Archivo de la categoría: Digestivo

Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) en niños.

La hepatomegalia es el término que se utiliza en medicina para definir un aumento de tamaño del hígado. Cuando se detecta, suele ser un hallazgo de la exploración por parte del pediatra al palpar el abdomen del niño, un acto que suele hacerse de forma rutinaria en casi todas las consultas. El hígado sobresale por debajo de las costillas en los recién nacidos y en los lactantes, mientras que en los niños mayores queda por debajo de ellas. Hay numerosas causas que pueden producir aumento del tamaño del hígado.

A veces lo que ocurre es que parece aumentado a la palpación pero realmente no lo está, como por ejemplo puede ocurrir en niños que estén delgados. En los casos en los que sí existe un aumento real del tamaño del hígado puede deberse a causas relacionadas con infecciones, anemias, ingesta de determinados fármacos o, más raros en la infancia, problemas cardíacos, enfermedades del metabolismo, síndrome de Reye, sangrados o incluso tumores. Lo más frecuente, en los casos en los que existe una causa, es que se produzca por infecciones. En este post se explica en qué consiste este aumento de tamaño del hígado en niños y cómo se realizan los estudios en caso de encontrar este hallazgo.

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Hepatitis B en niños

La Hepatitis B es una infección e inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B. Este virus está presente por todo el planeta aunque en los países en los que se vacuna a la población es menos frecuente. En niños puede llegar a ser incluso asintomática.

El contagio suele ser por vía «parenteral», que ocurre cuando la sangre del niño entra en contacto con la sangre de otra persona (por ejemplo, transfusiones), o bien por vía sexual, debido a un contacto de esta índole, algo que no debería ocurrir en niños pequeños pero que sí puede suceder en adolescentes. En general, los contagios se producen porque entran en contacto líquidos corporales, por eso es poco frecuente en la edad infantil, en niños pequeños. Sin embargo, en los adolescentes el riesgo sube ya que al inicio de las prácticas sexuales se añade el posible uso de tatuajes o de drogas intravenosas, lo que incrementa el riesgo a cotas elevadas en caso de usar material no esterilizado. En los recién nacidos que son hijos de madres que poseen la enfermedad sí que existe un riesgo elevado. Este es el grupo de edad donde es más fácil adquirir una hepatitis en la infancia. El problema de las hepatitis en niños es que tienen riesgo de hacerse crónicas, mayor cuanto más pequeño es el niño.

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Hepatitis A en niños

La hepatitis A es una infección localizada en el hígado y causada por el llamado virus de la hepatitis A. Aunque no lo parezca, y a diferencia de otras hepatitis como la B o la C, la hepatitis A sí es relativamente frecuente en la edad infantil.

Es bastante contagiosa, y más en los niños ya que la vía de contagio suele ser fecal-oral, es decir, el niño que la padece puede tocarse con la mano en el área del pañal, o en las nalgas, y luego tocar a otro niño que se lleva su mano a la boca. El contagio también puede ser a través de agua o alimentos contaminados por el virus, aunque esto es poco frecuente en países desarrollados. Es la forma de hepatitis más frecuente en la infancia.

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Parásitos en niños. Giardiasis o infección por Giardia lamblia.

La giardiasis es una parasitación producida por la Giardia lamblia, un parásito bastante común en niños y también en adultos. Esta es una infección no solo relativamente frecuente, sino que es fácil que pase inadvertida ya que es habitual que no produzca síntomas o que estos sean complicados de detectar, aunque en este post se explica cómo sospechar este cuadro en muchos de los casos.

El parásito puede entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados pero también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro, cuando un niño que lo padece sigue acudiendo a la guardería o al colegio, algo que, por otro lado, es normal si no se ha detectado el cuadro al no padecer el niño que la padece síntoma alguno. Parece que podría existir una mayor facilidad de infección en niños con fibrosis quística y enfermedad de Crohn, por lo que estos niños a veces deben realizar controles periódicos, dentro de sus revisiones habituales.

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Vómitos persistentes en el recién nacido o estenosis hipertrófica de píloro

La estenosis pilórica o estenosis hipertrófica de píloro es una patología que suele afectar a recién nacidos con pocas semanas de vida, en los que existe una obstrucción a la salida del estómago que genera un cuadro de vómitos bruscos y persistentes que de forma típica se producen justo tras las tomas. La obstrucción de la salida del estómago se produce por un crecimiento excesivo de las fibras musculares de esa zona. Este engrosamiento impide que el alimento pase desde el estómago del niño al intestino, lo que hace que sea expulsado en forma de vómitos bruscos tras las tomas.

Suele existir un componente genético que predispone a padecer este cuadro y en ocasiones se asocia con otras malformaciones del esófago o de la boca. Es raro que se presente en lactantes mayores de seis meses, pero los profesionales lo sospechan siempre que aparezcan los síntomas típicos, ya que el tratamiento no se puede demorar. En este post se explican los síntomas que hacen sospecharla y, además de cómo se diagnostica y se trata, se detallan las complicaciones que pueden surgir en caso de que el cuadro evolucione.

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Enfermedad de Crohn

Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn forman parte del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales. La enfermedad de Crohn se caracteriza por una inflamación que puede afectar a cualquier porción del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano. Parece que se produce por factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos como ciertas infecciones, algunos hábitos alimenticios o la flora bacteriana propia del niño. En cuanto al componente genético o hereditario, es fácil encontrar antecedentes de esta enfermedad en los familiares del niño que la padece.

Estos factores externos lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación que puede extenderse por parte o por todo el intestino, afectando de forma indistinta a intestino delgado y grueso, aunque las zonas que más se suelen afectar son la parte final del intestino delgado y la parte inicial del intestino grueso, situada a continuación. Lo típico es que se afecten zonas en forma de parches o segmentos de forma que hay zonas afectadas junto a zonas sanas. Es frecuente que se produzcan también abscesos o fístulas.

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Dificultad para tragar o disfagia

La disfagia consiste en la dificultad del niño para tragar (o deglutir) el alimento. Puede deberse a múltiples motivos que se pueden englobar en dos grandes grupos, los problemas estructurales o físicos del esófago, como posibles malformaciones, o bien problemas del funcionamiento de la boca, la garganta o el esófago.

Para entender en qué consiste una disfagia es útil saber que la deglución consta de dos fases. En la primera la lengua empuja el alimento hacia la garganta y se abre la parte superior del esófago, es la denominada fase orofaríngea de la deglución, ya que se produce entre la boca (oral) y la garganta (faringe). En la segunda fase el esófago, que acaba de recibir el alimento, se contrae para empujarlo hacia abajo, en dirección al estómago.

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Cuerpos extraños en estómago o en intestino (niños que se tragan objetos)

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo en la etapa de lactante, bien porque forme parte del juego como puede suceder en niños en edad preescolar, escolar e incluso adolescentes. A veces el objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo llegar a estómago o al intestino, aunque también puede quedarse en esófago.

Este cuadro puede verse a cualquier edad, ya que por ejemplo no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseos de impresionar. Lo habitual es verlo en niños de entre seis meses y tres años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso o juguetes pequeños y piezas de plástico.

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Colitis ulcerosa en niños

La colitis ulcerosa, junto con la enfermedad de Crohn, forman parte del grupo de las denominadas «enfermedades inflamatorias intestinales» o «EII». La colitis ulcerosa se caracteriza por una inflamación que ocurre en forma de episodios repetidos y que se localiza en el intestino grueso, que es la parte final del aparato digestivo.

No se conoce cuál es la causa que provoca esta enfermedad de origen inflamatorio, aunque parece que es una combinación de factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos. Entre estos últimos están ciertas infecciones o algunos hábitos alimenticios. Estos factores, internos y externos, lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación en el intestino grueso que afecta al tramo final, el recto y que puede extenderse por una parte o bien por todo el intestino grueso, lo cual es lo más frecuente en la edad infantil. No afecta al intestino delgado.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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