Sarna (o escabiosis) en niños

La sarna o escabiosis es una infestación de la piel producida por el Sarcoptes scabiei, un ácaro que penetra en la capa más externa de la piel y que da un cuadro muy típico pero que no siempre es fácil de diagnosticar.

Este ácaro tiene varias subespecies y la que afecta al ser humano es la denominada hominis. La sarna que afecta a los animales solo produce cuadros transitorios en los niños. Existe una variedad, denominada «Noruega», que es extremadamente contagiosa, y que se puede dar en instituciones o en sitios donde haya muchos niños conviviendo juntos.

Cuando una hembra entra en contacto con un niño penetra en su piel, donde deja sus huevos, de los que salen las crías. Las nuevas hembras crearán nuevos surcos repitiendo así el ciclo.

Qué síntomas produce
Lo más característico es un intenso y llamativo picor en la piel que se produce sobre todo por las noches. Este picor suele aparecer también en otros miembros de la familia, ya que el contagio es fácil que se produzca. Además del picor el niño suele tener una serie de lesiones en la piel que se corresponden perfectamente con los surcos que excava el insecto. Estas lesiones son lineales, se denominan «surcos acarinos» y siguen el trayecto que realiza el ácaro. Son cortos y suelen estar entre los dedos, los brazos, el cuello y a veces incluso la cara, siendo esto último más frecuente en los niños más pequeños y en los lactantes. Además de los surcos es fácil ver unas lesiones en forma de mínimas vesículas, que se corresponden con los sitios donde están las larvas.

Además de los surcos pueden verse reacciones en la piel que se producen como respuesta de esta al ácaro y a las acciones de rascado del niño. Estas lesiones son pápulas, pústulas o vesículas, o a veces incluso lesiones por prúrigo. En estas lesiones no tiene por qué localizarse el insecto. La variante de sarna Noruega también se puede dar en niños que están inmunodeprimidos por algún proceso de base o porque están en tratamiento con fármacos que producen inmunodepresión.

Qué complicaciones puede producir
Pueden producir infecciones secundarias debido a las heridas que generan, como impétigo y foliculitis, que si no se tratan adecuadamente también pueden complicarse. A veces ocurre, tras haberse curado la sarna, que el picor puede durar varios días. Eso es debido a la presencia de ciertas sustancias del insecto que actúan produciendo reacción en el organismo. En otras ocasiones hay cuadros de ácaros que pueden ser resistentes al tratamiento inicial, como algunos casos de la variedad Noruega.

Cómo se diagnostica
El diagnóstico es sencillo siempre que se sospeche, ya que la historia clínica con el típico picor nocturno y el hallazgo de los surcos acarinos son casi definitivos. Para realizar el diagnóstico de certeza puede ser necesario identificar al insecto, algo que se puede hacer tomando muestras de raspado de los surcos o de las vesículas y mediante estudio por microscopio. Se puede ver el ácaro o sus huevos.

Cómo se trata
El tratamiento se basa en el uso de cremas de permetrina, que se aplican por todo el cuerpo y se dejan entre doce y veinticuatro horas antes de retirarlas mediante lavado. Estas cremas se pueden utilizar incluso en lactantes aunque a partir de cierta edad y bajo determinadas condiciones. Deben ser pautadas por el pediatra y utilizarlas como él indique. En algunos casos puede ser necesario volver a realizar una nueva aplicación unas dos semanas después Esta segunda aplicación no siempre es necesaria.

El tratamiento generalmente se recomienda hacerlo en todos los miembros de la familia a la vez, para evitar posibles recaídas del cuadro. Es conveniente lavar toda la ropa y las sábanas en agua bastante caliente para destruir los ácaros, que pueden sobrevivir varios días fuera del cuerpo. Se debe hacer con toda la ropa de toda la familia. En algunos casos en los que los cuadros son más severos se pueden utilizar fármacos por vía oral.

Qué pronóstico tiene
En general es muy bueno cuando se instaura el tratamiento. El picor puede persistir varias semanas aunque se haya eliminado el insecto por las sustancias que quedan de este en la piel. En los casos en los que el picor siga tras varias semanas y además haya nuevos surcos se debe consultar de nuevo al pediatra.

Cómo prevenirlo
El contagio es fácil de prevenir ya que se requiere un contacto íntimo para adquirir el insecto. Con unas adecuadas medidas de higiene se puede evitar. Esto es importante en la variedad Noruega, ya que es muy contagiosa.

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