Caries en niños

En este vídeo se comparten aspectos importantes sobre las caries en pediatría, un cuadro muy frecuente en niños y que puede producir complicaciones importantes, pero que puede prevenirse en la mayoría de los casos con una serie de consejos realmente sencillos.

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¿Qué son las caries?
La caries es una enfermedad, producida por varios factores, cuyo mayor problema es que destruye progresivamente el diente al que afecta. Su principal causa es la acción de bacterias que residen en la boca y que, al alimentarse de los azúcares que se adhieren a los dientes después de comer, producen ácidos que dañan dichos dientes. En las primeras fases comienzan afectando el esmalte, que es la capa más externa del diente, pero si siguen progresando y pueden avanzar hasta la dentina y la pulpa, que son las zonas internas del diente donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos.

¿Qué síntomas producen las caries?
Al principio, las caries no suelen causar dolor, ya que el esmalte no tiene nervios y por lo tanto no duele. Por eso, los niños pueden estar meses con mala higiene oral, sin darse cuenta de que la caries va progresando. Sin embargo, cuando esta alcanza la dentina, el niño puede sentir dolor con bebidas frías o ácidas, como los zumos. Si la caries llega a la pulpa, el dolor ya puede ser intenso, generando llanto y dificultad para comer. En los casos más graves, la caries puede avanzar de nuevo sin dolor porque los nervios están dañados, lo que es peligroso porque la infección puede seguir progresando y penetrar en los huesos del cráneo.

¿Cómo se diagnostican las caries?
Las caries pueden diagnosticarse mediante una revisión visual, que puede realizar cualquier profesional sanitario, como el pediatra, o con instrumentos dentales específicos que utilizan los odontólogos. En cuadros más evolucionados puede ser necesario realizar radiografías para estudiar la extensión del daño.

¿Cómo se tratan las caries en pediatría?
El tratamiento de las caries ya establecidas depende de la gravedad. Si solo está afectado el esmalte, el flúor puede ser útil para revertir el daño. Si la caries ha alcanzado la dentina, se necesita la realización de una obturación, también conocida como empaste, por parte de un odontólogo. En los casos en los que la pulpa está afectada, puede ser necesaria una endodoncia, que consiste en realizar un tratamiento en el interior del diente. Si existe una infección con inflamación, es posible que se necesiten antiinflamatorios y antibiótico. Finalmente, en los casos más severos puede que sea necesaria la extracción del diente, en ocasiones incluso precisando intervenciones que requieran el uso de anestesia, sobre todo si los niños son más pequeños.

¿Se puede prevenir la aparición de caries?
En gran medida, sí. Aunque es cierto que hay niños que poseen una predisposición natural a padecerlas, las medidas higiénicas como el lavado de dientes y beber abundante agua tras las comidas, son imprescindibles para reducir drásticamente su aparición. A los lactantes y menores de dos años se les puede limpiar las encías con una gasa y agua, y a partir de los dos años los niños deben cepillarse los dientes de forma regular tras cada comida. Primero, con ayuda de sus padres, y poco a poco ellos, hasta que sepan hacerlo bien solos. Por último, para evitar los casos más severos, es importante acudir con los niños a revisiones dentales regulares. Estas no solo permiten detectar las caries antes de que causen dolor o complicaciones, sino que también ayudan a que el niño y los padres se impliquen en su higiene bucodental.

En resumen…
Las caries son muy frecuentes en pediatría, y además pueden complicarse si no se tratan a tiempo. Por eso, lo más importante es que los niños aprendan una adecuada higiene oral, y que los padres los lleven de forma periódica a revisiones con su dentista.

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