Monucleosis infecciosa en niños

La mononucleosis infecciosa es una infección que produce importante inflamación a nivel de la boca, ganglios y amígdalas junto a fiebre muy elevada.

Está producida por el virus de Epstein-Barr (EBV), que se transmite por las secreciones orales como la saliva, por lo que se denomina coloquialmente «enfermedad del beso», ya que esta forma de transmisión es frecuente sobre todo en adolescentes, pero ni mucho menos es la única forma en la que se contagia ya que también se pueden producir contagios por la tos o por compartir utensilios como vasos, platos o cubiertos, por lo que es una enfermedad frecuente tanto en niños pequeños, generalmente en edad escolar y en adolescentes. Es menos frecuente verla en niños menores de 4 años.


Qué síntomas produce
Normalmente la mononucleosis Infecciosa suele presentar al menos tres de los siguientes síntomas: fiebre, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, inflamación llamativa de la garganta o aumento de tamaño del bazo y del hígado. También existen unos cuadros denominados “Síndromes Mononucleósicos” que tienen varios de estos síntomas y están producidos por otros virus.

El periodo de incubación es largo, hasta de varias semanas, por lo que no suele ser fácil conocer el origen del contagio. Tras este periodo inicial el niño comienza con malestar general que se sigue de fiebre alta, hasta 40ºC y con intensos dolores de cabeza. Esta fase puede durar dos semanas. Suele ser típica la inflamación de los ganglios del cuello. Lo más llamativo suele ser la inflamación que se produce en garganta, muy dolorosa y que se suele acompañar de un exudado muy espeso. A veces existe una leve erupción en la piel, transitoria. En algunos niños, si se les da antibiótico durante el proceso, se ha descrito la aparición de un erupción mucho más llamativa por todo el cuerpo. Por último pueden presentar inflamación y por lo tanto aumento de tamaño del hígado y del bazo, que son evidentes a la exploración cuando acuden a la consulta o a Urgencias.

Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa en gran parte en la clínica y a veces ayuda el hacer una analítica, ya que ciertos datos que se reflejan en el recuento de células de la sangre pueden ayudar al diagnóstico. En ciertos casos, como en los menores de 4 años, puede ser útil realizar estudios en los que se busca la presencia de anticuerpos frente al virus que produce esta patología. Estos anticuerpos tardan unas semanas en aparecer por lo que no conviene hacer este estudio de salida porque puede salir negativo, aún padeciendo el niño la infección.

Qué complicaciones puede producir
El mayor riesgo de esta enfermedad es el de la posibilidad de rotura del bazo por la inflamación que se produce en este órgano, por lo que se recomienda guardar reposo en la medida de lo posible mientras dura el periodo agudo, que suele durar unas dos a tres semanas. Esta rotura puede verse hasta de forma espontánea en algunos casos pero esto es poco frecuente. Otras complicaciones aún menos frecuentes son la obstrucción de la vía aérea por la gran inflamación de la garganta o que se produzca cierto daño hepático por la inflamación de este órgano.

Cómo se trata
Habitualmente el tratamiento es el de los síntomas que produce la infección ya que no existe un tratamiento específico frente al virus que produce este cuadro. Es importante recordar que el reposo es una parte importante por el riesgo de rotura del bazo. A veces, cuando los síntomas son más severos, como por ejemplo la obstrucción de la vía aérea por la inflamación, el niño puede beneficiarse del uso de tratamiento con corticoides, antiinflamatorios más potentes.

Qué pronóstico tiene
En general es bueno salvo que aparezca alguna de las complicaciones señaladas. Tras dos a cuatro semanas el niño suele recuperarse completamente.

Cómo prevenirla
Se deben mantener las medidas de higiene normales para evitar el contagio con otros niños. Es conveniente que en las dos semanas de mayores síntomas el niño no vaya al colegio por el riesgo de contagiarlo y porque él no se va a encontrar bien.

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2 pensamientos en “Monucleosis infecciosa en niños

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