Déficit de calcio

El déficit de calcio es un problema que surge en los niños cuando la dieta que reciben es deficitaria en calcio, algo bastante difícil de ver en los países desarrollados y en los niños que reciben lactancia materna ya que esta leche es rica en ese mineral. Los alimentos que aportan calcio son los lácteos sobre todo pero no son los únicos, como se constata en el tratamiento.

Si se produce un déficit de ingesta de leche en un lactante o bien hay un exceso de consumo de cereales y verduras de hojas verdes que puedan interferir en la absorción del mineral o se da una dieta desequilibrada a cualquier edad durante semanas o meses, entonces sí se puede producir un déficit de calcio a cualquier edad, uno de los motivos por los que por ejemplo no deben hacerse dietas de adelgazamiento estrictas en niños.

Una de las causas de déficit de calcio puede residir en la no ingesta de lácteos en los lactantes con alergia a las proteínas de la leche de vaca, ya que algunos de los sustitutos, como la leche de soja, pueden no llevar calcio. Sin embargo, las fórmulas artificiales que se usan como sustitutos sí van suplementadas.


Qué síntomas produce
Un déficit de calcio puede producir los síntomas del raquitismo. Así, se produce un ablandamiento de los huesos del cráneo de forma que al palparlos tienen una consistencia blanda, es lo que se denomina craneotabes. El rosario raquítico consiste en que en la unión de las costillas entre ellas y con el esternón puede verse el cartílago de crecimiento ensanchado, lo que da un aspecto de cuentas de rosario a la palpación. Este crecimiento del cartílago puede producir ensanchamientos llamativos en las muñecas y en los tobillos. En general se producen deformidades óseas en todo el cuerpo con diferentes consecuencias (arqueamiento de piernas, deformidad en las costillas, dificultad para expulsar el aire pulmonar). Además tienen riesgo añadido de sufrir espasmos de la laringe, un cuadro que puede ser grave, y mayor riesgo de sufrir retraso psicomotor y debilidad muscular.

Cómo se diagnostica
Normalmente el diagnóstico se hace por los síntomas y sobre todo por la historia clínica, que puede poner de manifiesto el déficit de ingesta y la exploración, aunque esta solo evidencia signos en los casos avanzados. Puede complementarse con un estudio analítico, aunque a veces en este último no se ve claramente reflejado el déficit en los valores de calcio en sangre.

Cómo se trata
El tratamiento consiste en dar suplementos de calcio y sobre todo una dieta equilibrada. Hay una serie de alimentos especialmente ricos en calcio, como los lácteos en general pero también frutos secos como las almendras, avellanas o pistachos (cuidado con los frutos secos y los niños menores de dos o tres años, por el riesgo de atragantamiento). Otros alimentos ricos en calcio son algunos pescados, como las sardinas, y muchas legumbres. La forma ideal, por lo tanto, es prevenir su aparición mediante una dieta completa y variada. En los casos en los que a pesar de todo es necesario aportar calcio a veces existe un déficit de vitamina D añadido por lo que en ese caso también hay que tratarlo, o asociar magnesio, que facilita su absorción.

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Un pensamiento en “Déficit de calcio

  1. Pingback: Hipervitaminosis D (ingesta excesiva de Vitamina D en niños). | No todo es pediatría

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