Archivo de la categoría: Digestivo

Periodontitis (daño en las encías) en niños.

La periodontitis consiste en una destrucción de los tejidos que sujetan los dientes. Está relacionada de forma directa con la gingivitis y el riesgo, si progresa, es que se puedan producir infecciones severas en el hueso profundo o afectar a los dientes, que pueden perderse. Es una enfermedad que se puede prevenir con hábitos higiénicos adecuados.

Es una enfermedad rara en los niños pequeños pero más fácil de ver en la adolescencia. Hay una variante que se produce en niños más pequeños, denominada «agresiva», que aparece sobre los cuatro o los cinco años de edad. En estos casos el tratamiento se basa en la prevención y en un estrecho seguimiento por parte del pediatra y del odontólogo.

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Labios secos en niños (queilitis o boceras).

Las queilitis, a veces llamadas de forma común boceras, consisten en la presencia de sequedad en los labios, sobre todo en las zonas laterales, que incluso pueden agrietarse y descamarse, llegando a producir heridas en los casos en los que no se tratan de forma adecuada o en los que persiste la causa que las esté produciendo.

Por qué se produce
Las queilitis suelen estar producida por el contacto con determinadas sustancias y una posible sensibilidad a la luz solar, aunque también puedne aparecer por otros motivos, como por ejemplo relacionada con la fiebre. Puede empeorar si el niño se toca la lesión de forma continuada con la lengua y luego la zona se seca al contacto con el aire.

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Púrpura de Schönlein-Henoch en niños.

A pesar de ser un proceso poco frecuente, no es raro diagnosticar una púrpura de Schönlein-Henoch en edad infantil. Lo más complicado suele ser pensar en ella, y por eso es adecuado conocer cómo se puede presentar, ya que uno de sus signos, la petequias, nunca pueden pasar desapercibidos para unos padres.

La púrpura de Schönlein-Henoch es una enfermedad en la que se afectan los vasos sanguíneos pequeños, mediante un proceso de inflamación que es conocido como vasculitis. Debido a la afectación de estos pequeños vasos se suelen producir síntomas en la piel y a nivel de todo el organismo. Debido a la forma de las lesiones que produce en la piel se engloba dentro del grupo de las llamadas púrpuras. Puede aparecer de forma periódica.

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Pica (niños que comen sustancias no alimenticias)

La denominada pica consiste en un un cuadro en el que el niño ingiere de forma habitual sustancias no alimenticias, como pueden ser el yeso o la tiza. Como todos los lactantes se llevan cosas a la boca, es difícil sospechar este cuadro antes de los dos años de edad. Se sospecha en niños mayores a los que se les vea comer tierra u otras sustancias de forma intencionada.

Suele verse en niños mayores de dos años, en ocasiones con alteraciones del desarrollo psicomotor o incluso en algunos con déficits nutricionales. A veces existen problemas en el entorno familiar o social que desencadenan estos cuadros.

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Labio leporino y fisura palatina en niños.

El labio leporino y la fisura palatina son dos cuadros distintos pero que se suelen asociar dado que están relacionados. El labio leporino es una malformación del labio superior en la que este no está cerrado del todo. La fisura palatina es una separación entre las dos mitades superiores del paladar. Son raros, aunque es un poco más frecuente el labio leporino.

Suelen ser defectos genéticos que el niño presenta al nacimiento, por eso es frecuente que haya antecedentes en la familia. A veces se relacionan con otras malformaciones genéticas. Hay casos en los que parece que su aparición podría estar relacionada con un déficit de vitamina B6 o de ácido fólico. En algunos casos parece que se asocia al consumo de determinados fármacos durante el embarazo, como la fenitoína.

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Aumento de enzimas hepáticos o transaminasas (hipertransaminasemia) en niños.

Una hipertransaminasemia es un aumento de determinadas sustancias, denominadas transaminasas, que se encuentran almacenadas en el interior de las células del hígado.

Este aumento se produce por la destrucción de las células del hígado por diferentes causas y su hallazgo suele producirse porque se realiza una analítica por otro motivo y se encuentra este hallazgo de forma casual, o bien porque se pida a propósito en casos donde se puede sospechar su presencia, como sucede en algunas infecciones virales o incluso en cuadros de obesidad. En caso de confirmarse el aumento de transaminasas, es decir, la hipertransaminasemia, esta se estudia con el fin de determinar su origen y plantear los posibles tratamientos.

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Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) en niños.

La hepatomegalia es el término que se utiliza en medicina para definir un aumento de tamaño del hígado. Cuando se detecta, suele ser un hallazgo de la exploración por parte del pediatra al palpar el abdomen del niño, un acto que suele hacerse de forma rutinaria en casi todas las consultas. El hígado sobresale por debajo de las costillas en los recién nacidos y en los lactantes, mientras que en los niños mayores queda por debajo de ellas. Hay numerosas causas que pueden producir aumento del tamaño del hígado.

A veces lo que ocurre es que parece aumentado a la palpación pero realmente no lo está, como por ejemplo puede ocurrir en niños que estén delgados. En los casos en los que sí existe un aumento real del tamaño del hígado puede deberse a causas relacionadas con infecciones, anemias, ingesta de determinados fármacos o, más raros en la infancia, problemas cardíacos, enfermedades del metabolismo, síndrome de Reye, sangrados o incluso tumores. Lo más frecuente, en los casos en los que existe una causa, es que se produzca por infecciones. En este post se explica en qué consiste este aumento de tamaño del hígado en niños y cómo se realizan los estudios en caso de encontrar este hallazgo.

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Hepatitis B en niños

La Hepatitis B es una infección e inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B. Este virus está presente por todo el planeta aunque en los países en los que se vacuna a la población es menos frecuente. En niños puede llegar a ser incluso asintomática.

El contagio suele ser por vía «parenteral», que ocurre cuando la sangre del niño entra en contacto con la sangre de otra persona (por ejemplo, transfusiones), o bien por vía sexual, debido a un contacto de esta índole, algo que no debería ocurrir en niños pequeños pero que sí puede suceder en adolescentes. En general, los contagios se producen porque entran en contacto líquidos corporales, por eso es poco frecuente en la edad infantil, en niños pequeños. Sin embargo, en los adolescentes el riesgo sube ya que al inicio de las prácticas sexuales se añade el posible uso de tatuajes o de drogas intravenosas, lo que incrementa el riesgo a cotas elevadas en caso de usar material no esterilizado. En los recién nacidos que son hijos de madres que poseen la enfermedad sí que existe un riesgo elevado. Este es el grupo de edad donde es más fácil adquirir una hepatitis en la infancia. El problema de las hepatitis en niños es que tienen riesgo de hacerse crónicas, mayor cuanto más pequeño es el niño.

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Hepatitis A en niños

La hepatitis A es una infección localizada en el hígado y causada por el llamado virus de la hepatitis A. Aunque no lo parezca, y a diferencia de otras hepatitis como la B o la C, la hepatitis A sí es relativamente frecuente en la edad infantil.

Es bastante contagiosa, y más en los niños ya que la vía de contagio suele ser fecal-oral, es decir, el niño que la padece puede tocarse con la mano en el área del pañal, o en las nalgas, y luego tocar a otro niño que se lleva su mano a la boca. El contagio también puede ser a través de agua o alimentos contaminados por el virus, aunque esto es poco frecuente en países desarrollados. Es la forma de hepatitis más frecuente en la infancia.

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Parásitos en niños. Giardiasis o infección por Giardia lamblia.

La giardiasis es una parasitación producida por la Giardia lamblia, un parásito bastante común en niños y también en adultos. Esta es una infección no solo relativamente frecuente, sino que es fácil que pase inadvertida ya que es habitual que no produzca síntomas o que estos sean complicados de detectar, aunque en este post se explica cómo sospechar este cuadro en muchos de los casos.

El parásito puede entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados pero también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro, cuando un niño que lo padece sigue acudiendo a la guardería o al colegio, algo que, por otro lado, es normal si no se ha detectado el cuadro al no padecer el niño que la padece síntoma alguno. Parece que podría existir una mayor facilidad de infección en niños con fibrosis quística y enfermedad de Crohn, por lo que estos niños a veces deben realizar controles periódicos, dentro de sus revisiones habituales.

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