Problemas habituales en recién nacidos prematuros.

Los recién nacidos prematuros (o pretérmino) son aquellos que nacen con menos de 37 semanas de edad gestacional. La tasa de problemas es mayor cuanto menor es el peso. El mayor problema de un prematuro es que su madurez y desarrollo suelen ser menores, lo que suele asociar problemas como anemia, raquitismo o alteraciones neurológicas, entre otros. El riesgo es mayor cuanto menor son la edad gestacional y el peso del niño. En esta entrada anterior se detalla cómo suele ser el manejo de estos niños durante sus primeros meses de vida. Aquí se detallan algunos de estos problemas, comunes en los niños prematuros, en sus primeros meses de vida.

¿Qué problemas pueden aparecer en prematuros?
Los niños que han sido prematuros pueden tener, en casa, un manejo algo más complicado. Entre los problemas que pueden presentar o que se pueden o deben prevenir se encuentran la presencia de anemia, raquitismo, la posibilidad de aparición de hernias, afectación de la vista, del oído o de la dentición. También problemas a nivel neurológico, incluyendo la posibilidad de alteraciones del sueño.

Anemia en prematuros.
Se da por una falta normal de hierro en los primeros meses de vida, agravada en este caso por la inmadurez del niño. Se suele corregir con aportes suplementarios de hierro por vía oral, pautados y controlados por el pediatra o por los neonatólogos.

Raquitismo en prematuros.
El raquitismo es una enfermedad que puede ser severa si no se trata. Las causas suelen residir en un bajo aporte de calcio y fósforo, elementos que vienen suplementados en las fórmulas para niños prematuros. Además se suele añadir un suplemento de Vitamina D hasta los doce meses de vida, siempre bajo indicación del pediatra.

Mayor riesgo de aparición de hernias.
Las hernias inguinales y las hernias umbilicales son más frecuentes en los niños pretérmino que en los nacidos a término, sobre todo las primeras. En los pretérmino las hernias inguinales en general son susceptibles de tratamiento, que además es relativamente precoz. Las hernias umbilicales también pueden verse, pero son menos frecuentes y se intervienen más tarde, a partir de los dos años, como se hace con los recién nacidos a término.

Afectación de la vista (retinopatía del prematuro).
La retinopatía del prematuro consiste en una alteración del desarrollo de los vasos de la retina, que es la capa del interior del ojo, que a su vez permite la visión. Esta alteración de los vasos puede producirse por la propia inmadurez o por algunos de los tratamientos necesarios para el niño, como el oxígeno que puede que necesite al nacer. La retinopatía, en caso de producirse, puede generar desde cuadros leves con defectos leves de la visión, hasta cuadros severos en los que se puede alterar y afectar del todo la visión del niño, de forma incluso permanente. Por este motivo los niños que tienen riesgo de padecer esta afectación suelen ser vistos de forma temprana por Oftalmología, ya incluso durante su estancia en la unidad de Neonatología.

Riesgo de pérdida de audición.
Hay varios factores que aumentan este riesgo, como el bajo desarrollo del niño, la presencia de infecciones añadidas o las elevaciones de las cifras de bilirrubina. Lo normal es que durante el ingreso se hagan evaluaciones basadas en pruebas como las otoemisiones o los potenciales evocados para controlar el riesgo de daño auditivo, es decir, de sordera o hipoacusia. En caso de que exista un riesgo incrementado el niño será seguido por el pediatra y por el otorrinolaringólogo.

Alteraciones en la dentición.
Los niños que han sido pretérmino suelen tener dientes más pequeños y con menos color que los de los niños nacidos a término. Esto suele ocurrir por el uso de determinados fármacos, como algunos antibióticos, que pueden producir ese efecto de decoloración. Los niños que han precisado ventilación mecánica (respiración asistida con un tubo por boca) prolongada, deben acudir a revisiones por el dentista incluso desde antes de los dieciocho meses. Esto es así para prevenir las malposiciones dentarias relacionadas con la ventilación mecánica.

Problemas para dormir.
Es normal que los niños pretérmino o prematuros puedan presentar alteraciones del sueño cuando llegan al domicilio. Entre estas alteraciones se encuentran las alteraciones del ritmo de sueño o los despertares frecuentes. En general estas alteraciones se solucionan con medidas como instaurar un hábito o rutina de sueño adecuados (baño, cena, contar cuentos, etc) que acostumbren al niño a dormirse solo y volver a hacerlo en caso de despertarse. Suelen tener una buena evolución y solo los casos en los que la evolución es mala, puede que necesiten ser tratados incluso con apoyo psicológico.

Desarrollo neurológico.
Los prematuros pueden presentar un cierto grado de inmadurez cerebral y además afectación secundaria a procesos como infecciones o falta de oxígeno, en caso de cuadros de insuficiencia respiratoria grave. La evaluación neurológica se hace ya desde los primeros días de vida, de forma que en función del grado de afectación se planifica la actuación, que se basa en el seguimiento, la rehabilitación y la estimulación precoz. El seguimiento y tratamiento a nivel neurológico suele realizarse con varios especialistas (pediatra, neurólogo infantil, rehabilitador, fisioterapeuta y neonatólogo). Y según cada caso, suelen ser evaluados en los Programas de Atención Temprana, para plantear las posibles actuaciones a seguir, en cada caso concreto.

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