Picaduras por insectos comunes

Las picaduras o lesiones producidas por insectos comunes pueden verse en casi cualquier situación ya que los insectos que con mayor frecuencia producen estas picaduras son los mosquitos, abejas, avispas y otros muy comunes. Se ven con mayor frecuencia en zonas cálidas, en verano y en niños que están jugando al aire libre. Otras veces, como en el caso de los mosquitos o las pulgas, es frecuente que las picaduras se produzcan por la noche y en el ámbito del hogar.

En este post se habla de las picaduras, sus síntomas y el tratamiento. Pero especialmente de las complicaciones, que suelen estar relacionadas con las lesiones producidas por el propio rascado que se hacen los niños. También se dan una serie de consejos sobre cómo prevenirlas, ya que este es un tema recurrente en la consulta y que preocupa a los padres, ya que los niños son especialmente sensibles a estas picaduras.


Qué síntomas producen
En la mayoría de los casos se produce una reacción de la piel caracterizada por la presencia de inflamación, una lesión en forma de pápula y un intenso picor o incluso dolor. Esto puede generar que el niño se rasque mucho, lo que aumenta el riesgo de infecciones producidas por rascado de la zona.

Qué complicaciones pueden producir
El más frecuente es la posibilidad de infección secundaria a las lesiones por rascado de las heridas. Pero la complicación más grave es la que se produce en el caso de que el niño pueda presentar un cuadro de reacción alérgica a la sustancia tóxica del insecto, lo que puede desencadenar un cuadro potencialmente grave, conocido como reacción anafiláctica ó shock.

Cómo se diagnostican
El diagnóstico se basa en la historia clínica, en la que se refiere el antecedente de la picadura, mordedura o contacto con el insecto y sobre todo la exploración, en la que el pediatra valora la lesión, el estado de esta y la posible repercusión sobre el niño. No se suelen necesitar pruebas complementarias en la mayoría de los casos, aunque en algunos sí puede que sean necesarias. Estos casos suele ser en los que exista una seria sospecha de infección o de riesgo de lesiones profundas. Esto es poco frecuente. En los casos de sospecha de reacción alérgica el niño debe ser llevado de forma urgente a un servicio de urgencias.

Cómo se tratan
Las picaduras en general se tratan mediante lavado de la zona con abundante suero o agua. Posteriormente se intenta extraer el aguijón con el fin de que el veneno que pueda quedar sea retirado y se reduzca el posible riesgo de infección de la herida. No siempre es posible extraer el aguijón, en cuyo caso se suele vigilar ya que lo normal es que el propio organismo del niño lo termine expulsando. El tratamiento se suele basar en fármacos como los antihistamínicos o los corticoides, que siempre debe recetar el pediatra. Se pueden usar por vía tópica (en crema) o bien por vía oral, en función de la afectación. En los casos en los que existe riesgo de infección de la herida el pediatra puede asociar al tratamiento antibióticos, en forma de crema o por vía oral.

A veces, para el tratamiento de las heridas puede ser útil el uso de preparados como Dermatix®, que ayudan a tratar y a prevenir la aparición de cicatrices grandes, o Mepiform®, que previene y reduce la aparición de cicatrices.

En los casos en los que se produce una reacción alérgica grave (una reacción anafiláctica) el tratamiento se debe hacer urgente y en medio hospitalario siempre ya que está enfocado a la estabilización del niño. Para los casos en los que existan reacciones graves existen autoinyectores de Adrenalina, como por ejemplo Altellus®, que pueden llevar y manejar los padres en el momento en el que se produce la reacción grave. Son dispositivos muy fáciles de usar y que permiten actuar en solo unos minutos mediante la administración de adrenalina por parte de los padres, ya que solo hay que quitar un tapón y aplicar el dispositivo sobre el muslo del niño durante diez segundos, en caso de que se efectivamente esté produciendo una reacción alérgica severa.

Qué pronóstico tienen
En general suele ser muy bueno ya que la mayoría son leves. Se debe cuidar especialmente el riesgo de infección, muchas veces relacionado con las propias lesiones por rascado del niño. En los casos en los que exista sospecha de que el niño pueda estar presentando un cuadro de reacción anafiláctica siempre se debe acudir a un servicio de urgencias.

Cómo prevenirlas
Es muy difícil, aunque a veces se puede lograr mediante algunas medidas sencillas. Se debe evitar que los niños jueguen en zonas cercanas a panales o avisperos. En caso de ir al campo deben llevar ropa adecuada y de colores poco llamativos, que preferiblemente le cubra los brazos y las piernas si es posible y no hace excesivo calor. No deben ponerse cremas o colonias si van al campo para no atraer insectos como las abejas. A veces es útil el uso de repelentes en cremas, pero estos no pueden ser usados en todas las edades, por lo que se debe consultar siempre el bote antes de aplicarlos. Por las noches es útil utilizar remedios en forma de pastillas o líquidos antimosquitos o mosquiteras, estas últimas mucho más efectivas y sin ningún efecto perjudicial para el niño.

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