Archivo de la categoría: Traumatología

Luxación de caderas en niños

La luxación de caderas es un cuadro que se produce cuando la cadera no presenta una disposición normal. De hecho se considera como tal a todo cuadro en el que la cabeza del fémur no está correctamente alineada (ó alojada) en el hueco que le corresponde dentro del hueso de la cadera.

A veces lo que ocurre es que la cadera está algo inestable (un proceso muy frecuente en los recién nacidos). Este es un cuadro diferente de las auténticas luxaciones (menos frecuentes), en las que la cabeza del fémur del niño está fuera del hueco que le corresponde. En algunos casos la afectación de las caderas puede ser bilateral, es decir, están afectados los dos fémures, de manera que ninguno se aloja correctamente en el hueco que les corresponde.

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Desvaciones de la columna. Escoliosis y cifosis.

Las escoliosis y cifosis son desviaciones o deformidades de la columna vertebral que se producen en distintos planos, de forma que en la escoliosis la desviación se ve en el plano frontal (se ven de frente) y en la cifosis en el plano lateral (se ven de lado). Son frecuentes en pediatría y en función del grado de desviación y de las repercusiones que puedan producir se plantean tratamientos diferentes. Es más frecuente en niñas, sobre todo los procesos más severos, aunque no se sabe por qué. En la mayoría de los casos no existe una causa que explique el motivo de la desviación. Parece que existe un importante componente genético ya que suele haber antecedentes familiares.

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Dolor de piernas o de crecimiento

El dolor de piernas o miembros inferiores, tambíen llamado dolor de crecimiento (expresión que no es correcta porque el hecho de crecer no duele), es un cuadro muy frecuente a lo largo de toda la etapa infantil y adolescente. Consisten en episodios bruscos de dolor agudo que se producen sobre todo localizados en los miembros inferiores, sin motivo aparente.

Suelen presentarse sobre todo en niños con edades entre los tres y los nueve años, aproximadamente. No se conoce el por qué se producen estos episodios de dolor, aunque parece que podrían relacionarse sobre todo con sobrecargas musculares, ya que parece que son más frecuentes en niños que se mueven más y en épocas de mayor actividad.

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Cojera en la infancia. Niño que cojea.

Se podría definir como cojera o a un niño que cojea como cualquier alteración de la marcha que presente un niño. Siempre debe ser evaluada por un pediatra, y más en determinadas situaciones.

Las causas de posibles cuadros de cojera en la infancia son numerosas y muy variadas. La mayoría de los casos se deben a procesos sencillos, banales y sin repercusión, pero otras pueden esconder un proceso de fondo que puede requerir tratamiento. Entre las causas más frecuentes de cojera en la infancia se encuentran los traumatismos (contusiones, esguinces y fracturas), las sinovitis transitorias de cadera, la enfermedad de Perthes y el deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral.

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Pie plano (también, laxo o contracto) en niños.

El pie plano, laxo o contracto es una afectación en el pie del niño en la que el arco plantar pierde su forma habitual de bóveda al apoyar. Es lo contrario de lo que ocurre en el pie cavo.

No se conoce el motivo exacto de por qué se produce esta pérdida de la forma del arco plantar del pie. Se piensa que es por la presencia de unos tendones algo débiles (laxos). A veces se debe a deformidades de estructuras de la zona como los huesos o los propios músculos. Es importante recordar que el pie plano es normal al nacimiento y durante los primeros años de vida, ya que el arco plantar se va formando entre los 4 y los 9 años, aproximadamente.

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Pie cavo en niños.

El pie cavo es una afectación en el pie del niño en la que el arco plantar tiene aumentada su forma de bóveda, al apoyar. Es lo contrario de lo que ocurre en el pie plano. Hay casos genéticos en los que es habitual ver asociación familiar. En otros casos se produce por afectación neuromuscular, con un exceso de tono nervioso o fuerza muscular en los músculos de la planta del pie.

El principal síntoma es que la planta del pie tiene su habitual forma de arco pero exagerada, lo cual es evidente sobre todo al apoyar. El problema es que esto puede generar dolor al apoyar, por exceso de contracción muscular.

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Rodillas hacia fuera (o genu varo) en niños.

Las rodillas hacia fuera (o genu varo) es un cuadro en el que se evidencia que el niño tiene las rodillas desviadas hacia fuera, alejándose de la línea media del cuerpo.

Es normal en los niños menores de un año, aunque se va corrigiendo en los primeros años, de forma que a partir del tercer año cambia a valgo, que es la posición opuesta. De nuevo este valgo se irá corrigiendo en sucesivos años hasta adquirir la posición de las rodillas normal, paralelas a la línea media y alineadas con las piernas.

El síntoma más evidente es que los niños, vistos de frente, presentan las rodillas alejadas de la línea media, mientras que las caderas y los tobillos están más cerca de la mitad del cuerpo. Parecen dibujar un rombo con las piernas, que están más abiertas a la altura de las rodillas.

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Rodillas hacia dentro (o genu valgo) en niños.

Las rodillas hacia dentro (o genu valgo) es un cuadro en el que se evidencia que el niño tiene las rodillas desviadas hacia dentro, acercándose a la línea media del cuerpo.

El varo es normal en los niños menores de un año, aunque se va corrigiendo en los primeros años, de forma que a partir del tercer año cambia a valgo, que es la posición opuesta. De nuevo este valgo se irá corrigiendo en sucesivos años hasta adquirir la posición de las rodillas normal, paralelas a la línea media y alineadas con las piernas.

El síntoma más evidente es que los niños, vistos de frente, presentan las rodillas cerca de la línea media, mientras que las caderas y los tobillos están más alejados de la mitad del cuerpo. Parecen dibujar una “X” con las piernas, que están más cercanas a la altura de las rodillas.

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Fracturas en la infancia

Las fracturas son lesiones en las que se altera la continuidad de los huesos. Hay muchos tipos y formas de producción de facturas, que además dependen en gran medida de la edad del niño.

Lo normal es que los lactantes y los niños en edad preescolar no tengan fracturas a pesar de que suelen sufrir a veces traumatismos de cierta consideración. En la edad escolar empieza a aumentar la incidencia, que llega a su máximo alrededor de la pubertad, para bajar de nuevo a partir de ahí. Las zonas que con más frecuencia se fracturan se localizan en los brazos: muñeca, mano y codo.

En este post se explica cómo se pueden producir las fracturas, los síntomas que pueden verse y, sobre todo, los diferentes tipos que existen en función de su gravedad o si son abiertas o cerradas, lo que indicará la rapidez de la atención que pueda necesitar el niño. También se comentan las diferentes posibilidades que existen con respecto al tratamiento, las complicaciones que pueden surgir (algunas de ellas pueden llegar a ser serias, como el síndrome compartimental) y por supuesto qué medidas se pueden tomar para intentar prevenir su aparición.

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Esguinces y traumatismos articulares en niños.

Los esguinces, traumatismos o contusiones articulares son lesiones en las que la articulación en sí no se ve dañada o rota, pero sí estructuras de alrededor. Pueden estar producidos por un traumatismo fuerte o bien porque se fuerza la articulación en exceso, lo que produce un excesivo estiramiento de las estructuras que envuelven a la articulación, como la cápsula o los ligamentos que la rodean.

Estas estructuras pueden dilatarse en exceso e incluso llegar a romperse, pero la articulación en sí no se ve afectada y no hay rotura de los huesos que la forman. Las zonas que se afectan con mayor frecuencia son el tobillo, la rodilla, los dedos de la mano y la columna cervical (estos sobre todo en los accidentes de tráfico).

En este post se explican los síntomas que suelen producir este tipo de lesiones y las hipotéticas complicaciones en caso de no evolucionar bien o que no se cumpla bien el tratamiento pautado (cosa que suele suceder mucho en la edad infantil al ser difícil de respetar el reposo). Se explican las diferentes formas de tratamiento en función de la gravedad del cuadro (vendajes, uso de escayolas u otros tratamientos) y se dan consejos para prevenir su aparición (muy sencillos de llevar a cabo y muy efectivos).

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