Archivo de la categoría: Lactantes

Fimosis

La fimosis consiste en un estrechamiento en la parte final del prepucio (el prepucio es la piel que rodea el glande, la parte final del pene del niño), de forma que no es posible retraer éste ya que su orificio final es muy pequeño. Es muy frecuente en la edad infantil, más en niños más pequeños, de forma que está presente de forma natural en casi todos los recién nacidos. Con la edad su incidencia va disminuyendo, de forma que es muy poco frecuente a partir de los 3 años.

La mayoría de los casos son considerados fisiológicos, es decir, normales, y desaparecen antes de los 5 años. Hay casos en los que esta fimosis fisiológica persiste más allá de los 5 años o bien casos en los que se producen fimosis como consecuencia de infecciones o retracciones prepuciales forzadas, que producen inflamación, adherencias y posteriormente fimosis por estrechamiento de la parte final del prepucio.

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Desarrollo del niño de 2 a 6 meses.

El periodo de 2 a 6 meses es una etapa fundamental y de importantes cambios en el desarrollo psicomotor del niño.

Poco antes de los dos meses de vida se produce uno de los momentos más agradables para el niño y los padres, el comienzo de la sonrisa social.

Además ya hay una mayor interacción caracterizada sobre todo por un mayor contacto ocular con el niño. Este contacto se continúa con un mayor control del niño sobre su relación con el entorno, que aumenta de forma llamativa con el lógico y consiguiente disfrute de los padres, que participan en todo momento de esa mayor interacción. Pero no son los únicos cambios que se producen. En este post se detallan el resto de hitos o capacidades que el niño va adquiriendo en esta importante etapa.

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Angiomas planos (manchas rojas en la piel) en niños.

Los angiomas planos (ó superficiales) son pequeñas manchas en la piel como las conocidas como «picotazo de la cigüeña» (cuando se localizan en la nuca) ó el «beso del ángel» (en el rostro). Son pequeñas manchas de color rojo claro, muy frecuentes al nacimiento. Son muy frecuentes, y en realidad son tumores benignos producidos como consecuencia de un crecimiento anómalo de determinadas células que componen los vasos sanguíneos.

Los angiomas no suelen sobresalir por encima de la piel. Pueden ser más superficiales (de color rojo más claro) o más profundos (de color más azulado). Son más frecuentes que los hemangiomas, son pequeñas manchas de color rojo claro y pueden verse en el momento del nacimiento del bebé o bien en los primeros meses de vida.

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Balanitis (inflamación del glande) en niños.

La balanitis es una infección del glande, que es la parte final del pene del niño. Generalmente está producida por bacterias, aunque también puede verse originada por hongos.

Hay veces en los que la mera presencia de secreciones en la zona puede hacer sospecharla, aunque estas secreciones realmente no sean producto de una infección.

La balanitis puede producir inflamación de la zona, a veces con picor o molestias. En función de la facilidad para que se expulsen las secreciones (más difícil si hay fimosis) puede haber un acúmulo de secreciones en el surco balano-prepucial. Puede haber un cuadro de fiebre.

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Bocanadas y reflujo gastroesofágico en lactantes y niños.

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.

Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.

Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.

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Dolor de barriga (dolor abdominal) agudo en niños.

El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.

En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.

Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.

El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.

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Caries dental (dientes picados) en niños.

La caries dental es una enfermedad que produce una destrucción localizada y progresiva de un diente. Existen numerosos factores que la pueden producir o facilitar su producción.

La incidencia de esta patología suele reducirse en los sitios donde mejoran los hábitos higiénicos y sobre todo los preventivos, siendo uno de los que más ayuda la educación en hábitos de higiene dental desde muy temprana edad, como el uso de pasta de dientes incluso en bebés.

Las caries se producen por muchas causas. Existe una predisposición genética, de forma que hay niños que tienen los dientes con mayor predisposición a hacerlas. La flora bucal (los gérmenes normales que hay en la boca) son un factor fundamental para que se produzca, ya que un determinado grupo de ellas viven en medios ácidos y se adhieren al esmalte, sobre todo si existen azúcares que facilitan la adhesión de estas bacterias.

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Costra láctea (dermatitis seborreica) en lactantes y niños.

La dermatitis seborreica o costra láctea consiste en una erupción cutánea en la que se produce una inflamación (dermatitis) que condiciona el que se descame la piel con facilidad en la zona afectada.

Es una de las más frecuentes de la edad infantil y aunque predomina sobre todo en recién nacidos y lactantes de corta edad, puede verse a cualquier edad de la infancia.

No se conoce la causa de por qué se produce esta dermatitis. Hay quien considera que incluso es una variante de la normalidad y que se produciría por un crecimiento acelerado de la piel de la cabeza del niño. No está tampoco claro que haya algún desencadenante que la produzca o la empeore.

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Estremecimientos o temblores en niños.

Los estremecimientos son episodios de temblores que típicamente se ven en lactantes, aunque pueden prolongarse hasta los siete años de edad.

No está claro el por qué se producen estos episodios de temblores, aunque parece que existe un componente genético, ya que suele haber antecedentes de episodios similares en los familiares de los niños que los padecen. A veces los familiares también padecen cuadros de temblores esenciales a la larga, de tipo benigno. Pueden aparecer espontáneamente (sin motivo alguno), o bien relacionados con determinados desencadenantes como el estrés, ansiedad, probar determinados sabores (dulces o salados intensos), etc.

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Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en lactantes.

La intolerancia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción adversa del organismo del niño frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque en este caso no es una alergia, como sí ocurre en el cuadro de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Los cuadros de intolerancia son relativamente frecuentes y en general tienen buen pronóstico y evolución.

Por qué se produce intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
No se conoce realmente por qué se produce este cuadro de reacción frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque parece que el mecanismo no es el de una alergia. Parece ser que el intestino del lactante podría estar inmaduro (poco desarrollado), lo cual permitiría el paso de proteínas grandes de leche de vaca mal digeridas. Estas proteínas, al entrar en contacto con el sistema inmunológico del niño, generarían una respuesta defensiva.

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