A veces —y habitualmente en el contexto de las denominadas rabietas— los niños pequeños hacen episodios en los que contienen o aguantan la respiración, aguantando sin respirar durante varios segundos, que se pueden hacer eternos para los padres, ya que pueden ponerse con el rostro congestionado, morado o incluso ir más allá, perdiendo el conocimiento o hasta presentando convulsiones en los casos más extremos (aunque afortunadamente estos son muy poco frecuentes).
En este post se explica en qué consisten esos episodios y cómo actuar frente a ellos, sobre todo para prevenirlos o que, cuando se produzcan, sean más leves. Para más información, se puede consultar también el post sobre rabietas.








