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Rumiación en niños.

打印La rumiación consiste en la regurgitación repetida del alimento, es decir, que el alimento vuelve a la boca después de haber sido ingerido por parte del niño, sin que este tenga problemas digestivos de ningún tipo que puedan estar ocasionándola. Es un cuadro diferente de las bocanadas o regurgitaciones de los lactantes, y del refujo gastroesofágico.

La rumiación es un proceso poco frecuente en niños pero puede verse, sobre todo, en casos determinados. Cuando se produce de forma crónica, suele clasificarse en dos tipos: la denominada de origen psicógeno suele verse en los dos primeros años de vida, y normalmente se produce existen problemas sociales asociados al entorno familiar. Mientras que la autoinducida suele ocurrir a cualquier edad y se ve en niños con cierto retraso del desarrollo mental, en los que se la producen los mismos niños. Aquí no suele haber problemas sociales de ningún tipo ya que el motivo suele ser el déficit intelectivo del niño. En ambos casos, al parecer lo que sucede es que el regurgitar la comida para volver a masticarla produce cierta sensación de placer en el niño.

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Pica (niños que comen sustancias no alimenticias)

La denominada pica consiste en un un cuadro en el que el niño ingiere de forma habitual sustancias no alimenticias, como pueden ser el yeso o la tiza. Como todos los lactantes se llevan cosas a la boca, es difícil sospechar este cuadro antes de los dos años de edad. Se sospecha en niños mayores a los que se les vea comer tierra u otras sustancias de forma intencionada.

Suele verse en niños mayores de dos años, en ocasiones con alteraciones del desarrollo psicomotor o incluso en algunos con déficits nutricionales. A veces existen problemas en el entorno familiar o social que desencadenan estos cuadros.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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