Herpes Labial

El herpes labial (o los herpes labiales recurrentes) consiste en brotes de vesículas en los labios que aparecen de forma muy localizada y que típicamente producen un intenso picor o escozor. Es un cuadro muy frecuente casi a cualquier edad.

Las presencia de herpes labial bastante habitual tras una gingivoestomatitis herpética, y de hecho el que aparezca como episodios recurrentes es una secuela habitual. Esto se produce porque el virus herpes simple tipo 1 queda acantonado en determinados nervios próximos a los labios y provoca el herpes labial, que se puede desencadenar en ciertas situaciones como estrés, fiebre luz solar, frío o inmunodepresiones transitorias como las que se producen en el contexto de otros cuadros virales.


Qué síntomas produce
Se produce un brote localizado en el labio que se inicia con picor y escozor. Posteriormente aparecen las vesículas, que también producen picor y a veces dolor, y que desaparecen espontáneamente con o sin tratamiento en un plazo aproximado de unos 10 días, tras pasar por las fases de úlcera y luego de costra.

Cómo se diagnostica
Normalmente el cuadro clínico es suficiente. El pediatra suele investigar en las posibles fuentes de contagio y en otros datos que ayuden a descartar procesos parecidos, como la gingivoestomatitis herpética.

Cómo se trata
El tratamiento sobre todo se enfoca a los síntomas. Se puede utilizar aciclovir en crema pero siempre debe indicarlo el pediatra y su eficacia depende del momento en que empiece a usarse y la frecuencia con la que se administre: cuanto antes se empiece a usar más efectiva es en el control de los síntomas.

Algunos niños pueden ser susceptibles de recibir tratamiento adicional en función de si tienen otras patologías de base. El tratamiento es con aciclovir, que posee considerables efectos adversos, por lo que siempre lo debe pautar el pediatra ya que sólo se puede usar en circunstancias concretas y bajo control médico.

Qué pronóstico tiene
En general es bastante bueno salvo en los casos en los que hay infecciones muy repetidas, donde se corre el riesgo de que queden cicatrices. En los niños con problemas o enfermedades de base se debe consultar siempre al pediatra ya que pueden requerir mayor vigilancia o incluso tratamiento.

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