Archivo de la categoría: Psiquiatría

Uso de drogas en adolescentes: inhalación de sustancias volátiles (pegamento, alcohol, gasolina u otros).

El consumo de drogas en adolescentes, cuyos aspectos generales se tratan en este tema, no siempre está relacionado con sustancias como heroína, alcohol, tabaco, marihuana o drogas de diseño, entre otras. Existen ocasiones, más de las que parece, en las que los adolescentes utilizan sustancias más o menos cotidianas, como algunos pegamentos o combustibles, que contienen una sustancia con ciertas propiedades que pueden hacer que los chicos se habitúen a su uso.

El problema reside en que muchas sustancias volátiles de uso profesional —pegamentos, combustibles, pinturas, disolventes u otros—, de un acceso relativamente sencillo para los adolescentes, contienen tolueno, una sustancia con propiedades relajantes y alucinógenas. De hecho, existen muchas sustancias similares al tolueno que pueden producir efectos similares. Su consumo mediante inhalación es muy común en determinados grupos de adolescentes, ya que se animan entre ellos, por lo que el entorno del niño es determinante en esto.

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Uso de drogas en adolescentes. Alucinógenos (LSD, MDMA, Fenciclidina).

Los alucinógenos como el LSD, MDMA o Fenciclidina son unas drogas muy comunes entre los adolescentes ya que son relativamente fáciles de sintetizar, distribuir y consumir. Son de uso frecuente en determinados ambientes, como discotecas. Se suelen intercambiar en los sitios de uso, en la calle o en los propios institutos. Las más consumidas por los adolescentes son el LSD, los derivados anfetamínicos como el MDMA y el éxtasis. Existen decenas de variantes de cada tipo, con nombres sugerentes que incitan a su consumo. Se pueden consultar aspectos generales sobre el consumo de drogas en adolescentes, o bien los temas sobre otras drogas específicas como anfetaminas, marihuana, tabaco o alcohol.

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Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan), YA disponible.

cubiertafrontalgrande_ninosmarte 2Por fin, y después de muchos meses de trabajo, Los niños no son de Marte (aunque algunos lo parezcan) YA está disponible, tanto en formato papel en librerías (a 14,95€) como en digital en tiendas online como Amazon o iTunes (4,75€ y 4,99€ respectivamente), donde además podrás leer el comienzo totalmente gratis.

En esta guía hablo de pediatría, sí, pero en tono de humor y como ningún otro pediatra te la había contado antes. Es una forma diferente de explicar las cosas con la que, si no aprendes, al menos espero… que te lo tomes con humor. Porque lo de los hijos, sinceramente, es casi de otro mundo.

Si deseas más información, puedes acceder a esta página de mi web o directamente a la editorial, donde además puedes solicitar ejemplares en caso de estar interesado en venderla en tu librería o centro sanitario.

Esquizofrenia en adolescentes.

La esquizofrenia consiste en un trastorno mental caracterizado por unos síntomas muy característicos y que puede ser muy difícil de diagnosticar y de tratar en edad infantil. Normalmente se ve en adolescentes y los síntomas son muy parecidos a los que puede presentar cualquier adulto.

No se conoce por qué se produce este cuadro, aunque parece que existe un componente hereditario, ya que no es raro que haya antecedentes familiares de esquizofrenia. A veces hay síntomas que simulan una esquizofrenia, como las alucinaciones, que pueden estar relacionados con un proceso de origen orgánico o con una intoxicación, por lo que siempre es importante que ante cualquier comportamiento extraño en un adolescente, se acuda al pediatra.

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Depresión en niños.

La depresión es un cuadro poco frecuente en la infancia temprana pero puede darse con más facilidad en la adolescencia. Aunque todo el mundo asocia la depresión con tristeza, en realidad son muchos los síntomas que pueden verse, por lo que en muchas ocasiones no es fácil ni siquiera sospecharla. Los síntomas comunes suelen ser la tristeza, la irritabilidad o la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como ir al colegio o jugar con los amigos.

Sin embargo, a veces no son tan evidentes y en niños más pequeños consisten en cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o cansancio generalizado. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o de suicidio, sin que ello signifique que vayan a realizarlo.

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Conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o niños pasotas

Las llamadas conductas pasivoagresivas, oposicionamiento pasivo o, de forma más popular, «niños pasotas», se presentan en niños que parecen no hacer caso (o «que pasan») de las indicaciones que se les dan por parte de padres o tutores. No tienen especial motivación para realizar ninguna de las actividades correspondientes a su edad como pueden ser los deberes, quedar con amigos o incluso deportes en equipo, salvo que les interese especialmente.

Por qué se producen
Las causas suelen ser muchas. Hay niños que tienen una personalidad más pasiva que otros, pero ciertos comportamientos pueden ayudar a que aparezca esta forma de actuar. Entre ellos se encuentran la falta de atención, que puede verse en hogares con padres muy ocupados, una educación incongruente cuando los padres se contradicen por falta de comunicación o de tiempo; o bien un exceso de permisividad llevado al límite, donde la libertad del niño es tan grande que no encuentra estímulo en alcanzar las metas que se le proponen.

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Agresividad en la infancia

La agresividad es una actitud preocupante a cualquier edad que puede acarrear numerosos problemas al niño y a su entorno cercano, sobre todo su familia. Sin embargo, se puede considerar como normal en una etapa concreta del desarrollo.

Casi todos los niños son agresivos alrededor de los dos años ya que no responden bien a las frustraciones, como sucede por ejemplo cuando se les regaña por algo. El problema de la agresividad en la infancia, cuando no remite, es que los padres o la familia tienden a pensar que la maduración del niño solucionará este problema por sí solo, algo que no suele ocurrir. Y en caso de permitir que evolucione, esa agresividad aceptable a los dos años puede transformarse en una agresividad más seria, y por lo tanto peligrosa, a partir de los cuatro.

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