Cuerpos extraños en esófago

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente el que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo (en la etapa de lactante) bien porque forme parte del juego (niños en edad preescolar y escolar). A veces este objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo quedar encajado en el esófago.

Puede verse a cualquier edad (no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseo de impresionar), aunque lo más frecuente es verlo en niños de entre 6 meses y 3 años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso.

El lugar donde se quede impactado el objeto va a depender sobre todo de su forma y tamaño aunque también del tamaño del esófago del niño o de posibles cuadros que hayan podido condicionar de una otra forma su tamaño: una estenosis esofágica puede verse en los casos de reflujo gastroesofágico prolongados o bien en niños que han sufrido una ingesta de cáusticos. Normalmente el sitio donde más frecuentemente se quedan encajados los cuerpos extraños suele ser en la porción alta del esófago, concretamente la que se localiza a nivel del cuello (cervical).

Qué síntomas puede producir
Normalmente, en relación con la ingesta el niño suele presentar un episodio de asfixia leve con tos intensa, que suele asustarle si es mayor y por lo general lo cuenta a los padres, aunque en ocasiones decide no hacerlo por miedo a represalias. Posteriormente los síntomas dependen de dónde se localice el objeto y del grado de obstrucción que esté produciendo en el esófago. Los más frecuentes son dolor, molestias o imposibilidad para deglutir e intensa salivación. En caso de que el cuerpo extraño esté cerca de laringe o de la pared posterior de la tráquea (que está delante del esófago) el niño puede presentar estridor o pitos al respirar, tos intensa o incluso dificultad respiratoria.

Sin embargo hasta un tercio de los niños puede permanecer completamente asintomático, por lo que es fundamental la sospecha de la ingesta o que el niño la relate. En los niños que permanecen asintomáticos a la larga se pueden producir síntomas relacionados con infecciones respiratorias o problemas en el esófago, como úlceras.

Cómo se diagnostica
En este cuadro es muy importante que exista una sospecha ya que no siempre el niño refiere el antecedentes de la ingesta. El pediatra puede sospecharlo cuando un niño sano de repente inicia un cuadro de dolor típico, molestias para deglutir e intensa salivación, y al preguntarlo es cuando el niño relata el incidente. En el caso de los lactantes el diagnóstico es mucho más complicado en el caso de que nadie haya presenciado la ingesta, aunque esto también suele ser raro ya que lo normal es que siempre haya alguien vigilando al lactante y que sea testigo de cómo el niño ha ingerido el objeto.

En el caso de sospecha normalmente se hace una radiografía de tórax y abdomen (ya que el objeto puede haber pasado a estómago). El problema de la radiografía es que sólo sirve para localizar determinados objetos, como los de metal. En los casos en los que se tiene claro el antecedente de ingestión y no se localiza el objeto mediante radiografía simple puede ser útil la utilización de contraste para que el niño lo degluta y realizar un estudio radiográfico. Esta prueba no siempre es aconsejable y además tiene importantes efectos secundarios, como que el contraste pueda pasar a vía aérea.

Cómo se trata
Si el objeto está impactado en esófago suele ser necesaria la realización de una endoscopia para su extracción. Antes de proceder a extraer el objeto el endoscopista valorará la localización de éste y el estado del esófago, ya que puede haber riesgos añadidos como el de rotura esofágica, que podría producir un cuadro muy grave. En general se recomienda hacerla bajo anestesia general.

Hay objetos que normalmente requieren extracciones más rápidas, como los objetos punzantes o cortantes o las pilas de botón, ya que por ejemplo estas últimas pueden lesionar la mucosa (la capa interna del esófago) en tan sólo una hora. De ahí la importancia de no dejar nunca las pilas de los juguetes al alcance de los niños y no usar juguetes con pilas de botón con los niños. En caso de sospecha de ingesta se debe llevar al niño a un servicio de urgencias hospitalario de inmediato.

Los objetos menos peligrosos pueden ser demorados en función del estado del niño. Algunos incluso pueden desplazarse a estómago, donde el riesgo de producir lesiones generalmente es menor.

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