Rubeola

La rubeola es una infección vírica producida por el virus de la rubeola y caracterizada por la presencia de fiebre, ganglios en la cabeza y cuello y una erupción cutánea muy característica. Hoy en día es una enfermedad poco frecuente gracias al uso de la vacuna. Es muy contagiosa ya que se transmite por vía aérea fundamentalmente. También se llama «sarampión de los tres días» ya que en determinados aspectos recuerda a esa enfermedad pero con una evolución más rápida.

Qué síntomas produce
El período de incubación es relativamente largo, de catorce a veintiún días, pero la fase catarral previa a la erupción cutánea es muy corta, puede ser de tan sólo veinticuatro horas. En este periodo los síntomas son los de un catarro cualquiera, por lo que no llaman la atención. En la fase de erupción cutánea sí es típica la presencia de manchas de color rosado que se extienden desde la cabeza hacia el resto del cuerpo. Es muy típica su rápida evolución, de forma que puede que al llegar a zonas bajas del cuerpo ya haya desaparecido de la cabeza, por ejemplo.

Durante esta fase llama la atención el aspecto más típico de esta enfermedad, la inflamación de ganglios en la cabeza, concretamente en la zona posterior de la nuca, el cuello y detrás de las orejas. Pueden llegar a doler y la inflamación puede persistir semanas. Si hay fiebre suele ser poca y de corta duración. A veces existe inflamación del bazo por lo que también puede haber riesgo de ruptura si se hacen esfuerzos o se sufren golpes.

Qué complicaciones puede producir
Se pueden ver cuadros de artritis, sobre todo en adolescentes niñas y en articulaciones periféricas como dedos, manos, muñecas, codos o rodillas. También pueden verse alteraciones transitorias de la analítica de sangre que suelen afectar a las plaquetas (desciende su número) pero que suelen normalizarse sin dar problemas en la mayoría de los casos. En algunos sí pueden requerir tratamiento. Muy raramente puede verse afectación del sistema nervioso en forma de encefalitis que puede dejar secuelas. Afortunadamente esta última complicación es muy poco frecuente.

Cómo se diagnostica
Normalmente el pediatra se basa en los datos de la historia clínica y en los hallazgos de la exploración, que suelen ser bastante orientativos cuando aparecen. En casos concretos puede que solicite la realización de pruebas como una serología para conocer si existen anticuerpos frente al virus de la rubeola.

Cómo se trata
En casi todos los casos se tratan solo los síntomas, como la fiebre o el malestar, y las complicaciones en caso de que aparezcan. Si aparecen complicaciones el tratamiento estará dirigido a estas y puede que sea necesario realizar estudios más detallados o, en los casos raros de encefalitis, ingreso.

Qué pronóstico tiene
En general es bueno salvo que se presenten complicaciones como la encefalitis, que son poco frecuentes.

Cómo prevenirla
Se utiliza la vacunación como medio de prevención del contagio, y está incluida en el calendario vacunal normal.

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Un pensamiento en “Rubeola

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