Piojos (pediculosis y ladillas)

Es una infestación frecuente que consiste en una parasitación por un insecto denominado piojo, del que existen tres clases que producen tres cuadros distintos. Es un cuadro relativamente frecuente y que suele producir bastante alarma social al pensar mucha gente (generalmente de forma errónea) que su aparición está relacionada con hábitos de mala higiene.

En este post se explica por qué el hecho de tener piojos no es un indicativo de mala higiene, los diferentes tipos que existen y cuáles son fáciles de ver en edad pediátrica. También se explican los síntomas, las complicaciones que pueden aparecer si no se tratan de forma correcta y, sobre todo, cómo se tratan y cómo se puede intentar prevenir su aparición, sobre todo cuando existen brotes repetidos, en los que es fundamental realizar el tratamiento de todos los niños afectados a la vez, para evitar las reapariciones.

Qué tipos de piojos existen
Los piojos que pueden afectar a la edad infantil o juvenil son el pediculus capitis, que afecta al pelo de la cabeza, el pediculus corporis, que afecta al cuerpo y el pediculus inguinalis, que afecta al pubis en los adolescentes.
—La pediculosis de la cabeza puede ocurrir en cualquier niño que tenga contacto con un niño que la padezca. No indica mala higiene ni mal cuidado del niño ya que se suele ver fácilmente en brotes producidos en colegios y en cualquier niño. Aguantan poco tiempo vivos sin estar en contacto con el cuerpo humano.
—La pediculosis del cuerpo sí es más típica de niños en los que la higiene puede no ser adecuada, como en sitios donde pueda haber hacinamiento o en instituciones, ya que realmente estos piojos viven en la propia ropa, y sólo acuden a la piel del niño para alimentarse. Estos pueden aguantar más días sin estar en contacto con el cuerpo humano.
—La pediculosis del pubis (inguinal ó ladillas) se puede ver en adolescentes. El contagio suele ser sexual pero también se puede transmitir por compartir prendas contaminadas, como toallas usadas (aunque esto es bastante menos frecuente).

Qué síntomas producen
En la cabeza el síntoma más conocido y característico es el picor producido por la presencia del parásito o sus movimientos, ya que para alimentarse penetra la piel, liberando una saliva que es la que genera el picor.
En los casos genitales el picor se suele localizar en el área del pubis, concretamente en la zona donde exista vello.
En los casos en los que se afecta el cuerpo en general el picor puede presentarse en cualquier zona del cuerpo y es de predominio nocturno.

Qué complicaciones pueden producir
A veces pueden producir cuadros de dermatitis, forúnculos, eccemas o cuadros de impétigo como complicaciones.
Algunos de estos piojos, sobre todo los del cuerpo, pueden transmitir enfermedades potencialmente severas. Esto no suele ocurrir en los de la cabeza. Los genitales (ladillas) se suelen asociar a la presencia de enfermedades de transmisión sexual, por lo que puede ser necesario descartar estas.
Sin embargo la complicación más frecuente es el riesgo de infección de las heridas producidas por el propio rascado del niño, que además pueden ser la puerta de entrada de esas infecciones que transportan los piojos.

Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa en la historia clínica, donde se evidencia el picor y la posible fuente de contagio, y se confirma mediante la exploración. En la cabeza se pueden ver los huevos (ó liendres) en el pelo, junto a lesiones por rascado producidas por el propio niño. No es raro que el pediatra encuentre adenopatías producidas por la inflamación de ganglios cercanos.
A veces se requiere, para confirmar el diagnóstico, visualizar el parásito o sus huevos en el pelo. Para ello se pueden tomar muestras para su visualización en el microscopio. Lo habitual es ver los huevos ya que por cada insecto vivo suele haber más de 100 huevos.

Cómo se tratan
El tratamiento se basa en el uso de champús o distintos preparados que contienen permetrina. Se suelen usar una o dos veces, aunque hay ocasiones en las que puede que sea necesario realizar más aplicaciones.
Los huevos se han de eliminar manualmente y es conveniente lavar la ropa del niño y su familia con agua bastante caliente. Además de la ropa se deben lavar las sábanas y otros enseres que puedan estar contaminados.
Los casos de afectación inguinal se tratan de la misma forma. En los casos en los que la afectación es del cuerpo suele ser suficiente con incrementar las condiciones de higiene y tratar la ropa (ó desecharla si es posible).

Qué pronóstico tienen
Con tratamiento el pronóstico es muy bueno. Se deben tratar los brotes que se producen en una clase o colegio al mismo tiempo para que no se perpetúen.

Cómo prevenir su contagio
Para evitar el contagio es fundamental que los niños no compartan objetos de uso personal en el colegio, como peines o cepillos. En los casos en los que se conoce la existencia de un brote los profesores deben comunicarlo enseguida para que los padres actúen de manera uniforme. Si no se hace así los piojos pueden ir pasando de un niño a otro. En los casos en los que se conocen epidemias en la zona o dentro del propio colegio las madres deberían vigilar el pelo de sus hijos a diario, de forma que en cuanto apareciesen huevos se pudiera avisar al resto de la clase a través del tutor.

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