Conjuntivitis

La conjuntivitis es una inflamación que se produce en la conjuntiva del ojo, que es una capa que recubre la parte blanca de este órgano y la cara interna de los párpados. Aunque en la mayoría de los casos es un cuadro leve siempre debe ser valorada por un profesional ya que algunas, asociadas a determinados síntomas, pueden constituir casos de mayor entidad. También existen casos más específicos, como los que se producen en los recién nacidos.

La mayoría de los casos están producidos por infecciones en general leves. Estas infecciones pueden estar originadas por bacterias ó virus. La forma de contagio suele ser por contacto entre los propios niños, ya que el escozor hace que se toquen los ojos continuamente y de sus manos los gérmenes pueden pasar a las manos de otros niños. A veces las secreciones contaminadas acompañan a los estornudos.

Otras conjuntivitis son de origen alérgico, por contacto con determinados productos (químicas) o por traumatismos o roces en la zona.

Qué síntomas producen
Generalmente el niño suele tener la mucosa de la conjuntiva ocular inflamada y un tinte rojizo en la parte blanca del ojo. Además tiene lagrimeo con secreción aumentada, que puede ser transparente o con pus. Cuando esta secreción se seca entonces forma las conocidas legañas. Además el niño suele notar escozor o picor, lo que hace que de forma inconsciente tienda a frotarse el ojo afectado. El ojo en sí no suele estar afectado, los reflejos y los movimientos del ojo son normales y la visión también.
Las conjuntivitis bacterianas suelen iniciarse en un ojo y se contagian fácilmente al otro cuando el niño se los toca. Normalmente son las que presentan las secreciones más amarillentas y espesas. Un dato típico de estas conjuntivitis es que las secreciones nocturnas se acumulan de forma que al despertarse al niño puede costarle abrir el ojo. Además se puede producir algo de edema (inflamación) en los párpados. Cuando se tratan correctamente suelen durar pocos días.
Las conjuntivitis víricas  son muy contagiosas y se caracterizan por una inflamación peculiar de la mucosa conjuntival (se suelen ver como pequeñas papilas que pueden ser de color diferente al de la mucosa). Suelen tener poca secreción y es de color más bien claro. Suelen durar unos diez días.
En las alérgicas lo más característico son el picor o escozor y la molestia con la luz directa. A veces se ven también pequeñas papilas similares a las que producen los cuadros virales pero en este caso suelen ser de color rojizo.

Cómo se diagnostican
Normalmente con la historia clínica y la exploración suele ser suficiente para orientar el posible origen de la conjuntivitis. A veces pueden requerirse pruebas como una recogida de exudado conjuntival para cultivo. En otras ocasiones el pediatra puede estimar oportuno una evaluación oftalmológica. Normalmente suele hacerlo en los cuadros que no evolucionan satisfactoriamente o cuando existen síntomas que no son típicos de las conjuntivitis como el dolor intenso o las alteraciones de la visión (estos síntomas suelen indicar la necesidad de ser atendidos en un servicio de urgencias).

Cómo se tratan
Las bacterianas se suelen tratar con antibióticos y generalmente la respuesta es muy buena y relativamente rápida (suelen mejorar mucho en 48-72 horas si se cumple el tratamiento).
Antes de administrar los antibióticos suele ser muy beneficioso limpiar los ojos de secreciones con el uso de suero, a veces ayudado con una gasa suave y estéril. No se debe usar nunca la misma gasa para los dos ojos. Luego se administran los antibióticos, generalmente en ambos ojos.
Los antibióticos se administran generalmente en forma de colirios que hay que usar con frecuencia (a veces incluso cada dos horas) y pomadas por la noche. El tratamiento puede prolongarse unos días aunque ya no haya síntomas para asegurar la curación completa y reducir el riesgo de contagio al otro ojo.
Lo que no se debe hacer generalmente es tapar el ojo ya que entonces las secreciones se acumulan, pudiendo ser perjudiciales. No debe tocarse nunca el ojo con los extremos de los colirios o pomadas para que no se contaminen. Tampoco se deben guardar los botes de colirios usados.
Las virales generalmente evolucionan bien aunque a veces se asocia tratamiento con suero e incluso con colirios con antibiótico si se desea prevenir la sobreinfección bacteriana en casos concretos.
Las alérgicas se suelen beneficiar del uso de suero y otros preparados similares, así como antihistamínicos o antiinflamatorios, de los cuales hay una gran variedad. En general la respuesta suele ser buena.

Qué complicaciones pueden presentar
En general es muy raro que se compliquen pero en los casos en los que la evolución no es buena o el niño empieza a presentar dolor, aumento de la inflamación o alteraciones de la visión se debe acudir al pediatra u oftalmólogo o, si es preciso, a un servicio de urgencias.

Cómo prevenirlas
Es importante que los niños con conjuntivitis no acudan al colegio o guardería esos días para no contagiar a sus compañeros. Los familiares y personas con las que esté en contacto deben lavarse las manos cada vez que toquen al niño.

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