Sangrado por la nariz (epístaxis)

打印La epístaxis es el sangrado por la nariz. Es un cuadro muy frecuente en la edad pediátrica cuyo mayor problema es que a veces cuesta conseguir controlar el sangrado. La zona de la nariz que más suele sangrar es la que se localiza más abajo y delante, a ambos lados del tabique nasal. En la mayoría de los casos suelen ser cuadros transitorios y sin importancia.

La causa del sangrado suele estar localizada en la propia mucosa de la nariz. Lo más frecuente es la irritación por propia manipulación del niño. También se suele ver en los casos de rinitis (inflamación de la mucosa nasal) con poco moco o nariz seca, los golpes accidentales o cuando los niños se introducen cuerpos extraños, como pequeños juguetes.

Mucho más raros son los casos de pólipos, tumores u otros. A veces el sangrado puede proceder de garganta. Otras veces la causa reside en una enfermedad que está relacionada de forma directa o indirecta con el sangrado, como una infección, hipertensión arterial, alteraciones de la coagulación y otras. En estos el sangrado puede ser repetido en el tiempo o bien acompañarse de otros síntomas.

Cómo se diagnostica
Normalmente la mayoría de los casos están controlados en el momento de llegar a la consulta o a urgencias. En los casos en los que el cuadro persiste en general con la exploración es suficiente. En ella el profesional trata de localizar la zona sangrante y objetivar si hay alguna causa local (como cuerpos extraños o pólipos) que la esté produciendo.

En determinados casos (sangrado abundante, cuadros muy repetidos y otros)  el pediatra puede solicitar pruebas como una analítica ó una radiografía y un posterior seguimiento y estudio, en caso de ser necesario.

Normalmente los cuadros de epístaxis repetidas (denominadas recurrentes) se suelen estudiar para localizar el origen. Aunque la mayoría suelen deberse a irritación mecánica es importante descartar los procesos de fondo que las pueden producir.

Cómo se trata
En general y como primeras medidas es útil que el niño permanezca de pie o sentado, respire por la boca y se haga una pequeña compresión sobre las fosas nasales tras limpiarse bien la nariz (generalmente haciéndola sonar con un pañuelo). La mayoría de los sangrados ceden espontáneamente en poco tiempo. Para la compresión nasal puede ser útil utilizar una gasa o algodón empapado con agua oxigenada. Hay preparados que contienen sustancias cicatrizantes, aunque no es lo habitual disponer de ellos en el domicilio.

En caso de llegar a urgencias aún con el sangrado en general la mayoría se siguen controlando de forma relativamente fácil mediante un taponamiento. Para ello se localiza el sangrado y se procede a su taponamiento.

Si se localiza en la parte delantera se utiliza un taponamiento anterior, en función de la cantidad se puede utilizar desde algodón simple hasta taponamientos impregnados de sustancias vasoconstrictoras. En algunos casos puede ser necesario cauterizar de forma química o física el punto de sangrado, aunque esto es mucho menos habitual.

Cuando es necesario un taponamiento posterior (porque el sangrado se localiza más atrás, cerca de la garganta) suele ser colocado por el especialista de otorrinolaringología. En estos casos se puede utilizar desde un taponamiento con material específico hasta colocación en quirófano en los casos más severos.

En los casos en los que el sangrado se produce por otras causas el tratamiento irá dirigido al control de estas.

Qué pronóstico tiene
En general es un proceso benigno que no esconde ninguna patología, aunque para confirmarlo siempre se debe consultar al pediatra, sobre todo en los casos en los que son repetidas, abundantes o se acompañan de otros síntomas. En los casos en los que el sangrado es secundario a otras causas como la presencia de pólipos, hipertensión arterial o bien enfermedades como alteraciones de la coagulación, el pronóstico estará relacionado con el proceso original.

En general la mayoría de las epístaxis son cuadros limitados y que se resuelven sin problema. Como primeras medidas es útil que el niño permanezca de pie o sentado, respire por la boca y se haga una pequeña compresión sobre las fosas nasales.

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