Cefalea (dolor de cabeza)

La cefalea es el nombre que se asigna al dolor de cabeza. Es un proceso que puede presentarse a cualquier edad, pero precisamente por este motivo puede ser reflejado de forma muy diferente en niños de diferentes edades.

Es un síntoma que suele preocupar mucho a la familia del niño pero que puede ser muy común en determinados procesos, como por ejemplo ante cualquier cuadro febril, aunque es cierto que solo suelen referirla los niños mayores de dos o tres años, siendo bastante difícil que la relaten los que son menores de esa edad.

La importancia reside en distinguir si la cefalea puede ser considerada como normal en el contexto del niño (suelen ser la mayoría) o bien está causada por un proceso o problema que debe ser estudiado de forma urgente (afortunadamente mucho menos frecuente).

Una cefalea aguda es aquella en la que el comienzo es relativamente brusco y suele ceder en horas (lo normal) o en pocos días.


Por qué se producen
Hay diversos motivos que pueden producir una cefalea aguda. Las que se asocian con fiebre suelen estar relacionadas con casi cualquier proceso infeccioso, desde los más leves (faringitis) hasta los mas severos (meningitis). Las cefaleas agudas que se producen sin fiebre pueden estar ocasionadas por elevaciones de la tensión arterial, por cuadros de síncope, hipoglucemia o bien ser cefaleas tensionales (lo más frecuente). A veces la causa es un problema grave, como un tumor o una hemorragia, y aunque esto es posible, es bastante poco frecuente en pediatría.
Las cefaleas agudas recurrentes (y que no son migrañas) suelen ser tensionales o psicógenas en su mayoría, aunque también hay algunas relaciones con traumatismos o incluso con malformaciones congénitas.
Las cefaleas tensionales se suelen producir por contracciones de músculos de la cabeza o el cuello y normalmente se relacionan con el estrés. Suelen mejorar con el reposo y la relajación.

Qué síntomas producen
El síntoma común a todas las cefaleas agudas es el dolor de cabeza de inicio o evolución rápidos. Las características del dolor son muy sugerentes del origen de la cefalea. Por eso es muy importante anotar cuándo se producen los episodios, la duración, la relación con factores externos, posibles desencadenantes y cualquier otro dato que pueda ayudar al pediatra a orientar su diagnóstico.
El dolor de cabeza puede acompañarse de fiebre y de síntomas propios de la infección que la esté produciendo en caso de que haya alguna asociada. En los cuadros en los que no existe infección los síntomas dependerán de la causa. En las tensionales no suele haber síntomas asociados salvo el cansancio, mientras que en las producidas por hipoglucemia el niño tendrá intensa hambre y dolor abdominal. En los cuadros de síncope el niño puede perder la consciencia y caer al suelo. Los cuadros graves como los tumores o las hemorragias suelen tener otros síntomas neurológicos y muy llamativos, además de las cefaleas.
En el caso de que haya un proceso de fondo que esté produciendo el cuadro de dolor de cabeza es posible que este genere también síntomas, como la fiebre y el dolor de garganta en una faringoamigdalitis. Estos síntomas deben ser también anotados y relatados en consulta para que el pediatra pueda establecer la relación entre ambos cuadros, si es que existe.
En caso de presentarse de forma recurrente (ó repetida en el tiempo) puede que se trate de migrañas.

Cómo se diagnostican
En las cefaleas es fundamental aportar todos los datos posibles para que el pediatra pueda realizar una detallada historia clínica. Entre los datos que interesan especialmente al pediatra dado que le ayudan a orientar el proceso se encuentran la edad, la evolución del dolor, su periodicidad, la localización, cómo se percibe, cuándo aparece y desaparece, cómo aparece, síntomas que se relacionan con él, etc.
Suele ser útil la realización de un calendario de cefaleas, en el que se marcan los días en los que se presenta el dolor. Los episodios cortos y que se pasan sin medicación se marcan en verde. Los que necesitan medicación de primera línea como ibuoprofeno y duran unas pocas horas, en amarillo. Los que duran varias horas a pesar de la medicación, en rojo. Generalmente las cefaleas tensionales y psicógenas suelen ser episodios verdes y alguno amarillo, que se relacionan con los factores que desencadenan estrés. Las migrañas o las complicadas suelen ser amarillas y rojas, y con un patrón diferente.
De especial importancia pueden ser los antecedentes familiares ya que muchos tipos de cefaleas pueden ser hereditarios. Algunos antecedentes personales también pueden ser de especial interés ya que pueden hacer sospechar de determinadas patologías.
Las pruebas complementarias se orientarán según los hallazgos de la historia clínica y la exploración, de ahí la importancia de que los datos aportados para la historia sean lo más fiables y detallados posibles.
En el caso de las cefaleas agudas es habitual que el cuadro en total dure menos de 5 días, aunque lo normal es que duren menos: las cefaleas por fiebre suelen ceder cuando cede esta; las tensionales cesan cuando el niño se relaja o descansa y empeoran con el estrés; las producidas por hipoglucemia se recuperan cuando el niño come; a veces hay cuadros que aparecen cuando se inicia el colegio o durante la época de exámenes.

Cómo se tratan
En los casos en los que la causa sea un proceso grave como un traumatismo severo, un tumor o una hemorragia el niño suele necesitar tratamiento urgente, aunque también suele presentar síntomas graves que ponen en aviso de la gravedad del cuadro, como pérdida del conocimiento o convulsiones.
El tratamiento depende del tipo de cefalea y del cuadro que la pueda estar originando. Las tensionales se resuelven con reposo, las hipoglucémicas cuando el niño come y las relacionadas con fiebre cuando se resuelve el proceso infeccioso que la genera.
La mayoría de las cefaleas agudas suelen desaparecer de forma espontánea y relativamente rápida, especialmente si se controla la causa, como la fatiga, el estrés o la fiebre. En algunos casos puede ser muy útil el uso de analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno para controlar el episodio, generalmente junto a reposo en un ambiente tranquilo.
Sin embargo el tratamiento debe estar dirigido siempre al control de la causa que la desencadena.

Signos de alarma en una cefalea
En general los datos que deben poner en guardia a los padres son la edad corta (aunque los niños pequeños también se quejan de dolor de cabeza por fiebre), evolución cada vez a mayor dolor, aumento del dolor con los cambios de postura o al levantarse, vómitos fuertes hacia delante, signos meníngeos (como la rigidez de nuca), síntomas neurológicos (como movimientos raros, pérdida de conocimiento o convulsiones), que impida que el niño haga su vida normal o que se asocie con intensa fatiga o pérdida de peso.

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2 pensamientos en “Cefalea (dolor de cabeza)

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