Púrpura de Schönlein-Henoch en niños.

A pesar de ser un proceso poco frecuente, no es raro diagnosticar una púrpura de Schönlein-Henoch en edad infantil. Lo más complicado suele ser pensar en ella, y por eso es adecuado conocer cómo se puede presentar, ya que uno de sus signos, la petequias, nunca pueden pasar desapercibidos para unos padres.

La púrpura de Schönlein-Henoch es una enfermedad en la que se afectan los vasos sanguíneos pequeños, mediante un proceso de inflamación que es conocido como vasculitis. Debido a la afectación de estos pequeños vasos se suelen producir síntomas en la piel y a nivel de todo el organismo. Debido a la forma de las lesiones que produce en la piel se engloba dentro del grupo de las llamadas púrpuras. Puede aparecer de forma periódica.

Por qué se produce
Se suele ver en niños pequeños, menores de diez años, y a veces se ha relacionado con la existencia de procesos previos de infecciones en vías respiratorias. No está claro por qué se produce este cuadro.

Qué síntomas genera
Lo más característico y llamativo es la afectación de la piel, en la que aparecen pequeñas manchas de  pequeño tamaño que, al principio, se aclaran al pasar la mano sobre ellas. Sin embargo, en poco tiempo evolucionan y se transforman en unas lesiones denominadas púrpura, de color rojo más oscuro, que son palpables al pasar la mano por encima. A los pocos días pueden pasar a ser de color más oscuro, casi marrón. Estas lesiones suelen aparecer sobre todo en miembros inferiores. Esta púrpura se puede acompañar de petequias, que son lesiones puntiformes de color violáceo. Son producidas por la afectación de los vasos sanguíneos a nivel de la piel.

Otros vasos que se pueden afectar son los del intestino, de forma que el niño puede presentar dolor abdominal e incluso presentar hemorragia, que puede ser detectada si se busca mediante análisis de las heces, ya que no siempre es visible. Otros síntomas que se pueden ver a nivel digestivo son las náuseas y los vómitos. En caso de que exista sangrado en el estómago los vómitos pueden contener sangre o restos de sangre.

Si se afectan vasos renales el niño puede presentar diversos síntomas que pueden ser leves o severos, por lo que ante la sospecha de este cuadro (y de ahí la importancia de sospecharlo) se suelen realizar estudios de función renal, mediante analíticas de sangre y de orina. También se pueden ver cuadros de inflamación de articulaciones, sobre todo en rodillas y tobillos, que suelen desaparecer en días.

Otros síntomas que pueden verse son fiebre y sensación de fatiga en el niño. La fiebre no suele ser demasiado elevada e incluso puede no aparecer. Los episodios, o brotes, pueden durar desde unos días hasta varias semanas.

Qué complicaciones puede presentar
Las de mayor riesgo son los problemas renales y las hemorragias intestinales, que pueden dar problemas tanto agudos como crónicos. Por eso es importante acudir a urgencias siempre que se sospeche la presencia de petequias en un niño, u otros de los síntomas relacionados.

Cómo se diagnostica
Cuando aparecen las lesiones típicas de la piel es relativamente fácil pensar en este cuadro. Se suelen pedir una serie de analíticas para constatar ciertos parámetros que ayudan al diagnóstico, aunque ninguno de ellos es definitivo. Se suelen pedir estudios de anticuerpos y de parámetros de inflamación. También se suelen hacer estudios de función renal. Y es que la única prueba que sirve para constatar este proceso es la realización de una biopsia de piel en la que se confirma la presencia de la vasculitis. La biopsia no siempre es necesario realizarla ya que muchos de los casos tienen unos síntomas claros.

Cómo se trata
Los síntomas del brote agudo se suelen controlar con hidratación y analgesia adecuada. Se deben tomar medidas para evitar la inflamación de las piernas, como por ejemplo manteniéndolas elevadas. En los casos con afectación intestinal el niño de puede beneficiar del uso de corticoides. La afectación renal también es susceptible de ser tratada. En determinados casos el niño puede mejorar la circulación sanguínea por los vasos inflamados mediante el uso de ácido acetilsalicílico. Todos estos tratamientos se hacen de forma individualizada. Es importante el seguimiento del niño para controlar la evolución de la función renal y en general se recomienda reposo.

Qué pronóstico tiene
En los cuadros agudos lo normal es que el niño evolucione bien y aunque existe riesgo de que presente problemas por afectación renal o intestinal, lo cierto que es raro que esto ocurra. El pronóstico a largo plazo en general es bueno salvo en casos muy concretos, que suelen estar marcados por la afectación renal. Esta se afecta en pocos niños con Púrpura de Schönlein-Henoch, pero es cierto que en caso de hacerlo puede ser un problema serio. Por eso es tan importante diagnosticar pronto a estos niños y hacerles un seguimiento a largo plazo.

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