Archivo de la categoría: Genitourinario

Pubertad precoz o adelantada.

Para que se considere que un niño ha iniciado la pubertad es necesario que exista un aumento del volumen testicular. En las niñas el inicio de la pubertad es el crecimiento de las mamas. El inicio de la pubertad se relaciona con al edad ósea, más que con la edad cronológica del niño, pero esta puede ayudar a detectar cuándo el desarrollo es precoz.

Por lo tanto se considera que un niño tiene una pubertad precoz cuando inicia el desarrollo puberal (aumento del tamaño testicular) antes de los 9 años, mientras que en las niñas se considera si el desarrollo puberal (aparición del botón mamario) aparece antes de los 8 años de edad.

La pubertad adelantada se define cuando esta se presenta entre los 8 y los 9 años en las niñas y los 9 y los 10 años en los niños. Es una variante de la normalidad y su mayor riesgo es que potencialmente dé lugar a una talla final relativamente baja, aunque en esto influyen muchos factores, tanto de ámbito genético (la talla familiar) como ambientales (alimentación, ejercicio, descanso y entorno en general).

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Prepucio retraído (parafimosis) en niños.

El prepucio es la piel que rodea el glande, que es la parte final del pene del niño. La fimosis es un estrechamiento en la parte final del prepucio, de forma que no es posible retraer este ya que su orificio final es muy pequeño. A veces se intenta la retracción manual suave y diaria del prepucio para prevenir la fimosis. La Parafimosis (o prepucio retraído) es un cuadro que se produce por un exceso de retracción del prepucio, que luego no puede ser llevado de nuevo a su sitio por la inflamación que se produce como consecuencia de esa retracción.

La parafimosis se produce por la realización de una maniobra inadecuada de retracción del prepucio del niño. Al retraerlo en exceso se puede provocar un intenso dolor e inflamación. Esta inflamación hace que el prepucio se inflame y se edematice (es decir, que se rellene de líquido), de manera que no se puede volver a colocar en su sitio. El mayor riesgo es que puede comprometer la circulación sanguínea, y esto es un cuadro potencialmente serio.

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Menarquia, menstruación o regla precoz en niñas.

La menarquia prematura (aparición precoz de la regla o menstruación) consiste en la aparición precoz de alguna o algunas menstruaciones, sin signos de inicio de desarrollo puberal. Se puede ver en algunas niñas con edades comprendidas entre los uno y los nueve años.

No se conoce la verdadera causa de este proceso aunque se cree que puede estar relacionado por el contacto con determinadas hormonas que puedan estar en el ambiente o que puedan haber ingerido de alguna forma, como por ejemplo carnes o alimentos procedentes de animales.

La clínica consiste en que las niñas que lo presentan presentan al menos una o varias reglas en la etapa comprendida entre el año y los nueve años de edad. Estas reglas son aisladas y las niñas no evidencian ningún otro signo de pubertad. Luego cesan completamente y cuando llega el momento hacen una pubertad y un desarrollo sexual completamente normal.

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Infección de orina o del tracto urinario (ITU) en niños.

La infección de orina (o infección del tracto urinario, también conocida como ITU) es un proceso muy frecuente en pediatría y a lo largo de cualquier edad, tanto en lactantes como en adolescentes. En general son procesos bastante benignos y sin ninguna repercusión, como ocurre en las cistitis, pero el riesgo de que puedan afectar a los uréteres o a los riñones hace que sean motivo de estudios más detallados en determinados casos en los que influye mucho el conjunto del proceso y por supuesto la edad del niño.

Normalmente las ITU suelen estar producidas por bacterias, de las que la más frecuente es el E. coli. Lo habitual es que el mecanismo de contagio sea ascendente, es decir, el germen asciende por la uretra, lo que explica que estas infecciones sean más frecuentes en niñas, ya que tienen una uretra más corta. Son especialmente frecuentes en lactantes por el uso del pañal y en niños en edad preescolar porque tienden a mantener menos higiene en el área genital que los niños mayores, por ejemplo sentándose en el suelo o limpiándose las niñas de forma incorrecta, de atrás hacia adelante, y arrastrando con ello gérmenes desde la zona del ano.

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Testículo no descendido (criptorquidia) en niños.

La criptorquidia es la presencia de un testículo no descendido y que por lo tanto no se encuentra en la bolsa escrotal, que es es la piel que alberga los testículos en su interior y donde deben estar estos al nacimiento.

El testículo a veces se puede palpar aunque sea fuera de su sitio ya que puede estar localizado en algún sitio del trayecto inguinal, que va desde el abdomen (donde se forman los testículos durante la vida fetal) hasta la bolsa escrotal, que es donde se alojan definitivamente y donde deben encontrarse al nacimiento. No se conoce la causa exacta de por qué se produce esta falta de descenso de los testículos. Se atribuye a fallos hormonales o mecánicos, como una estrechez del conducto por donde deberían descender los testículos en su camino hacia la bolsa escrotal.

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Fimosis

La fimosis consiste en un estrechamiento en la parte final del prepucio (el prepucio es la piel que rodea el glande, la parte final del pene del niño), de forma que no es posible retraer éste ya que su orificio final es muy pequeño. Es muy frecuente en la edad infantil, más en niños más pequeños, de forma que está presente de forma natural en casi todos los recién nacidos. Con la edad su incidencia va disminuyendo, de forma que es muy poco frecuente a partir de los 3 años.

La mayoría de los casos son considerados fisiológicos, es decir, normales, y desaparecen antes de los 5 años. Hay casos en los que esta fimosis fisiológica persiste más allá de los 5 años o bien casos en los que se producen fimosis como consecuencia de infecciones o retracciones prepuciales forzadas, que producen inflamación, adherencias y posteriormente fimosis por estrechamiento de la parte final del prepucio.

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Balanitis (inflamación del glande) en niños.

La balanitis es una infección del glande, que es la parte final del pene del niño. Generalmente está producida por bacterias, aunque también puede verse originada por hongos.

Hay veces en los que la mera presencia de secreciones en la zona puede hacer sospecharla, aunque estas secreciones realmente no sean producto de una infección.

La balanitis puede producir inflamación de la zona, a veces con picor o molestias. En función de la facilidad para que se expulsen las secreciones (más difícil si hay fimosis) puede haber un acúmulo de secreciones en el surco balano-prepucial. Puede haber un cuadro de fiebre.

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Enuresis (emisión involuntaria de orina o mojar la cama) en niños.

La enuresis consiste en una emisión involuntaria de orina, también llamado de forma común, mojar la cama.

Este cuadro se da en los niños que se orinan de forma involuntaria cuando han superado la edad en que ya no deberían hacerlo. Normalmente a los cinco o seis años ningún niño debería orinar sin darse cuenta, salvo “accidentes” puntuales, generalmente relacionados con nervios o estrés.

La mayoría de los casos son de predominio nocturno. Es un cuadro que no es raro ver en las consultas y que en casi la totalidad de los casos se resuelve con el tiempo. Es importante tener en cuenta que si bien hacia los 28 meses los niños no necesitan pañal de día, no es raro que alcancen los cinco años necesitándolo por las noches.

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Dolor de barriga (dolor abdominal) agudo en niños.

El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.

En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.

Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.

El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.

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