Bulimia nerviosa en la infancia

La bulimia nerviosa es un cuadro psicológico alimentario muy frecuente en la adolescencia y sobre todo en los países desarrollados. Es unas diez veces más frecuente que la anorexia nerviosa y tiene muchos aspectos en común con ella. Al igual que ocurre en la anorexia es más frecuente en mujeres adolescentes pero en este caso no es raro encontrarla en varones. Normalmente suele haber problemas de imagen o de identidad.

El adolescente con bulimia suele ser criticado por su peso incluso a veces en el seno de su propia familia. No es raro ver antecedentes de familiares con bulimia en las familias de los niños que la presentan. Hay dos formas: La impulsiva hace que el niño tenga los atracones como respuesta a un factor de estrés. La relacionada con las dietas genera los atracones que los adolescentes se dan para resarcirse de una dieta. El atracón genera un sentimiento de culpa y esto hace que de nuevo hagan dieta.


Qué síntomas produce
En la bulimia nerviosa el miedo es a engordar pero lo característico es que la persona presente un patrón de ingesta elevado, los llamados atracones, que luego compensa con vómitos, dietas muy estrictas o incluso el abuso de laxantes. La bulimia nerviosa es más frecuente que la anorexia y en muchas ocasiones mucho más difícil de detectar y diagnosticar. Lo habitual es que presenten estos atracones al menos dos veces por semana, de forma crónica. Al contrario de lo que ocurre en la anorexia, en los pacientes con bulimia el peso puede estar elevado, normal o bajo, siendo lo característico el que oscile mucho en periodos cortos de tiempo.

Qué complicaciones puede presentar
El mayor riesgo es el de suicidio que se deriva de la mala relación con el entorno y el mal control de los impulsos que tienen estos enfermos. Suelen tener muy baja autoestima, lo que puede derivar en cuadros de depresión. A la larga los niños con este cuadro pueden presentar debilidad muscular, alteraciones del tránsito intestinal y alteraciones de las hormonas, tal y como ocurre en la anorexia. Estos síntomas pueden ser más leves aquí y por lo tanto más difíciles de diagnosticar.

A nivel psicológico suelen presentar episodios de ansiedad y depresión. Además son conscientes de su patología por lo que tienden a ocultarla. A veces tienen un cuadro de depresión real asociado que se puede prolongar durante bastante tiempo. La ansiedad podría ser la que desencadenara los episodios de los atracones. Además pueden presentar un mayor riesgo de consumo de sustancias tóxicas y problemas en las relaciones sociales con las personas de su entorno. A diferencia de lo que ocurre en la anorexia nerviosa, en la bulimia no suele haber disminución del apetito sexual y a veces no controlan bien sus impulsos. Por este motivo estas niñas suelen tener problemas relacionados con prácticas sexuales con sus compañeros y a veces hasta son víctimas de abusos sexuales, lo que incrementa aún más su malestar y la vergüenza que sienten.

En las relaciones sociales suelen ser muy dependientes y se obsesionan con agradar a todo el mundo, en parte para compensar la vergüenza que les produce su conducta y su sobrepeso. Suelen tolerar muy mal las críticas. Otras complicaciones que se pueden presentar son la insuficiencia cardíaca, anemias, sangrados, enfermedades del tiroides, estreñimientos severos, neuropatías, pérdidas de mineralización ósea, pancreatitis, litiasis renal y una larga lista de procesos.

Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa en la historia clínica, que confirma la presencia de:
—Episodios de atracones al menos una vez a la semana durante al menos tres meses.
—Incapacidad de controlar esos atracones
—Uso de “trucos” tras la ingesta para no engordar: vómitos, laxantes, dietas muy estrictas.
—Variación constante del peso, que además influye en la decisión de si hacer atracones o dieta.

Para realizar el diagnóstico el equipo de profesionales hará una historia clínica detallada y precisa además de una exploración completa, ya que junto al cuadro de bulimia el niño puede presentar múltiples procesos secundarios, siendo fundamental el diagnóstico de todos ellos. Las pruebas complementarias que puedan ser necesarias se suelen pedir en función de los hallazgos de la historia, la exploración y los protocolos de actuación establecidos en función del grado de cada caso.

Cómo se trata
Es raro ingresar a un paciente con bulimia nerviosa, pero está indicado siempre que presente síntomas graves o bien síntomas que no se pueden tratar con el niño en casa porque éste no cumple de forma adecuada el tratamiento. Algunos de los criterios de ingreso son los vómitos intensos, la deshidratación o las alteraciones de la analítica. Otro de los motivos para el ingreso son las ideaciones suicidas por el riesgo que conlleva el hecho de no tener bien controlados los impulsos suicidas. En los casos en los que es posible se puede realizar el tratamiento de forma ambulatoria o en centros de día.

La idea es que el paciente adquiera un peso normal y sobre todo una educación nutricional adecuada que busque evitar los patrones de conducta anómala. También se deben corregir los síntomas físicos y sobre todo psicológicos que puedan acompañar al cuadro. El apoyo familiar es fundamental y sobre todo teniendo en cuenta que suele haber una gran influencia de ésta en el proceso. Normalmente es útil que tanto el adolescente como su familia se impliquen de lleno en el tratamiento psicológico y de educación nutricional.

El tratamiento psicológico se puede realizar desde varios enfoques: personal y familiar, control de los impulsos, motivación del adolescente, educación en relaciones sociales, etc. Para ello existen distintos tratamientos psicológicos aplicables que dependerán del cuadro y de su entorno familiar y social. Algunos antidepresivos sí podrían ser útiles para ayudar al tratamiento de la bulimia, pero en todo caso el pilar fundamental siempre es el tratamiento integral del niño y su entorno familiar en los casos en los que procede hacerlo. Si necesita medicación con antidepresivos se suele hacer a la vez que se aplica el tratamiento psicológico y bajo control médico.

Qué pronóstico tiene
En la bulimia nerviosa existen incluso mejorías espontáneas con el tiempo. Sin embargo la tasa de mejora cuando se aplica tratamiento sube hasta el 70% ó más. Aunque muchos de los adolescentes vuelven a recaer tras un tiempo es cierto que conforme van pasando los años muchos ya no vuelven a hacerlo y mejoran progresivamente. En general y como ocurre en la anorexia, el pronóstico es mejor si el cuadro es más leve, se diagnostica pronto y el adolescente tiene apoyo familiar importante.

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