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Acerca de Bruno Nievas

Mi nombre es Bruno Nievas. Pediatra desde hace quince años, he trabajado en hospital (planta, UCIP, consultas), en atención primaria, en centros públicos y en privados, y he desempeñado un cargo de dirección médica durante tres años. Como escritor, tengo tres novelas publicadas por Ediciones B, la última de ellas titulada «Lo que el hielo atrapa». Entre mis aficiones se encuentran la divulgación pediátrica y la escritura, así como los ordenadores, la tecnología y los medios de comunicación.

Conjuntivitis en lactantes y niños.

La conjuntivitis es una inflamación que se produce en la conjuntiva del ojo, que es una capa que recubre la parte blanca de este órgano y la cara interna de los párpados. Aunque en la mayoría de los casos es un cuadro leve siempre debe ser valorada por un profesional ya que algunas, asociadas a determinados síntomas, pueden constituir casos de mayor entidad. También existen casos más específicos, como los que se producen en los recién nacidos.

La mayoría de los casos están producidos por infecciones en general leves. Estas infecciones pueden estar originadas por bacterias ó virus. La forma de contagio suele ser por contacto entre los propios niños, ya que el escozor hace que se toquen los ojos continuamente y de sus manos los gérmenes pueden pasar a las manos de otros niños. A veces las secreciones contaminadas acompañan a los estornudos.

Otras conjuntivitis son de origen alérgico, por contacto con determinados productos (químicas) o por traumatismos o roces en la zona.

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Otitis externa en niños.

Las otitis son uno de los cuadros más frecuentes en pediatría y pueden verse a casi cualquier edad, aunque son más frecuentes en niños en edad preescolar y escolar. Contrariamente a lo que se piensa, no todas duelen ni presentan los mismos síntomas ni riesgos de complicaciones. En este post se tratan las denominadas otitis externas.

La otitis externa es una inflamación de la parte más externa del oído del niño. Es un cuadro muy frecuente en la edad infantil.

Hay muchas causas que pueden producirla. Entre las infecciosas se encuentran las otitis bacterianas y las micóticas (por hongos). También hay cuadros producidos por reacciones locales, como las eccematosas.

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Alergia (o rinitis alérgica) en niños.

Uno de los síntomas más frecuentes de la alergia, tanto que ambos cuadros se suelen mezclar de forma indistinta, es la presencia de rinitis alérgica. Es un síntoma muy frecuente en la infancia.

La rinitis alérgica produce una inflamación de la mucosa nasal, es decir, del revestimiento interno de la nariz, y produce unos síntomas muy frecuentes y típicos en los niños que la padecen, como son la congestión nasal, aumento de la secreción de mucosidad por la nariz, picores, estornudos e inflamación de las conjuntivas de ambos ojos.

Estos síntomas y la enfermedad de por sí no tienen por qué ser graves pero en determinados momentos pueden incrementarse e impedir al niño desarrollar su vida normal.

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Laringitis (tos perruna o afónica) en lactantes y niños.

La laringitis, laringotraqueítis o crup laríngeo son una serie de cuadros infecciosos que afectan a porciones altas de la vía respiratoria. Suelen estar causados por virus y producen unos síntomas muy característicos.

La mayoría de los casos suelen estar producidos por virus que afectan a laringe, tráquea y bronquios. Estos virus producen un cuadro en el que lo que predomina es la inflamación de estas estructuras, y eso es lo que genera los síntomas típicos, como la tos afónica (o perruna). El virus que con mayor frecuencia produce estas infecciones es el llamado parainfluenza. Suele provocar una inflamación de estos órganos que además segregan abundante moco, lo que puede contribuir a aumentar el cierre que se produce de la vía aérea. Suele ocurrir sobre todo en niños de menos de 3 años y especialmente en invierno.

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Tos ferina (y cuadro pertusoide) en lactantes y niños.

La Tos Ferina es un cuadro infeccioso caracterizado por accesos de tos severos. El agente productor es una bacteria denominada Bordetella pertussis, que se contagia a través de las secreciones respiratorias de niños o adultos que padecen la enfermedad.

En muchos casos el origen de los casos son adolescentes y adultos ya que la inmunidad que genera la vacuna va decayendo con el tiempo y en los niños mayores puede aparecer como un cuadro catarral más. Es muy contagioso y es una enfermedad frecuente en los niños pequeños: la mayoría de casos se ve en los menores de cinco años, especialmente en los primeros meses de vida.

En muchos casos se producen cuadros «leves» o formas atípicas, que se denominan cuadro pertusoide. Esto se debe en gran parte al uso de la vacuna, que protege a los niños a los que se le ha puesto. Sin embargo, incluso estos cuadros más leves pueden suponer un problema en el caso de que se den en lactantes, sobre todo si son de corta edad (especialmente los menores de un año de vida).

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Infección del cordón umbilical (onfalitis).

El cordón umbilical es una estructura que une al feto a la placenta y que sirve para que se alimente. Básicamente es una estructura gelatinosa que contiene dos arterias y una vena, que sirven para enviar nutrientes al niño y para recoger sus productos de desecho de la sangre. Se pinza y se corta en el momento del parto.

Todos los recién nacidos conservan parte del cordón durante los primeros días de vida y debe considerarse como una herida o puerta de entrada para infecciones. De hecho, el mayor riesgo que presenta esta estructura es el de infección, llamada onfalitis.

En este post se explica en qué consiste la onfalitis, cómo puede detectarse, las posibles complicaciones que puede dar y, sobre todo, cuándo acudir al pediatra o a un servicio de urgencias en caso de sospecharla. En otro post se explican los cuidados del ombligo para prevenir su aparición.

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Cuidados del cordón umbilical.

El cordón umbilical es una estructura que une al feto a la placenta y que sirve para que se alimente. Básicamente es una estructura gelatinosa que contiene dos arterias y una vena, que sirven para enviar nutrientes al niño y para recoger sus productos de desecho de la sangre. Se pinza y se corta en el momento del parto.

Todos los recién nacidos conservan parte del cordón durante los primeros días de vida y debe considerarse como una herida o puerta de entrada para infecciones. De hecho, el mayor riesgo que presenta esta estructura, que termina momificándose y desprendiéndose al cabo de unos días, es el de infección.

En este post se explica cuándo debe de caerse el cordón umbilical y los cuidados que hay que realizar sobre él para evitar los potenciales riesgos de esa estructura, el mayor de ellos su infección (llamada onfalitis).

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Estrabismo (ojo bizco) en niños.

El estrabismo consiste en un defecto de alineación de los ojos de manera que no enfocan la misma imagen. El más frecuente en la edad infantil es el denominado concomitante, en el que el grado de desviación no se afecta con la dirección de la mirada.

No se sabe exactamente la causa de por qué se produce el estrabismo, sobre todo en los casos en los que se ven en niños pequeños, como los lactantes. Existe un componente genético en estos casos ya que es frecuente que haya casos de antecedentes familiares.

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Signos de alerta en recién nacidos y lactantes.

Ante un recién nacido (edad inferior a treinta días de vida) o un lactante pequeño (los menores de un año) casi todo son dudas. Uno de los mayores temores consiste precisamente en que el pequeño pueda padecer una infección, desde un simple «resfriado» (que generalmente suelen ser los estornudos normales que tienen todos los recién nacidos) hasta un cuadro potencialmente serio, que generalmente se suele sospechar porque los padres notan al niño caliente. En este post se explica cuál es la temperatura normal de los recién nacidos y por qué no se deben abrigar en exceso, algo tan perjudicial como no abrigarlos en absoluto.

También se explica que es raro que un recién nacido tenga fiebre, por lo que se detallan los síntomas que sí pueden ser indicativos de una infección o un cuadro y, ante los cuales, siempre se debería acudir a un servicio de urgencias hospitalario.

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Ojo vago (ambliopía) en niños.

El ojo vago (o ambliopía) consiste en la disminución de la visión en un ojo. Hay casos raros en los que la ambliopía puede ser en ambos ojos. Suele estar producida por cualquier defecto de la visión moderado o severo en un ojo durante la infancia precoz. Esto hace que el cerebro tienda a anular las imágenes que le llegan del ojo que no enfoca correctamente. Si se perpetúa esa situación entonces el ojo puede llegar a atrofiarse perdiendo la capacidad visual.

Se puede producir por cualquier problema que altere la visión en el ojo. Entre los problemas que pueden producir esto están las alteraciones de la refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo); los problemas de convergencia ocular (estrabismo); los problemas en los que hay privación de la imagen (cataratas, opacidades oculares, caídas del párpado, etc).

En este post se explica en qué consiste y cómo detectar o sospechar un ojo vago de forma precoz, algo que mejora considerablemente el pronóstico, ya que se benefician mucho de un tratamiento precoz.

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