Sincopes, lipotimias, mareos o desmayos en niños

En este vídeo se muestran algunos consejos esenciales sobre los mareos, síncopes y lipotimias en niños. Estos cuadros son bastante frecuentes en niños, sobre todo en preadolescentes. Por fortuna, en muchos casos no suelen ser graves, y además se pueden prevenir.

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¿Qué son los síncopes o lipotimias?
El síncope, lipotimia o desmayo es un cuadro relativamente frecuente en niños preadolescentes y adolescentes. Consiste en una pérdida repentina de conciencia y debilidad que hace que el niño caiga al suelo. También puede presentarse en forma de presíncope, donde el niño siente que va a desmayarse, pero no llega a perder la conciencia completamente.

¿Qué síntomas producen los síncopes?
Los síncopes pueden tener varios orígenes. Los llamados neurocardiogénicos son los más comunes, suelen ser benignos y habitualmente se preceden de sensación de mareo, palidez, sudoración y sensación de ver nublado. Son bastante frecuentes y generalmente no suelen tener consecuencias. Otros se relacionan con episodios de ansiedad. Y otros tipos de síncopes pueden ser incluso de origen cardíaco. Estos ocurren sin aviso previo, se dan especialmente durante el ejercicio, y pueden durar más tiempo, con mayor riesgo de convulsiones y otras complicaciones.

¿Cómo se estudian los síncopes en niños?
El diagnóstico de los síncopes y desmayos se basa en la historia clínica del niño, y a veces en pruebas como la realización de un electrocardiograma o la medición de glucosa. Cuando se consulta por estos cuadros, es importante informar al médico sobre las circunstancias del episodio y los posibles antecedentes familiares relacionados, ya que toda esta información ayuda a valorar o descartar causas como problemas cardíacos o incluso epilépticos.

¿Cómo se pueden tratar los síncopes?
En los síncopes neurocardiogénicos, normalmente benignos, se recomienda evitar cambios bruscos de posición, mantener al niño bien hidratado y, en algunos casos concretos, incluso usar medicamentos específicos como betabloqueantes. En los casos de síncopes psicológicos, se puede necesitar tratamiento para la ansiedad. Por último, los síncopes relacionados con problemas cardíacos o de otros tipos requieren una evaluación detallada y, con frecuencia, un tratamiento específico.

¿Se pueden prevenir los síncopes en los niños?
En los síncopes neurocardiogénicos o benignos, algunas medidas preventivas pueden ayudar a que no aparezcan. Por ejemplo, evitar el calor extremo, que el niño se hidrate adecuadamente y, en algunos casos, ajustar la dieta con un leve incremento de sal, todo siempre bajo supervisión médica. Es esencial educar al niño sobre las posibles situaciones desencadenantes y cómo responder ante los primeros síntomas.

En resumen…
Los síncopes en pediatría son cuadros relativamente frecuentes, sobre todo en niños preadolescentes y adolescentes. La mayoría son benignos y se previenen con medidas muy sencillas. Sin embargo, todos han de ser valorados, ya que algunos pueden ser severos o esconder un problema grave.

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