En la mayoría de los casos en edad infantil la fiebre, constatada con termómetro, suele tener un origen no grave y que se resuelve favorablemente. Sin embargo, hay ocasiones en las que la fiebre no muestra signos claros de cuál puede ser su origen, de forma que no se conoce la causa (o foco) de esa fiebre. Este problema es mayor en los lactantes, ya que a esta edad los niños suelen mostrar menos síntomas aunque el cuadro pueda ser paradójicamente más severo.
Por lo tanto se considera una fiebre sin foco como aquél cuadro febril en el que tras una exploración del niño y tras la realización de las pruebas que hayan podido ser oportunas, no se evidencia una causa para ese proceso febril. En este post se explican los diferentes grupos de edad en los que puede verse este cuadro y se hace una especial mención a los signos de gravedad, como las petequias.



