Sordera y pérdida de audición (o hipoacusia)

La hipoacusia es la pérdida parcial de audición, pero cuando es máxima entonces puede generar un cuadro de sordera. Mientras que esta última es poco frecuente en la edad infantil, la hipoacusia sí es un cuadro bastante fácil de ver en niños, sobre todo en sus formas transitorias. Lo importante es detectar las hipoacusia a tiempo con el fin de prevenir la sordera.

Hay múltiples causas que pueden producir hipoacusia en la edad infantil. Algunas de ellas son enfermedades congénitas que pueden producir sordera incluso desde el nacimiento como algunas formas de síndrome de Down, el de Crouzon, ya que cursa con malformaciones craneales, u otros. También se pueden ver cuadros de hipoacusia o sordera al nacer en niños que sufren infecciones durante la vida fetal, como sucede en algunos casos de toxoplasma, rubeola o infecciones por citomegalovirus. Por eso es tan importante el correcto seguimiento del embarazo.

En otros muchos casos las hipoacusias se producen durante la vida neonatal, preescolar o escolar del niño. Entre los procesos que las pueden producir se encuentran las otitis medias repetidas, sobre todo las que producen otitis serosas. También puede verse como complicación de procesos como meningitis u otras infecciones. Por último, algunos fármacos como ciertos antibióticos o incluso traumatismos craneales severos también pueden producir cuadros de hipoacusia o incluso sordera en la edad infantil.

Qué síntomas produce
El síntoma principal es la pérdida de capacidad de audición en el niño. Esta pérdida tiene efectos inmediatos en su desarrollo y en su relación con el entorno. Sin embargo el principal problema de una hipoacusia es que pase desapercibida, ya que puede que lo que esté generando es un cuadro de hipoacusia leve que puede no ser percibido por la familia. A veces los niños son catalogados como «duros de oído» y no se relaciona esta faceta con posibles problemas en el colegio o cambios en el carácter.

Qué complicaciones puede producir
El mayor riesgo de la hipoacusia es la sordera, pero la hipoacusia también tiene otros efectos negativos en el niño y de repercusiones considerables como la afectación del lenguaje, con retraso en su adquisición, el retraso en el aprendizaje escolar y su repercusión familiar y social al estar menos integrado en cualquier entorno en el que participe.

Cómo se diagnostica
Cuando por la clínica se sospecha un cuadro de hipoacusia en un niño es fundamental confirmar su presencia para poder plantear un posible tratamiento de la forma más temprana posible. En recién nacidos, lactantes y edad preescolar se suelen realizar pruebas en la que la colaboración del niño no es necesaria. En los recién nacidos se suele realizar una prueba de detección precoz de la sordera, denominada «otoemisiones», en la que se evidencia la respuesta o no del niño a la presencia de sonidos. En los casos en los que las otoemisiones son dudosas se pueden repetir. Si siguen siendo dudosas o el niño tiene factores de riesgo como antecedentes familiares o infecciones graves de riesgo, se pueden realizar los denominados potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC), una prueba más compleja en la que se estudia la respuesta del sistema nervioso del niño a los estímulos auditivos.

En los niños en edad escolar y adolescentes se pueden utilizar pruebas que sí requieren la colaboración del niño, como las audiometrías. Las audiometrías tonales permiten conocer el nivel de audición que tiene el niño mediante sus respuestas ante determinados estímulos sonoros, que pueden ser sonidos puros o complejos. En función de su edad se utilizan diferentes técnicas que permiten interaccionar con el niño de manera fiable. Se considera que a partir de los 6-8 años los niños pueden realizar los mismos estudios de audiometría que se realizan en los adultos. Las audiometrías verbales utilizan sonidos vocales de manera que se evalúan aspectos más profundos, como la percepción o la comprensión.

Cómo se tratan
El tratamiento depende del proceso que esté originando el cuadro de hipoacusia. En algunos casos como las sorderas congénitas el tratamiento va dirigido sobre todo a intentar el mayor desarrollo posible del niño mediante el aprendizaje. En otros casos el tratamiento del proceso de fondo puede evitar parcial o totalmente la sordera o incluso los potenciales cuadros de hipoacusia. Lo importante es que el diagnóstico sea precoz, de forma que el tratamiento pueda ser iniciado lo antes posible.

Qué pronóstico tiene
Depende de la causa de la hipoacusia y de la precocidad del tratamiento. En los casos graves como las sorderas congénitas el pronóstico respecto a la sordera es malo, pero se puede actuar sobre el niño para conseguir el máximo desarrollo posible. En los casos de hipoacusias tratables es fundamental que el diagnóstico y el tratamiento sean precoces para evitar cualquier tipo de retraso o secuela permanentes.

Cómo prevenirlo
La única forma de prevenir la hipoacusia es mediante la detección precoz. Durante el embarazo las madres deben hacerse todos los controles recomendados. En los recién nacidos es útil la realización de las otoemisiones. Y en los niños con procesos susceptibles de generar hipoacusia o sordera (otitis media serosa, meningitis, etc) el pediatra hará un seguimiento estrecho de las potenciales consecuencias.

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