Síndrome de Reye en niños.

打印El síndrome de Reye es un cuadro que es importante conocer porque no solo puede ser potencialmente grave. También porque posee una serie de características bastante típicas que hacen que potencialmente, se pueda evitar su aparición, al menos en gran medida. Debido a esto, hoy en día es menos frecuente, aunque puede verse, de forma puntual, y especialmente en niños de entre cuatro y doce años.

El síndrome de Reye en sí aúna la presencia de daño cerebral y hepático, algo que puede ser bastante severo. Suele aparecer habitualmente tras una infección viral, en muchos casos generada por virus de la varicela, especialmente si el niño toma o ha tomado ácido acetilsalicílico (y eso explica que este medicamento se use de forma excepcional, en pediatría). El cuadro se produce por un fallo hepático generalizado, con afectación cerebral.

Qué síntomas produce el síndrome de Reye en niños.
El síndrome de Reye es un cuadro bastante severo, dado que  suele cursar con afectación de pulmón, hígado, sistema nervioso y fallo en la coagulación de la sangre. Además, y según las circunstancias del niño y los gérmenes relacionados, pueden aparecer otras afectaciones como falta de riego en el intestino, fallos renales o hemorragias urinarias. En las primeras horas del cuadro el niño puede presentar un cuadro de vómitos y alteraciones del comportamiento que pueden ser sutiles, por lo que en esta fase es bastante posible que pase desapercibido o incluso se confunda con unos vómitos que no parecen preocupantes. Pero si el cuadro progresa, los niños empiezan a estar algo confusos o bien presenta un cuadro de agitación y confusión llamativos, pudiendo incluso entrar en coma, si el cuadro sigue avanzando. En caso de seguir avanzando, se puede producir incluso daño cerebral, que puede ser severo. Por eso, lo ideal sería que, ante cualquier sospecha de síntomas como confusión o agitación en el contexto de vómitos, acudir siempre de forma urgente a un servicio de Urgencias hospitalario, ya que en las primeras fases el pronóstico es mucho mejor que si el cuadro progresa. Y de ahí que sea importante conocer su existencia.

Qué complicaciones puede producir.
Es un cuadro grave que puede afectar a varios órganos, aunque la afectación comienza por el hígado. La afectación puede generar paso de líquido al cerebro (lo que se conoce como edema), el cual genera aumento de la presión intracraneal (hipertensión intracraneal). Esto puede lesionar el cerebro, por lo que su mortalidad es alta, en caso de progresar.

¿Cómo se diagnostica o sospecha un síndrome de Reye en un niño?
Cualquier niño que presente síntomas neurológicos, como movimientos anómalos o cambios en el carácter de inicio más o menos súbito, deben ser llevados siempre, y de forma inmediata, a un servicio de urgencias. Sobre todo, en el contexto de un cuadro que asocie otros síntomas, como por ejemplo vómitos. Cuando se acuda, si es posible, se debe referir si ha habido un antecedente más o menos reciente de infección viral, sobre todo varicela, y el posible consumo de ácido acetilsalicílico o de cualquier otro fármaco que haya podido tomar el niño.

En la exploración el pediatra constatará el cuadro de afectación neurológica y tratará de descartar otras causas como infecciones severas, intoxicaciones o hemorragias cerebrales, que pueden generar cuadros parecidos. Lo normal es que se hagan pruebas complementarias, como analíticas o pruebas de imagen (TAC, resonancia cerebral). También es posible que se precise realizar una punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo o estudios mediante electroencefalograma, entre otros.

Cómo se trata.
El tratamiento inicial depende del estado del niño a su llegada a urgencias. En general el tratamiento siempre se basa en asegurar el adecuado aporte de oxígeno y evitar el daño hepático y cerebral. Muchos de estos niños pueden ser tratados en UCI pediátrica mediante una terapia intensiva de control del metabolismo, función hepática y prevención del daño cerebral.

Qué pronóstico tiene el síndrome de Reye en niños.
Depende mucho de la rapidez con la que el niño empiece a ser tratado, por lo que es fundamental consultar siempre ante la sospecha de síntomas neurológicos, sobre todo si son de inicio súbito, en un niño. En la mayoría de los casos el cuadro es leve y, si se consigue iniciar el tratamiento en las primeras fases de la enfermedad (sobre todo, antes de que entre en coma) el pronóstico es mejor, pudiendo ser posible que muchos se recuperen sin secuelas. Sin embargo, los pacientes que llegan con afectación cerebral tienen peor pronóstico, pudiendo ser este muy grave, o con riesgo de secuelas futuras. Por eso es fundamental acudir a urgencias de forma rápida, ante la presencia de síntomas neurológicos de aparición súbita.

¿Se puede prevenir?
En gran parte, sí: hoy en día se recomienda no usar el ácido acetilsalicílico en pediatría, y menos en el contexto de infecciones. Solo se utiliza en casos muy concretos, siempre bajo indicación del pediatra, y normalmente fuera de las edades en las que existe mayor riesgo de producción de este síndrome. En caso de que se sospeche (síntomas neurológicos de inicio súbito) siempre se debe acudir a urgencias y referir todos los antecedentes posibles.

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