Infecciones graves (sepsis)

Las infecciones graves, también llamadas sepsis, son de las enfermedades más temidas de la edad infantil. Una infección grave se caracteriza por su rápida progresión y por las graves consecuencias que puede tener sobre el niño aun diagnosticándola y tratándola a tiempo. Como otras muchas patologías el resultado dependerá de la edad del niño, el germen productor y los síntomas con los que se inicie el cuadro.

Este cuadro se caracteriza por la presencia de un germen en sangre y por una respuesta inadecuada del organismo del niño, que puede presentar una temperatura alta (>38ºC) pero también baja (<36ºC), una frecuencia cardíaca y respiratoria aceleradas e importantes alteraciones de la analítica sanguínea, ya que en primeras fases puede haber una elevada respuesta del sistema inumne (defensivo) pero luego este se puede venir abajo, generando así un enorme riesgo para el niño.

En las primeras fases de gravedad lo que ocurre es que empiezan a fallar órganos. En su grado más extremo falla la circulación y es lo que se denomina «Shock séptico», un cuadro muy grave ya que el niño no es capaz de mantener unas tensiones arteriales adecuadas. Todo esto es lo que se pretende evitar cuando se tratan las infecciones con antibióticos o se dan consejos sobre los signos de alerta en recién nacidos y lactantes.


Por qué se produce
Son infecciones graves producidas por gérmenes que varían en función de la edad del niño, su estado clínico previo, si posee enfermedades de base o si tiene alteraciones del sistema inmune (como por ejemplo los tratamientos prolongados con corticoides a dosis elevadas). Se originan cuando una infección de cualquier tipo evoluciona de forma que produce una disfunción generalizada del organismo. Los niños menores de tres años y especialmente los menores de tres meses tienen más riesgo de sufrir paso de gérmenes a sangre, con el consiguiente riesgo de que estos gérmenes puedan desencadenar una sepsis. Este riesgo es mayor en los niños que tienen enfermedades de base, están en tratamiento con ciertas mediaciones o padecen inmunodeficiencias, aunque sean de carácter leve o transitorio.

Qué síntomas produce
Los síntomas principales son la mala circulación sanguínea (que genera malas tensiones y mal color de la piel, con palidez), el fallo cardíaco y el fallo respiratorio. Además existen otros muchos procesos que condicionan los síntomas y la evolución del niño. Existe mala regulación de la temperatura corporal, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y alteraciones del sistema nervioso, con cuadros de mareos, confusión, agitación o letargo. En muchos casos aparecen las famosas petequias. Estos síntomas dependen además de la edad del niño.

—Recién nacidos: el diagnóstico puede ser complicado al principio ya que los primeros síntomas pueden ser muy inespecíficos, como palidez, mal color o mal tono. Al progresar se suele producir un fallo generalizado del organismo que llama la atención por su rápida progresión sobre todo en los niños con menos días de vida. Aquellos que ya tienen unos días o alguna semana de vida puede que focalicen más el inicio en el sistema nervioso central, con signos de meningitis.

—Niños mayores: a partir de la lactancia los niños ya suelen presentar fiebre y mal aspecto, llamando la atención la presencia de un color de piel “sucio” (gris, pálido) junto con signos de alerta como aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, irritabilidad, confusión y otros signos que suelen llamar la atención.

Algunos gérmenes pueden producir síntomas un poco más específicos que pueden ayudar a orientar el diagnóstico pero el más llamativo son las petequias en el caso del meningococo. Estas son lesiones de color morado ó violáceo que inicialmente tienen un tamaño de 1-2mm pero que si evolucionan van aumentando tanto en número como en tamaño. A veces se ven relacionadas con procesos virales y son inocuas pero en el contexto de una sepsis su número y tamaño suelen progresar de forma llamativa y se localizan sobre todo en miembros inferiores y abdomen aunque pueden extenderse por cualquier parte del cuerpo.

Cómo se diagnostica
En general ante un niño que presente mal aspecto (mal tono, mal color, adormecimiento, etc.) siempre se debe acudir a un servicio de urgencias hospitalario para ser valorado y si procede, se le realizará un estudio analítico. La principal sospecha de una sepsis es siempre por la clínica ya que un niño sano o con una enfermedad banal siempre debe tener buen color, tono muscular y una adecuada reacción a estímulos (risas o llantos). Un niño con mal color, mal tono muscular o que no responda a estímulos es un niño que debe ser valorado siempre de forma urgente en un servicio de urgencias hospitalario.

Si es una sepsis la analítica mostrará en la mayoría de los casos una serie de indicios que apuntarán a ese diagnóstico, aunque puede que eso no ocurra. En caso de ser dado de alta el niño deberá ser vigilado estrechamente a lo largo de las siguientes horas ya que al principio un cuadro de sepsis puede ser indistinguible de un cuadro catarral. En caso de que exista una sospecha de que pueda tener ese cuadro el tratamiento se hará en medio hospitalario, probablemente en la UCI Pediátrica, donde se seguirá estudiando al niño para conocer el origen de la sepsis a la vez que se inicia el tratamiento.

Cómo se trata
Primero se instaura tratamiento de soporte en función del estado del niño ya que éste puede necesitar ayuda respiratoria, circulatoria e incluso nutricional. Se manejará muy estrechamente el aporte de líquidos (muy importante en este cuadro) al mismo tiempo que se estudia el origen del cuadro para poder enfocar el tratamiento. En general el tratamiento de la causa es mediante antibióticos pero estos fármacos generalmente deben ir apoyados de otros que ayuden a restablecer las funciones que se hayan afectado en el niño. No es raro que los niños con sepsis reciban tratamientos muy intensivos, que se prolongan incluso durante días y que incluyen sueroterapia, transfusiones sanguíneas, oxígeno y ayuda respiratoria. A veces requieren tratamientos con fármacos adicionales en función de la evolución, como diuréticos, corticoides y otros.

Qué pronóstico tiene
El pronóstico depende de muchos factores, desde la edad del niño hasta el tratamiento precoz, pasando por el estado de su sistema defensivo, su capacidad de respuesta al tratamiento y otros muchos. Esta es una de las enfermedades más graves en la infancia pero que aún así la mayoría de los casos se pueden tratar siempre que puedan ser cogidos a tiempo. Aún así determinados factores como las enfermedades de base o los defectos en el sistema inmune aumentan el riesgo de una mala evolución.

Prevención
La mejor prevención es vigilar estrechamente la evolución de los cuadros febriles cuando la fiebre sea alta y no parezca responder de forma favorable a los tratamientos iniciales. Dado que es un cuadro que al principio puede se indistinguible de otros más banales y que una vez instaurado progresa rápidamente la intervención de los padres mediante la vigilancia es fundamental. Aunque el niño haya sido valorado en un servicio de urgencias, ante la aparición de los síntomas descritos o mal estado en general se debe acudir siempre para una nueva valoración aunque hayan pasado pocas horas desde el alta.

Uno de los aspectos más importantes de este cuadro es que el diagnóstico y el tratamiento precoz pueden ayudar a mejorar mucho el pronóstico del niño. Por ese motivo y dado que puede ser muy difícil de sospechar en fases iniciales y sobre todo en niños pequeños (que además son los de mayor riesgo), lo ideal sería que los padres tuvieran información y conocimientos como para detectar los signos que pueden indicar que el niño esté iniciando este cuadro (al menos los más evidentes, como mal color, tono muscular o mala respuesta a estímulos). Otro aspecto importante es que el niño debe estar siempre vacunado para reducir el riesgo de padecer una infección grave. En el caso de la sepsis es muy conveniente que el niño haya recibido vacunas frente a meningococo, neumococo y haemophilus.

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3 pensamientos en “Infecciones graves (sepsis)

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