de la piel y que desaparece en los primeros años de vida. Si son grandes, deben ser revisados por un cirujano infantil o un dermatólogo.

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Inflamación de la adenoides (o adenoiditis).

La adenoiditis consiste en una inflamación de la amígdala faríngea —o adenoides—, normalmente de origen infeccioso. Afecta sobre todo a niños de entre cinco años y la adolescencia y es más frecuente en invierno. Su origen habitualmente es infeccioso, y una de las bacterias más frecuentes e importantes que suelen producirla es el estreptococo del grupo A (EGA).

Se contagia por las secreciones respiratorias y es bastante contagiosa, sobre todo en época escolar. El problema de las infecciones es que pueden producir aumento de tamaño (o hipertrofia) de la adenoides, y si las infecciones son repetidas esta hipertrofia se puede hacer crónica, lo cual genera un círculo vicioso ya que la hipertrofia hace que circule menos el aire, acumulándose las secreciones y aumentando el riesgo de nuevas infecciones. A veces, puede estar incluso indicada su extirpación, aunque en casos muy concretos.

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