Afonía, disfonía o ronquera

La afonía, disfonía o ronquera es un cuadro en el que se altera la voz normal del niño. La disfonía es la conocida como ronquera y consiste en una pérdida parcial de la voz, mientras que la afonía es la pérdida total y suele ser un grado extremo de la disfonía. Es más frecuente sobre todo en niños en edad escolar.

Se suelen producir por afectación de las cuerdas vocales. Los casos agudos suelen estar producidos por esfuerzos de estas, como por ejemplo al gritar durante períodos prolongados. También pueden producirse tras traumatismos en el cuello o infecciones de la garganta y laringe. Los casos que más suelen preocupar son los crónicos, en los que el origen puede residir en la presencia de nódulos en las cuerdas vocales.


Estos nódulos puede originarse por un mal uso de las cuerdas vocales, de forma que en los niños que gritan o fuerzan la voz, estas cuerdas vibran demasiado, sufriendo pequeños traumatismos frecuentes que pueden generar la aparición de los nódulos. También pueden verse como consecuencia de cirugía del cuello, infecciones repetidas o masas o quistes de la zona.

Qué síntomas produce
El síntoma principal es la presencia de disfonía, que es la alteración o la pérdida parcial de la voz. En los casos agudos esta disfonía suele durar horas o pocos días y mejora mucho con el reposo. En los casos crónicos el reposo suele ayudar a la mejoría pero no soluciona el cuadro de forma completa. Otras veces lo que se producen son cuadros de disfonía repetidos o recurrentes en el tiempo. En los casos en los que la disfonía está producida por otro cuadro pueden verse síntomas relacionados con dicho proceso.

Qué complicaciones puede producir
Los cuadros agudos se resuelven espontáneamente en pocos días, por lo que no generan complicaciones. El problema de los crónicos es que es necesario conocer el proceso que los está causando, ya que este sí podría generar complicaciones.

Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa sobre todo en la historia clínica y en la exploración del niño. En la historia clínica es muy importante referir al pediatra los posibles antecedentes de infecciones de vías respiratorias, dificultad al tragar, excesos de uso de la voz, posibles golpes o cualquier otro dato que pueda orientar sobre el origen de la ronquera. También es importante relatar la cronología para establecer la diferencia entre un cuadro agudo y uno crónico. En general se tienden a estudiar los cuadros en los que la afonía dura más de 7-10 días o se produce en forma de episodios recurrentes.
En la exploración el pediatra tratará de buscar signos de procesos que puedan estar originando el cuadro, sobre todo en los casos de evolución crónica o recurrente. Entre las exploraciones pueden estar indicadas la rinoscopia (ver las fosas nasales) o la visión de la laringe mediante un espéculo. También tratará de buscar posibles signos en cualquier localización del cuerpo, especialmente en el área del cuello.
En función de los hallazgos se puede plantear la realización de pruebas, que pueden englobar diversas analíticas o pruebas de imagen como radiografías con o sin contraste, ecografía o incluso TAC.

Cómo se trata
Los cuadros agudos se tratan con reposo de las cuerdas vocales. Los cuadros crónicos dependen del proceso causal. En los casos en los que el niño no utilice adecuadamente la voz puede ser útil un tratamiento rehabilitador basado en logopedia y foniatría y en una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran evitar los ambientes ruidosos y las situaciones en las que el niño fuerza la voz; enseñarle para que hable despacio, evitar que grite (que hable desde lejos), etc.

Qué pronóstico tiene
Los cuadros agudos tienen muy buen pronóstico. Los crónicos que se relacionan con un mal uso de la voz tienen buen pronóstico si el niño hace una adecuada rehabilitación y reeducación de la voz. En los casos en los que la disfonía depende de otro proceso el pronóstico depende de dicho proceso.

Cómo prevenirlo
Los cuadros de mal uso de la voz se pueden prevenir educando al niño para que hable despacio y en un volumen normal, evitando las situaciones en las que ha de forzar la voz. Los cuadros infecciosos se pueden prevenir con la prevención de dichas infecciones.

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