Las convulsiones febriles en la infancia son cuadros de crisis convulsivas que se producen en el contexto de un proceso febril y que tienen unas características muy concretas. Es un cuadro relativamente frecuente dentro de la población infantil normal (hasta un 5% las pueden presentar) y lo habitual es verlas en el rango de edad comprendido entre los seis meses de vida y los cinco años.
Se pueden distinguir dos tipos de convulsiones febriles en función de las características, su origen y su pronóstico. Las más frecuentes son las denominadas típicas ó simples, que se deben diferenciar de las denominadas atípicas ó complejas. Las típicas o simples constituyen la inmensa mayoría de los cuadros que se ven en la edad pediátrica.


